En el artículo anterior definimos el metalenguaje que es uno de los recursos espectaculares más importantes de Marat/Sade. El recurso representacional no es privativo del teatro. La teatralidad en el cine permite desnudar los recursos del teatro, redimensionarlos y por lo tanto resignificarlos.

Sobre los personajes, los actores de la obra son los actores The Royal Shakespeare Company, quienes en la labor creativa representan a unos enfermos mentales del manicomio de Charenton, esos locos representan a su vez a los héroes ideológicos de la Revolución francesa. El baño que habitan los locos como escenario de su representación se vuelve el sitio de guerra, de intimidad, de razón y de libertad. No es coincidencia que sea un baño, el baño es una metáfora, tal vez de un país o tal vez de estado interior de la humanidad. La interpretación de aquello que se ve le pertenece totalmente como espectador y usted decide qué significa.

De igual manera usted dará un significado o adjetivo a “la revolución” y si puede, juzgará a Marat: “¿Pero era él el amigo de la gente o el enemigo de la libertad? ¿Escritor de libros con esperanza en cada hoja o el carnicero más despiadado de su época? ¿Marat el bueno o el malo?” Para entrar a esos dilemas, usted conoce a Marat en un enfrentamiento ideológico con el marqués de Sade, ese que dentro de la ficción, del primer nivel narrativo, se representa a él mismo porque no es ni igual ni más insano que los demás. En ese diálogo, lucha, debate “¿a quién elegimos ganador? Usted debe escoger”. Para elegir a su héroe revolucionario, primero tiene que conocer a sus personajes, no por el mito histórico que representan o le han dicho. Los debe conocer desde su intimidad, el baño y el manicomio es el permiso que lo deja penetrar en las mentes de esos luchadores de causa.

Marat, el héroe apasionado es representado por un paranoico.

Charlotte Corday, una chica de alta sociedad, quien al ver degradada la condición humana de los suyos asesina a Marat. Ella es representada por una melancólica con narcolepsia.

Monsieur Duperret, es el enamorado de Charlotte Corday representado por un maniaco sexual.

Y el resto, la masa popular, quienes detonan una reacción en cadena sin pensar, llevada por el impulso de la inercia social.

La noche de la representación sucede el 13 de julio de 1808, pero la obra viajará 15 años atrás cuando Charlotte Corday clavó su daga en Marat. Pero para contar ese momento es importante hacer una recapitulación musical llamado Homenaje a Marat que narra lo ocurrido cuatro años después de la toma de la bastilla, del estallido revolucionario: la ejecución del rey, la muerte ejemplar de los aristócratas, la expulsión de los curas, la necesidad de comida, ropa y salud, la abolición de la esclavitud y la lucha ideológica de Marat.

Así es el inicio de la revolución cinematográfica y teatral de Peter Brook, para demostrar si tuvo sentido la revolución. Y observar cuál es la condición social de ese temblor político y social.

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