Hidalgo sufre una ola de desapariciones que las autoridades responsables simplemente no han podido impedir. Según el último informe de la Comisión Nacional de Búsqueda, presentado el 14 de julio, en la entidad permanecen no localizadas 414 personas. La cifra proviene de un total de 2 mil 59 quienes cuyo rastro se perdió en el estado desde el 15 de marzo de 1964, de las cuales mil 579 fueron ubicadas y 66 aparecieron lamentablemente sin vida. De ese universo de desapariciones, la mayoría (mil 233) fueron mujeres. El fenómeno últimamente se ha ensañado con la entidad y particularmente con hidalguenses jóvenes. Ha habido casos que han cimbrado a la sociedad y que la han orillado a salir a las calles. En Pachuca, la desaparición de Sebastián Yáñez, alumno de odontología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), provocó una movilización que a todos conmovió menos a las autoridades, que se han mantenido en silencio e incapaces de dar con su paradero, no nada más de él, sino de varios jóvenes como Mariana Zavala, cuya ubicación es desconocida desde el domingo 2 de agosto y que ayer provocó que unas mil personas marcharan en su natal Tlahuelilpan para exigir su aparición. Esa movilización se da en momentos en que Hidalgo permanece en semáforo rojo por la epidemia del Covid-19 y también cuando la comisión de búsqueda de personas estatal se encuentra inactiva debido a la reciente renuncia de dos de sus miembros. De filón. También ayer en esa demarcación se registró un ataque armado contra un hombre a quien apodaban el Trucha, quien finalmente murió poco después de ser trasladado al hospital de Cinta Larga. Una muestra del clima de violencia e incertidumbre en ese municipio, que todavía no se recupera de la explosión que marcó su historia el pasado enero de 2019.

Comentarios