“Se ha perdido una idea del teatro. Y mientras el teatro se limite a
mostrarnos escenas íntimas de las vidas de unos pocos fantoches
transformando al público en voyeur, no será raro que las mayorías
se aparten del teatro, y que el público común busque en el cine, en
el music-hall o en el circo satisfacciones violentas, de claras intenciones”
Artaud

En el texto anterior hablé sobre los elementos anecdóticos e históricos que componen la obra teatral de Peter Weiss. Sin embargo, el texto es solo una herramienta para llevar acabo la puesta en escena o en este caso el montaje ante la cámara.

Sobre la visión cinematográfica de Peter Brook acerca de Marat/Sade, la cual está inspirada en el teatro de la crueldad de Antonin Artaud, quien hablaba sobre la necesidad de la violencia sagrada, teatral y humana en su libro El teatro y su doble como una especie de exorcismo del alma y de los sentidos indispensables para que suceda la escena:
Convencido de que el público piensa ante todo con sus sentidos, y que es
absurdo dirigirse preferentemente a su entendimiento, como hace el teatro psicológico ordinario, el teatro de la crueldad propone un espectáculo de masas; busca la agitación de masas tremendas, convulsionadas y lanzadas unas contra otras. Un poco de esa poesía de las fiestas y las multitudes, cuando en días, hoy demasiado raros, el pueblo se vuelca en las calles.

Ese es uno de los comportamientos que Weiss y Brook cuestionan tanto en el texto como en la puesta fílmica, “la masa”. Para ello utiliza un recurso primordial el meta lenguaje: “Lenguaje que utilizamos cuando con él nos referimos no al objeto del discurso, sino al lenguaje que se refiere al objeto del discurso”. En ese caso, el cine es la forma en la que explica la función, ejecución e importancia del teatro para narrar una anécdota histórica. El cine contiene y expone a la obra teatral.

La película empieza con una explicación en la pantalla a manera de créditos: “La persecución y asesinato de Jean Paul Marat como fue representada por los internos del manicomio de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade”, que a su vez es el título completo de la obra teatral de Peter Weiss. Esa explicación deja claro que es una película y no pretende crear la ilusión de que aquello que se ve es la realidad, solo es una película sobre una obra de teatro.

Acto seguido vemos a un grupo de enfermos psiquiátricos entrar a su sitio de representación, que es un baño cercado con barrotes para que el público pueda ser voyeur del espectáculo. Al espacio escénico de los locos entra la autoridad máxima, el director de la clínica, junto con su refinada mujer e hija. El director amable y protocolariamente dará la bienvenida al público con la explicación de que el Marqués de Sade escribió y realizó la obra de teatro con el objetivo de rehabilitar a los enfermos. La nueva sociedad francesa es “moderna e iluminada” y se considera que la educación y el arte es la mejor terapia que además fortalece, promueve y ejerce la declaración de los derechos humanos, en 1804, 15 años después de la famosa revolución francesa.

Continuará…

Comentarios