Me retraté desnuda porque tenía un cuerpo tan bello, que no iba a negarle a la humanidad su derecho a contemplar esta obra”

En la Ciudad de México, el 8 de julio de 1893 nació en Tacubaya María del Carmen Mondragón Valseca, mejor conocida como Nahui Olin, nombre náhuatl cuyo significado es “el cuarto movimiento del Sol” (de escribirse con doble ele). Murió el 23 de enero de 1978 en su casa de Tacubaya, en la misma ciudad y lugar que la vio nacer. Luchó mucho en contra del orden social que le costaron el resto de sus días en soledad.

Nahui fue miembro de una familia adinerada y conservadora de la época del Porfiriato, ocupando el quinto lugar en dicha familia, su padre, general Manuel Mondragón y su madre Mercedes Valseca, pertenecieron a las familias acaudaladas del México del siglo XIX. A la edad de tres años, mostró un especial interés por la música clásica, por lo que su madre, pese a los pocos años que tenía su hija, decidió enseñarle a tocar el piano y a escribir sus primeros “garabatos”.

Su padre se dedicaba a diseñar armas y en 1897, por comisión que le fue asignada, tuvieron que mudarse a París, Francia, llevándose consigo a su familia. Durante el periodo de aproximadamente ocho años, Carmen estudio en un internado de la ciudad, donde también aprendió sobre diversas disciplinas como la música, la literatura, danza y sobre todo la pintura; Carmen regresó a la Ciudad de México y pocos años más tarde conoció al cadete Manuel Rodríguez Lozano, casándose en 1913, cuando contaba con 20 años.

La nueva pareja decidió mudarse a París y es ahí donde tuvo la oportunidad de convivir con artistas como Diego Rivera, Georges Braque, Henri Matissey y Pablo Picasso.

Al estallido de la primera Guerra Mundial, Mondragón y su esposo se refugiaron en San Sebastián, España, lugar donde la pareja se inició en el arte de la pintura; tiempo después, nació su único hijo (sin fecha), quien desafortunadamente murió de muerte de cuna a los pocos días de nacido. Algunos rumores aseguran que fue ella quien asfixió al niño en un arranque de locura, aunque no existe prueba alguna de ello. En 1921, la pareja decidió regresar a la Ciudad de México, la relación de la pareja se deterioró al descubrir la homosexualidad de su esposo y decidió terminar la unión, divorciándose en 1921.

Esa nueva etapa de la vida de Carmen significó descubrir nuevas posibilidades de expresión a través de la escritura, el arte pictórico y el desarrollo de sus capacidades intelectuales. Establecida en México, su ciudad natal, y convencida de ser la mujer más bella del país, se convirtió en pionera en el uso de la minifalda, usando pelo corto y viviendo su sexualidad sin tapujos. Su lucha por la liberación de la mujer fue acompañada por Antonieta Rivas Mercado, Frida Kahlo y Lupe Marín, entre otras.

A partir de ese momento, se dedicó a la vida artística, donde se dio a conocer por sus ideas innovadoras y por poseer un carácter que retaba el orden social; conoció a grandes personajes como: José Vasconcelos, Frida Kahlo, Xavier Villaurrutia, Dolores del Río, Guadalupe Marín, María Izquierdo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Lupe Vélez y Salvador Novo. Su pasión por el arte no se limitó a las artes comunes, por su actitud aguerrida la llevó a modelar para pinturas de Rosario Cabrera (La creación) y para la obra de Diego Rivera, donde aparece como el personaje de Erato (la musa de la poesía erótica).

Cuando conoció a Gerardo Murillo Comado, conocido como Doctor Atl, entre ellos nació un romance y también inspiró a Carmen a autodenominarse Nahui Olin; a ella le gustaba posar desnuda para enaltecer su libertad y la capacidad de las mujeres a vivir a su gusto, acto que no aprobaba su pareja. Para Carmen, la desnudez era una manera de enfrentar los tabúes; varios fotógrafos y pintores la plasmaron en sus obras.

El legado que Mondragón dejó en las mujeres radica en la fuerza de su carácter y las ganas de ser libre, pues siempre fue una mujer que exaltó y disfrutó su sexualidad. Eso se refleja tanto en sus poemas como en los retratos que hizo de sí misma. Esa fue la época donde puso a temblar las buenas costumbres de México: costumbres que marginaban la sexualidad de las mujeres; rompió los límites hasta lograr que su familia la rechazara por tanta controversia, pero eso no la detuvo, fue autora de obras como: Óptica cerebral, poemas dinámicos (1922), entre otros.

En 1935, Carmen fundó la Liga Feminista de Lucha contra las Toxicomanías, que buscaba erradicar los vicios que, a su juicio, no permitían el progreso del país; a ella se le unieron otros grupos formado por mujeres y activistas que buscarían el voto femenino, la igualdad de derechos frente a los hombres, acceso al trabajo con apoyos a la maternidad, derecho a poseer tierras, la integración de las mujeres indígenas y el acceso a la educación para todas las mujeres.

Cumplidos los 40 años, conoció al capitán Eugenio Agacino, personaje que aparece en algunos cuadros hechos por ella. En 1933 viajó con él a Cuba, España y Francia, donde participó en una exposición y dio conciertos de piano.

Fue una mujer que hasta el día de su muerte no se reconoció justamente; mujer que se atrevió a ir en contra de las reglas de los varones, independiente en una época donde la libertad era penada, existió antes que Frida Kahlo, fue la mujer más bella y adelantada a su época.

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