Dicen que no convocaron a Miguel Ángel Mancera porque no es perredista y que su reunión no tenía ninguna mala intención hacia su dirigente nacional, Alejandra Barrales Magdaleno. ¡Ah!, pero hablaron de sucesión presidencial… de la República y del Partido de la Revolución Democrática. O sea.
¿Quieren cerrar el paso al jefe de Gobierno de la Ciudad de México e imponer al sucesor o sucesora de Barrales? ¿Pretenden desactivar la dupla que se encamina para buscar la nominación perredista a la presidencia de la República?
¡Caray! Y luego se incomodan y lo que le sigue cuando se infiere en el sentido más elemental de lo que quisieron decir con lo que demostraron pero no admiten porque piensan que son menores de edad quienes leen y escuchan sus declaraciones.
Reitero: cuando un ave tiene pico de pato, plumas de pato y camina como pato, no cabe duda de que es un pato.
Y es que, mire usted. Ayer se reunieron los gobernadores de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo; de Morelos, Graco Ramírez; de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, y de Quintana Roo, Carlos Joaquín, quien por cierto no es perredista y desde ahí procede la interrogante respecto de ese purismo perredista de Silvano, Graco y Arturo.
El cuarteto demandó “piso parejo” –frase acuñada por Josefina Vázquez Mota– en el proceso de elección de la dirigencia nacional del PRD, es decir, de Barrales Magdaleno y su equipo, por lo menos el más cercano y que está identificado con Miguel Ángel Mancera, a quien dicen no haber invitado porque no es del PRD, aunque ganó la elección de jefe de Gobierno de la Ciudad de México abanderado por ese partido.
¿Entonces? ¡Ah!, los gobernadores dijeron que su postura no tiene dedicatoria para nadie. ¿Cuál es el papel de Carlos Joaquín en ese grupo? ¿Alguno de ellos tiene en su futuro la pretensión de dirigir al PRD?
Blofean. Dice Graco Ramírez que la intención es que el PRD salga unido en el relevo de la dirigencia nacional el año entrante porque, aduce, se requiere un partido fuerte para enfrentar la sucesión presidencial. ¿Y quién de ellos habrá de ser el abanderado?
Y exigen unidad al interior del partido, transparencia y piso parejo para todos en dicho proceso. ¿Cómo para quién?
El tabasqueño Arturo Núñez puntualizó: “Creemos que para lo que viene por delante es importante que la primera estación que tiene que pasar el PRD previo a la elección presidencial de 2018 es la renovación de la dirigencia”. Ese es el meollo, pero ¿quién es el gallo?
Y aclaró que lo del piso parejo y reglas claras para todos tiene que ver con la sucesión en la dirigencia nacional del partido. ¿Le creemos?
Vaya, hasta Graco planteó que el Instituto Nacional Electoral (INE) organice la renovación de la dirigencia nacional del PRD.
Y luego el rollo, muy a lo Graco: “Para procesar las definiciones de candidaturas y políticas de alianzas es indispensable realizar el próximo año foros temáticos y debates que generen la más amplia difusión de la sociedad de las propuestas y compromisos”.
¿Dejan a Mancera al margen porque no es perredista? La estrategia huele a fuego amigo y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México no está manco. De su administración se ha dicho de todo, pero sin duda tiene un amplio margen de maniobra.
Es un análisis marginal, sin ánimo de sumar voluntades a la causa de Mancera. Cuántas veces le han pretendido descarrilar de la carrera por la presidencia de la República, las mismas que ha salido adelante. Es como los gatos: cae parado. Pero, vaya, quién de los Cuatro Fantásticos para buscar la nominación. Digo.

[email protected]
www.entresemana.mx
@msanchezlimon

Comentarios