Esta es la historia de algunos personajes hidalguenses con las peculiaridades que abordamos en la primera parte de esta sección; por lo tanto, la segunda parte de una radiografía que por desgracia asola al estado y repercute en el trajinar diario en nuestra entidad. Ninguno se escapa, cada uno de los que se dan cita, son y serán mafiosos del poder que han perdido la integridad ética, pero jamás las ansias de ambición y poder.

Carolina Viggiano Austria

Nieta, hija, sobrina, hermana, prima y amiga de caciques, Alma Carolina Viggiano Austria escuchó desde niña la palabra dominar. El espíritu le fue inyectado con la ambición más grande que tiene: gobernar Hidalgo. En las tertulias familiares solo escuchó de argucias; la mira era apropiarse de Tepehuacán de Guerrero, la zona donde nació.

Criada en un mundo de caciques, la esposa de Rubén Moreira Valdés también aprendió las formas de sumisión y obediencia a los poderes centrales asentados en Pachuca. Incluso forjó una historia que le hiciera aparecer como “serrana” que conquista la capital de Hidalgo; ella triunfadora, atiborrada de honestidad. Queriendo compararse con aquel pastorcito indígena zapoteco que llegó a Oaxaca desde San Pablo Guelatao conquistando a cada paso hasta ser el presidente de Mexico, el benemérito Benito Juárez. Pero, ¡Qué absurdas comparaciones! Y sin embargo, es posible que quisiera formar su propia historia siguiendo el mismo guion del prócer nacional.

Cuentan algunas amistades de Carolina Viggiano que quiso ser maestra normalista, pero “la paga era poca y ya no estaría en Pachuca”, así “que estudió leyes”. Y más que querer estar en Pachuca, la clara falta de un sueldo bien remunerado le amedrento aquel espíritu de ambición que había sido inculcado en la niñez. Egresada de la escuela de derecho en 1991, se convirtió en defensora de oficio con un pago de aproximadamente 2 mil 600 pesos mensuales. Así estuvo tres años. Más tarde la fortuna le sonrió.

En tan solo dos años, después de haber dejado la defensoría de oficio, se convirtió en diputada local en la 56 Legislatura de Hidalgo (1996-1999), por el distrito de la Sierra, curiosamente donde la familia Viggiano Austria se encuentra tachada como caciques. Será justo en ese periodo que se liga al grupo de Jesús Murillo Karam, entonces gobernador de Hidalgo, otro hidalguense que merece analizarse por ser una “finísima persona”. La idea propagandística de una “serrana” que conquista Pachuca o bien el inyectar a la población esa idea hasta el cansancio comenzó a germinar en las gargantas de los agoreros, en los pasquines y en los medios electrónicos.

Manuel Ángel Núñez Soto primero la cobijó con la diputación federal; luego le entregaría la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesoh, 2002-2004), una dependencia que poco tenía que ver con las comisiones a las que perteneció Alma Carolina Viggiano. Pese a las promesas, la propaganda y el deambular por los pasillos del poder de Carolina Viggiano, las condiciones de vida de los habitantes de Tepehuacán de Guerrero y San Juan Ahuehueco no cambiaron. “La serrana”, fue un fracaso como secretaria, aunque en sentido contrario, sus arcas y bienes patrimoniales empezaron a engordar como fruto de la especulación inmobiliaria y abuso de poder. No negaba su abolengo lleno de codicia, ambición y poder.

Pronto se reflejó en términos económicos a tal punto que, a San Juan Ahuehueco, “Caro, llega en helicóptero para que no la molesten”, dicen fuentes del pueblo. Con la Sedesoh como patrimonio familiar, los caciques de los clanes Viggiano Austria, Quijano Austria, Viggiano Trejo, Austria Muñoz y Trejo Quijano, se apoderaron del poder regional, municipal, del comercio, de la carne, de todo.

Pero por si no fuese poco, justo en 2018, en vísperas de elecciones, Carolina Viggiano la “serrana” hizo un claro enojo al no ser la candidata oficial para obtener una senaduría; la nota era la siguiente: durante una gira por la Huasteca, la diputada federal por Huejutla Carolina Viggiano Austria habló para una televisora local sobre el sentimiento actual entre priistas de Hidalgo, que quizá podría trasladarse a tricolores de todo el país. Admitió que hay desánimo y desencanto entre priistas y que a muchos, incluyéndola a ella, los maltrataron tras las postulaciones en la reciente selección interna. Hay que recordar que Viggiano aspiraba a la candidatura priista hidalguense al Senado de la República, que finalmente consiguió Nuvia Mayorga, exdirectora de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

Y remató: “A los militantes de ese partido se les tiene que respetar su inteligencia, su dignidad como seres humanos y no solamente manipularlos cuando hay elecciones”. ¿Cuántas veces había sido ella la que manipulaba las conciencias hidalguenses?, ¿Cuántas veces había preferido el poder a la humildad?

Continuará…

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