“No usamos la magia para ejercer control sobre otros, usamos la magia para enseñar a otros a tener control
sobre sí mismos”

Desde la antigüedad, la magia formó parte de la humanidad no solo como una manifestación artística, fue también un mecanismo de supervivencia que nos permitió enfrentarnos a un ambiente hostil en donde las probabilidades de subsistir eran casi nulas.

El pensamiento mágico estuvo presente desde el momento en que el hombre le dio un significado sagrado a los fenómenos naturales que le rodeaban, es así que la Luna y el Sol representaban las polaridades de dos energías siempre presentes en el Universo.

Para los druidas, por ejemplo, que eran los sacerdotes de los celtas, creían que la Luna representaba el aspecto femenino de la naturaleza y el Sol lo masculino. Una energía es sutil, misteriosa, perceptiva, mientras que la otra es proyectiva, fuerte y contundente.

En nosotros existe la interacción de estas energías, aunque normalmente asociamos a una cuestión de género lo masculino y lo femenino, no es así. Somos capaces de percibir nuestro entorno a través de nuestros sentidos y transformar la realidad a través de nuestros pensamientos y acciones, en la naturaleza existen las polaridades que conforman un todo, existe la luz pero también la oscuridad (esta última casi siempre relacionada a actos malévolos y negativos, es en realidad un error común). Las plantas necesitan de la llamada fase oscura para sintetizar las sustancias que requieren para sobrevivir, el fuego puede calentar tu cuerpo en el invierno y cocinar tus alimentos, pero también puede destruirte, el agua puede calmar tu sed o ahogarte y eso no tiene nada que ver con “bueno” y “malo”, tiene que ver con equilibrio y el equilibrio es movimiento, no estaticidad.

Un eclipse de Sol puede simbolizar la desaparición momentánea de nuestro potencial interior, sentimos ausencia de poder personal, de voluntad, de capacidad para visualizar metas personales. En cambio, un eclipse lunar nos fuerza a comprobar nuestro pasado a la luz de la experiencia actual, y puede relacionarse con confusión y momentos particularmente propicios para esconder, ocultar, fomentar o expandir “sombras” de manifestación emocional.

La magia es un proceso de introspección y profundo conocimiento de uno mismo y todo lo que te rodea, significa reconocer en ti la luz y la oscuridad.

Hilda Lizbeth Pérez Herrera, nacida en Pachuca, Hidalgo, el 15 de mayo de 1988, es ingeniera en biotecnología por la Universidad Politécnica de Pachuca con especialidad en bioinformática y dinámica molecular por el Instituto Politécnico Nacional, es quien tuvo la amabilidad de compartir un poco de su cultura, la tradición wiccana, para este espacio y disfrute de ustedes mis apreciados lectores. La primera etapa de su trayectoria se enfocó en la investigación y desarrollo de alternativas farmacéuticas cuyo objetivo era minimizar los efectos secundarios de los fármacos en el organismo, evitar la experimentación con animales y optimizar recursos a través de la simulación de ambientes biológicos por computadora. Posteriormente, realizó una especialidad en parapsicología en el Instituto Mexicano en Parapsicología, institución dedicada al estudio de los fenómenos paranormales. Es miembro de la Cofradía Wicca Luna Azul, bajo la dirección de Alejandro Estanislao, donde es aprendiz de la tradición espiritual wicca. Actualmente es conferencista en temas de sanación, autoconocimiento y magia, entre otros. Trabaja como profesora y terapeuta en la librería esotérica Yug (CDMX). Ha escrito artículos para la revista El Buscador sobre percepción extrasensorial y otros temas. Cuenta con numerosos reconocimientos en las áreas de salud y bienestar como masoterapeuta, radiestesista y terapeuta holístico. “Patas de cabra”, su proyecto más reciente, está enfocado en difundir las prácticas mágicas y de sanación desde el conocimiento ancestral para el beneficio de quienes están dispuestos a abrir sus mentes y sus corazones a otra filosofía de vida.

Detengámonos por un momento a descubrir la magia, encontraremos que está en todas partes: en el cine, literatura, ciencia, la vida misma es un milagro.

Actualmente, Liz está por iniciar un curso de filosofía egipcia antigua para el público en general, en especial aquellos que buscan la sanación, ser conscientes del poder personal y de la prevención energética (reconocer ambientes en los que nuestra personalidad pueda fluir mejor), además, parte de los fondos recaudados de ese curso serán destinados para la campaña “Dejando huella”, beneficios que se entregarán al refugio de animales Greñitas, y que será los días martes 2, 9, 16, 23 y 30 de julio de 6 a 20 horas en Villas de Pachuca. Para mayores informes, puede llamar al celular (771) 228 2078, o bien, en el Facebook Patas de Cabra.

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