Tras el ataque el sábado de la Universidad Nacional Agraria

Managua.-
Manifestantes antigubernamentales tomaron ayer las calles de Managua, la capital de Nicaragua, en una “resistencia pacífica” para exigir, según dijeron, el cese de la represión, justicia y la salida del presidente Daniel Ortega después del ataque armado la noche del sábado contra una universidad.
La marcha recorrió varias avenidas y se concentró en la rotonda de Metrocentro, en el centro de la ciudad y, a metros del hotel donde se aloja una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de visita en Nicaragua.
“Queremos un cambio real con resistencia civil. No vamos a ceder, no vamos a desistir, queremos que se vayan Daniel Ortega y Rosario Murillo”, afirmó una joven en declaraciones a la televisión local.

Al menos cuatro estudiantes resultaron heridos en el ataque contra la Universidad Nacional Agraria (UNA), en la zona norte de Managua, en la noche del sábado, lo que rompió la tregua pactada entre el gobierno y la sociedad civil.
“Justicia, justicia por los jóvenes asesinados”, clamaba una mujer de 50 años en referencia a la decena de muertos que dejaron las protestas tras más de un mes del conflicto que comenzó el 17 de abril pasado con una protesta estudiantil contra una reforma al Seguro Social, que aumentaba las cuotas de empresas y trabajadores, y que se profundizó tras la violenta acción de policías y paramilitares contra manifestantes desarmados.

El gobierno de Nicaragua solo reconoce 18 muertos durante la crisis, pero organismos de derechos humanos independientes reportan 66 decesos y más de 540 heridos.
Los estudiantes universitarios, protagonistas de esas protestas inéditas en los últimos 11 años del gobierno sandinista, convocaron a manifestaciones pacíficas en todo el país. Las protestas continuarán hoy.
“No más muerte, no más represión. La lucha cívica para derrocar a este gobierno”, rezaba un cartel.

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