Aplaudo la decisión de Margarita Zavala de dejar la candidatura independiente a la presidencia de la República; de hecho fue tardía, pero inteligente. Hay que señalar que en México las candidaturas independientes no juegan con las mismas condiciones que los candidatos de los partidos políticos, esto ya se ha observado en las diferentes elecciones a nivel local. Pero a pesar de estas condiciones, las candidaturas independientes, aún en este panorama desventajoso, desde su registro, hacer campaña y luego llegar al gobierno, han demostrado lograr el triunfo tratándose de diputado local, federal, presidente municipal y hasta de gobernador, sin embargo, en donde ya dejaron ver que es imposible es para presidente de la República.
Margarita Zavala, a pesar de que tenía un equipo de expanistas con experiencia en política y ser esposa de un expresidente, no logró posicionarse en los tres primeros lugares, pues es claro que los candidatos presidenciales propuestos por un partido político, además de que ya tienen tiempo de campaña política, tienen la estructura del partido, mayor financiamiento y espacio en medios de comunicación, temas con los cuales no puede competir un candidato independiente.
En este sentido, Margarita Zavala se lanzó a la presidencia de la República pensando que por ser ella, el voto panista en su mayoría la seguiría, no asumió que su esposo también dejó heridos en el partido y que ella no representa a la mayoría de los panistas, ni el descontento contra Ricardo Anaya. Se equivocó de diagnóstico, y ahora fue evidente la realidad, pues su porcentaje electoral no subió de más menos 5 por ciento. Pero además no hay que olvidar que en el primer debate, si bien se declaró que tanto Manuel López Obrador tuvo un buen desempeño, pues se supo defender de los ataques, como Ricardo Anaya supo posicionar sus mentiras, no hay un ganador claro, pero lo que sí hubo fue un acuerdo de que quien perdió dicho debate fue Margarita Zavala, consecuencia de ello, no logró un mayor posicionamiento en el ámbito electoral.
Por último, Margarita Zavala estaba en la candidatura más que por una convicción genuina de ser política, por un tema de continuar en el poder en donde Felipe Calderón Hinojosa era su principal motivación. Este presidente le hubiese gustado la reelección, la cual no se puede en México, pero que tal si lo intentaba a través de su esposa. Esta hipótesis no es tan aventurada, pues debido a mis investigaciones sobre mujeres en la política, he observado que los hombres envían a sus esposas cuando ya no pueden seguir en el cargo, hay quienes se emancipan, hay quienes siguen las decisiones de su marido durante el cargo, no se puede generalizar, sin embargo, esto es una realidad en México. De hecho uno de los temas que se están observando con la cuota 50-50, es que los hombres que ya no pueden estar en un puesto político deciden que mujeres entren en su lugar, y por ello encontramos hermanas, esposas, amigas o familiares de X líder.
Con este panorama, Margarita Zavala decide retirarse de la campaña como un tema de congruencia, pues la elección se está polarizando y ella no tiene nada que hacer en esta competencia, según indicó; ahora queda la duda de a quién apoyará su equipo, ella misma y su esposo; y los ciudadanos que la apoyaban, ahora por cuál partido votarán. Ante esto, creo que el equipo de Margarita preferirá ir con José Antonio Meade, pues su equipo salió del Partido Acción Nacional (PAN) por diferencias irreconciliables con el actual candidato presidencial Ricardo Anaya, en este sentido, considero que preferirán trabajar con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) antes que regresar al PAN; y el apoyo de los ciudadanos por esta candidata se dividirá para los tres candidatos más fuertes, principalmente para el PAN y el PRI, ningún partido será el ganador completo de este decline.
También sería interesante que como un acto de congruencia Jaime Rodríguez, el Bronco, se retirara de la elección, pues solo segmenta el voto, y aunque es pequeño su porcentaje, se lo quita a la contienda más fuerte entre los tres principales partidos. Pero aunado a lo anterior, el Bronco está tomando con poca seriedad su candidatura, y entonces propone no solo cortar la mano, sino ahora latigazos para los corruptos, medidas que no tienen que ver nada con un régimen de reglas y democrático, pero además con poca seriedad y respeto para los votantes.
Por tanto, la elección se está tornando entre tres candidatos, Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, y lo bueno está por verse, pues aún Meade puede alcanzar a Ricardo Anaya, y si el PRI logra el segundo lugar, el fraude está latente, sin embargo, agradecemos la actitud de Margarita de retirarse de la campaña y no fragmentar el voto.

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