Ricardo R Baptista González

Exalcalde de Tula

Este fin de semana en la ciudad capital de nuestro estado se celebró el congreso extraordinario de la sección 15 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para renovar su dirigencia estatal, en donde lo único que vimos los ciudadanos comunes y corrientes fue, una vez más, solo la lucha por el poder y la disputa de los recursos multimillonarios que maneja el sindicato.
El sindicalismo en cualquier parte del mundo tiene entre sus objetivos: defender laboralmente, mejorar las condiciones de trabajo, luchar por mejoras salariales y económicas de sus agremiados; pero también –en el caso particular del magisterio en el país– deben de incidir y proponer el avance continuo de la enseñanza y ser parte de la mejora en la calidad y profesionalismo de los maestros, así como analizar y discutir el llamado nuevo modelo educativo que el gobierno privatizador de Enrique Peña Nieto acaba de presentar.
Nada de eso se vio que se discutiera de fondo en este congreso, solo se sabe que al viejo estilo de control y manipulación del grupo llamado Unidad Sindical impuso en la mayoría de las 700 asambleas seccionales a sus incondicionales que representan su aplastante control, desplazando a los maestros democráticos del Movimiento de Bases Magisteriales (MBM) y de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes a pesar de sus movilizaciones, protestas y bloqueos nada pudieron hacer y ahora impugnarán dicha elección.
De lado quedaron las exigencias de la CNTE de pugnar por una jubilación digna, la cancelación de ascensos indebidos para dárselos a los profesores que verdaderamente lo merecen, la asignación de nuevas asignaturas en secundarias –que según señalan dejarán volando a miles de docentes–, una capacitación oportuna y de calidad al magisterio; la mejora de los servicios médicos y la reinstalación inmediata de compañeros despedidos contrarios a la evaluación punitiva; así como las acusaciones que el MBM hizo al secretario general saliente respecto de presuntos actos de corrupción y tráfico de influencias en la asignación de plazas a familiares e incondicionales.
Habría que recordar que el magisterio hidalguense formó parte en la década de 1980 de la democratización del sindicato más poderoso del país y de América Latina a través del Consejo Central de Lucha (CCL), mismo que fue reprimido por los gobiernos priistas de entonces, donde perdieron la vida, la libertad y su empleo dignos y honestos profesores, sentando las bases para lo que hoy es la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, férrea opositora a la reforma educativa neoliberal del actual gobierno.
Quienes salen y ahora quienes entran a la dirigencia estatal solo nos dejan malas enseñanzas en democracia, pues demuestran estar solamente interesados en el poder político y financiero que implica ese control; complaciendo a su dirección nacional “charra”, con el visto bueno del gobierno del estado y el partido en el poder. ¿Ese es el ejemplo de educación que reciben nuestros hijos?, cuando vemos que muchos jóvenes que terminan la educación primaria no saben leer y escribir con propiedad, que tampoco saben realizar operaciones aritméticas elementales –como la regla de tres– que les van servir toda la vida, tenemos una educación básica que no involucra la ciencia y la tecnología en la enseñanza a los alumnos. ¿Así vamos a construir un nuevo país?

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