Hoy, precisamente hoy, la poeta Norma Esther García Meza cumple años. Ella es investigadora y profesora en la Universidad Veracruzana, además de participar de manera creativa y talentosa en el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación, con sede en Xalapa. Donde vive, donde se inspira, donde sigue amando a sus hijos –Jerónimo y Pedro–. La conozco gracias a mi hermana Isabel, su comadre, desde hace ya 25 años. Norma es de mi edad, muchas cosas nos permiten identificarnos, encontrarnos, mantener sanas distancias y aprovechar cada instante en que la vida vuelve a juntarnos.
Mi libro favorito que ella ha escrito se titula Manual para ser Eva, lo he memorizado, cada poema me delata, cada inspiración me conmueve. Lo publicó en 2010, y siete años después lo sigo cargando en mi bolsa, lo tengo cerquita de mí, me reconcilia con la vida.
Y es que Norma escribe palabras que descansan en suspiros y en lágrimas, palabras nube y Luna fría, palabras que acarician almas femeninas y reconcilian con miradas masculinas. En esa obra compartió la voz de Eva, la primera mujer en la Tierra según la Biblia, pero no es la Eva ingenua que muerde una manzana, no es la Eva que por desobediente es maldecida, no es la Eva que después del pecado original se avergüenza de su cuerpo desnudo. Ella es otra Eva: lúdica, festiva, desenfadada y libre.
El manual me gusta porque me topo con dos mujeres que se hacen una para compartir sus deseos y temores, sus deseos e instintos. Norma-Eva se evade y se extravía en laberintos poéticos, persigue sus sombras al ritmo del blues, naufraga y peca. Eva-Norma se enamora del mar y musita oraciones, sedienta, extraviada, confiada y gozosa.
Hasta la fecha es un texto que nos orienta en el sentir femenino, en la subjetividad femenina y en los secretos de mujeres, nos invita a disertar y a reflexionar entre el miedo y el cansancio, entre despedidas y necedades, entre compartir duelos y negarnos a aceptar un adiós definitivo. Pero al mismo tiempo nos invita a jugar, a sentirnos nuevamente niñas de cabellos trenzados y asombrarnos con amaneceres y con instantes en donde la Luna se asoma para convertirse en nuestro espejo y reconocernos como mujeres de los primeros tiempos, del ayer y del pasado.
Por eso hoy, en su cumpleaños, a manera de gozo y de fiesta leo otra vez Manual para ser Eva porque nos invita a un paraíso literario, donde los árboles son de la vida, del cuerpo, del espíritu y del género, así los frutos compartidos tienen sabor a pecado que jamás intimida con infiernos sino que promete cielos con nubes de algodón parecidas al sexo femenino, con azules de miradas cristalinas y ángeles que musitan oraciones para alejar los silencios de nuestra almohada.
Feliz cumple, querida Norma.

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Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.