“El dinero solo impresiona a una mujer vaga, cuando una mujer es trabajadora y tiene lo suyo, un hombre a su lado no es sinónimo de mejoría”
La Diva de México

“Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescindibles de ser mujer”
Flora Tristan

Nuestra Revolución mexicana grandiosa en realidad, alusivo a ella comentaré sobre la historia de alguna de esas valientes y aguerridas mujeres que participaron en la Revolución, no importando el rol que les tocó desempeñar en esos grandes contingentes militares de los grupos revolucionarios, ya sea como recolectoras, cocineras, enfermeras, lavanderas, mensajeras, espías, ayudantes o como Adelita, también llamadas soldaderas.

Las soldaderas, algunas se enfrentaban al enemigo peleando y otras no, aunque siempre estuvieron expuestas a las balas y los combates cuerpo a cuerpo, ellas eran fieles al movimiento revolucionario y su rol más importante era proteger a sus maridos y a sus familias de enfermedades y procurarlos en sus alimentos, cuidar de los niños. Por otro lado también hacían tareas destinadas para los hombres, además de las diligencias domésticas. Realizaban actividades duras y de suma importancia; a tal grado que a veces tenían que cocinar mientras el tren se paraba y proveer de toda la comida en muy poco tiempo.

Gran cantidad de ellas llegaron al movimiento porque fueron secuestradas de sus hogares y las forzaban para participar en la guerra, así como, en muchas de las ocasiones también eran usadas para el servicio sexual de los soldados. Sus responsabilidades no eran únicamente para las actividades domésticas, algunas de esas soldaderas fueron las que dirigieron en varias ocasiones a las tropas; igualmente fueron líderes en el campo de tropas.

En la Revolución se pensaba que las mujeres eran inocuas (no hacían daño alguno) y por ese simple hecho no eran detenidas cuando viajaban para algún lugar de la República o hacia la capital y se aprovechaba esa situación por parte de los revolucionarios para que hicieran cierto tipo de trabajo, como el de llevar provisiones y municiones a escondidas porque no les revisaban lo que llevaban consigo en ningún lugar por el que transitaban.

En la Revolución existió distinción entre las soldaderas, unas las preparaban para la lucha en el campo de batalla y otras, estaban exclusivamente para la cocina.

Una de las grandes soldaderas lo fue Margarita Neri, ella, es una de las tantas mujeres olvidadas por las plumas de los historiadores, hija de un alemán con una mujer indígena maya nacida en 1865, pero no cualquier indígena maya, ella pertenecía junto con su familia a una de las esferas sociales más altas en ese momento, originaria de Quintana Roo.

Sus padres contaban con varias propiedades de ahí que pertenecían a la más selecta sociedad, vivía con sus padres en una hacienda hasta antes de la Revolución; cuando se inició la revuelta, los trabajadores abandonaron la hacienda dejándola totalmente sola, pero ella siendo muy joven aún, reunió gente y organizó su propio ejército con aproximadamente 200 hombres al inicio pero dos meses más tarde lo aumentó a mil (Almela, 2013).

Sus hombres la seguían y le tenían confianza y respeto porque sabía disparar y montar a caballo muy bien como cualquiera de ellos y de esa forma se encontró al mando de un ejército cuando apenas había cumplido la mayoría de edad. Mantuvo un ejército de 700 indígenas en reserva, enviando a 300 a la batalla bajo su mando. Siendo una chica de apenas 18 años y ya se encontraba al mando de un ejército. En una batalla fue herida cuando se encontraba peleando al frente de su tropa pero aún en ese estado no decayó y derrotó a los federales.

Ella se unió a la lucha armada con el Ejército zapatista una vez que asesinó a su esposo. Neri fue una de las contadas mujeres que participaron en la Revolución que estaba registrada o sea con un nombre propio (Nash & Mary, 2003).

Margarita Neri estuvo al frente de un ejército de más de mil combatientes en el estallido de la Revolución en 1910, conquistando Tabasco y Chiapas, lugares donde saquearon, quemaron y mataron a muchos federales. Hechos sucedidos e inusuales en el momento de la guerra, con la excepción de que el comandante que se encontraba al frente de ese ejército en particular y quien empuñó un machete ensangrentado y además, juró cortar la cabeza de Porfirio Díaz era una mujer llamada Margarita Neri.
Neri se ganó a pulso su reputación de aniquilación violenta, se decía que era mujer demasiado cruel y violenta porque mataba sin piedad; su fama se extendió tanto que al enterarse el gobernador de Guerrero en mayo de 1911 que ella se encontraba muy cerca, entró en pánico y se escondió en una caja de embalaje que sacaron a escondidas del poblado. Ya sin gobernador a Margarita y su ejército se les facilitó el enfrentamiento con los federales en el estado. Más adelante, el 17 de agosto participó en la defensa de Yautepec y luchó en contra de las tropas federales de Aureliano Blanquet, en donde, según la prensa, en ambos combates salió herida de un brazo.

Ella fue reconocida por su crueldad con la que combatía y llegó a ser la líder de grandes ejércitos de hombres, uno de los puntos importantes es que su levantamiento en armas se originó por defender a Yucatán de los federales, por lo que se levantó en armas creando su propio ejército. Fue comandante zapatista y soldadera en la Revolución Mexicana, siendo una de las pocas líderes militares femeninas que participaron y alcanzaron fama en las batallas. (Diederich, 2012).

La apresaron y fue ejecutada, pero no se sabe quién lo hizo y en dónde.

Como mencioné al principio, esa valiente mujer es una de las olvidadas de la historia de la Revolución, no se cuenta con datos exactos; todo lo referente a ella sigue siendo un verdadero misterio. Margarita Neri, aunque no se tienen sus datos exactos, fue una de las mujeres importantes que participaron activamente en la Revolución, no únicamente fue su presencia, influyó su coraje y tenacidad para defender; pudo organizar y crear un ejército propio en apoyo a la Revolución, tenía un carácter fuerte porque no se dejaba intimidar por nadie, fue todo lo contrario, se le tenía miedo y terror por su crueldad con que atacaba, que preferían huir y no enfrentarla. Neri, una aguerrida mujer, que deja un ejemplo de lucha para defender los ideales que se tienen. El objetivo que la motivó para unirse a la guerrilla fue, quitar a Díaz del poder.

“Para muchos mexicanos, las soldaderas eran luchadoras feroces para la justicia; para otros, ellas eran un poco más que miserables seguidoras de campamentos”
Salas
“El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí mismo sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”
Simone de Beauvoir

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