“Nada está escrito”, sentenció en su primer mensaje a la nación Emmanuel Macron, el joven exbanquero de 39 años que venció con 65 por ciento de los votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas a la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, que se quedó con 34.9 por ciento de los votos.
El movimiento En Marcha!, creado por el propio Macron apenas en abril de 2016, creció de manera exponencial y enterró a los partidos tradicionales de Francia: a los conservadores republicanos de Francois Fillon que quedaron en tercer sitio y a los comunistas de Francia Insumisa de Jean Luc Melechon, que quedaron en cuarto lugar, y al gobernante Partido Socialista, con Benoit Hamon, que se hundió en el quinto sitio con menos de 10 por ciento de los votos.
Con Macron ganó un nuevo movimiento que algunos llaman “populismo de centro”, otros “liberal-social” y los más doctrinarios simplemente lo consideran una nueva cara del neoliberalismo que en Francia no ha tenido mucho asidero, dada la enorme tradición del Estado social de bienestar.
Con Macron también ganó el abstencionismo: 26 por ciento, casi siete puntos más que las elecciones presidenciales anteriores donde se registró un 19.66 por ciento y el mayor nivel de ausentismo a las urnas desde 1969, cuando se registró un 31.5 por ciento.
La gran mayoría de los analistas franceses explican este abstencionismo por la estrategia de Melechon de no llamar a votar explícitamente por Macron para vencer a Le Pen, la hija del legendario fundador del Frente Nacional, movimiento que agrupa a las organizaciones filo-nazis, antislamistas y antiinmigrantes que crecieron en Francia al calor de la crisis económica.
El primer dato importante es que ningún partido tendrá mayoría parlamentaria y está por verse la configuración del Poder Legislativo que jugará un papel importante de contrapeso ante el nuevo liderazgo de Macron.

Filósofo, banquero y jesuita

Los datos biográficos de Macron son aún escasos, pero reveladores de esta joven figura del escenario francés y mundial: nació el 21 de diciembre de 1977; hijo de madre pediatra y padre neurólogo, estudió con los jesuitas y ahí conoció, a los 16 años, a la profesora Briggite Trogneux, 24 años mayor que él, que se convertiría en su esposa en 2004.
La historia del romance y la relación entre Emmanuel y Briggite acapara la atención de las crónicas rosas y los perfiles en torno a Macron. Lo comparan con una novela de Flaubert, pero también con las relaciones contemporáneas ajenas a los esquemas tradicionales.
Se especuló que ese romance entre Macron y su profesora encubría desde una relación homosexual con un locutor de radio hasta una extraña sociedad política. Más allá de esos rumores, Trogneux, profesora de filosofía y letras, madre de tres hijos de un matrimonio anterior, se ha convertido en la principal consejera del futuro presidente francés. Macron no tiene problema alguno con las parejas del mismo sexo y en su agenda de derechos sexuales es más avanzado que los comunistas y socialistas.
Macron estudió en el liceo Henri IV las disciplinas de filosofía y ciencias políticas y se graduó en la Escuela Nacional de Administración, cuna de varios expresidentes franceses, como su exjefe, el socialista Francois Hollande.
En 2008, Hollande tuvo su primer encuentro con el joven administrador de 28 años que lo impactó. En 2012, nombró a Macron como su consejero presidencial. En ese entonces trabajaba para el banco de inversiones Rotschild. De ahí surge la leyenda de que es un experimento político del mundo financiero.
En agosto de 2014, Hollande nombró a Macron ministro de Economía, Industria y Nuevas Tecnologías de Francia. En diciembre del mismo año presentó una ley para el crecimiento, la actividad y la igualdad de posibilidades económicas, mejor conocida como Ley Macron, que lo ubicó a la derecha del gobierno socialista, y generó fuertes resistencias sociales.

El movimiento En Marcha!

Apenas en abril de 2016, Macron fundó un movimiento denominado En Marcha!. Ante Hollande lo presentó como un “think tank de jóvenes” y el presidente socialista lo aceptó sin advertir que era el germen de una plataforma que llevaría al joven ministro de Economía hasta la presidencia de la República.
En algunas entrevistas recientes, Hollande acusó a Macron de utilizar “la traición como método”, pero el nuevo mandatario nunca atacó directamente al saliente presidente francés, quien termina con una alta impopularidad.
La crisis de Hollande y haber roto con su gobierno, desde agosto de 2016, le permitieron a Macron ocupar el espacio vacío en el espectro político francés, donde las opciones partidistas tradicionales también enfrentan una severa crisis de legitimidad.
A través de En Marcha!, Macron formó un ejército de 250 mil voluntarios, en su mayoría jóvenes, algo nunca antes visto en Francia, desplazando a los socialistas, pero también al veterano Jean Luc Melechon, a quien le robó el discurso antisistema y contrario a la ultraderecha de Le Pen.
La clave de En Macha!, según distintos testimonios, fue haber armado un discurso político basado en el optimismo por el futuro, el pragmatismo ideológico y un auténtico parque temático de causas y consignas que aspira a reconciliar “la derecha con la izquierda”.
“Me gusta su optimismo, su dinamismo. Me parece que entiende mejor que ningún otro político el mundo en que nos encontramos. No hay que temer a la tecnología ni a la revolución digital. Es mejor asimilar los cambios que oponerse a ellos. Macron representa una mirada nueva”, declaró a El País un joven simpatizante de En Marcha! y del futuro presidente francés.
Los más desconfiados consideran a Macron un neoliberal vestido con piel de cordero y los ultranacionalistas un peligroso ejemplo del globalismo europeo y del multiculturalismo que amenaza la identidad francesa, católica y blanca.
Lo cierto es que este joven político es ahora un enigma, pero logró frenar una tendencia hacia el populismo de derechas y proteccionista que inició con el Brexit en Gran Bretaña, siguió con la victoria de Donald Trump en Estados Unidos y amenazaba con expandirse por la vieja Francia.

Comentarios