En mi artículo publicado anteriormente mencionaba que hay mucha gente que piensa que la música no se estudia, que es algo que la gente debe traer por naturaleza y que con solo aprender a tocar un instrumento de manera empírica es suficiente para ser músico. Déjenme decirles queridos lectores que la música, independientemente de su género (académico, jazz, blues, rock, romántico, etcétera), sí se estudia. Cualquier persona que quiera aprender a tocar un instrumento debe sentarse a aprender a mover los dedos, a cómo producir el sonido y por lo menos debe entender a tocar correctamente las ideas musicales. Para esto no es necesario saber de teoría, ni de análisis, ni de historia musical, pero ¿qué pasaría si todos los músicos tuvieran la posibilidad de entender los signos musicales o de tener un oído desarrollado para sacar una pieza “de oreja” como tradicionalmente se dice en el medio popular?

El músico que estudia una carrera de manera profesional está interesado en aprender a leer una partitura, en saber qué es la armonía, qué es el contrapunto, para qué sirve el análisis musical y como sirve la historia de la música para hacer una interpretación, mientras que el músico popular en muchas ocasiones solo se enfoca en tocar un instrumento. Esto no quiere decir que el músico popular sea menos que el estudiado, porque yo conozco músicos populares que tocan increíblemente bien y no saben leer ni una nota y conozco músicos estudiados que no tocan ni una nota sin un papel pautado porque no tienen el oído desarrollado. Lo que quiero decir es que para la música se necesita tener ciertas capacidades, destrezas y habilidades que son indispensables para hacer “hablar” un instrumento. Si solo tienes la habilidad para leer una partitura y entiendes todos los signos musicales porque estudiaste en un conservatorio está bien, si por otro lado solo tienes la capacidad de sacar una canción de oído está bien, pero ¿qué pasaría si tienes ambas posibilidades?, serás un músico mucho más completo, ya que, si por ejemplo tocas una obra clásica de carácter latinoamericano y tienes la habilidad de copiar el sabor de la música popular latina, esa obra sonará increíble. Si por otro lado, eres un músico popular pero que sabe por qué algunos acordes se enlazan mejor que otros en una progresión armónica, la interpretación que hagas de esta y cómo la complementes será mucho más enriquecedora que con solo tocar los acordes más básicos de la armonía. Lo que quiero decir es que independientemente de que estudies la música de manera profesional o de manera empírica, entre mayor conocimiento tengas serás un mejor músico.

Y así podríamos poner muchos ejemplos de lo que esta dupla de posibilidades entre leer y tocar de oído se ajustan perfectamente para enriquecernos la audición musical, porque eso es lo más importante, hacer que la música nos haga vibrar, que nos lleve a lugares desconocidos, que nos transporte a lugares insospechados, en fin.

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