La austeridad en ciertos órganos del Estado es una fantasía. No existe. En otros casos solo es una simulación, pues el derroche financiero es un virus instalado en la raíz del servicio público mexicano. La llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al poder federal trajo consigo una oleada discursiva en torno al mesurado ejercicio del gasto público. Pero al paso de los meses, el proceder de ciertos actores jerárquicos parece desafiar esa política de racionalidad. La semana pasada, Libre por convicción Independiente de Hidalgo documentó la licitación de 20 camionetas arrendadas a cuenta del Poder Ejecutivo estatal, con un costo al erario de 87.2 millones de pesos. En la edición de este domingo, el periodista David Padilla Corona nos entrega una entrevista a la presidenta del Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo (TEEH) María Luisa Oviedo Quezada, quien reconoce la adquisición de tres vehículos nuevos. La justificación de la magistrada para la compra de dos Jetta y una camioneta Teramont Comfortline Plus es por demás irrisoria. Argumenta cuestiones de seguridad del personal y que a la larga “no salga más caro lo barato”. El desembolso por estas tres unidades, todas de la línea Volkswagen, asciende a 1.3 millones de pesos. A todas luces, un gasto superfluo, si consideramos que el tribunal electoral local tuvo un incremento a su presupuesto de 13.5 por ciento, entre 2018 y 2019. Oviedo Quezada afirma que los vehículos serán utilizados en los traslados que realizan los actuarios del organismo de Hidalgo a la Ciudad de México y Toluca, y en las salidas que tienen los magistrados generalmente en conferencias y conversatorios. Si bien el escenario de inseguridad nacional es complejo y viajar en transporte terrestre no es una garantía, ¿de qué privilegios goza el personal del TEEH comisionado a diligencias en otras entidades del país respecto al ciudadano de a pie? Que no nos sorprenda que otros órganos del Estado destierren el despilfarro, hagan suya nuevamente la opulencia, bajo el mal ejemplo que ya puso de manifiesto el gobierno estatal con el arrendamiento, aun no explicado, de 20 camionetas KIA Sorento último modelo. De filón. Por otro lado, parece que en las cúpulas de Morena se asoman nubarrones que pondrían en riesgo la estabilidad política en estados donde es mayoría. El dinosaurio con su largo y retorcido colmillo podría echar mano de ciertas tretas que desequilibren la incipiente democracia nacional.

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