“¿Es de extrañar que el amor haya preferido casi siempre el derrotero poético al filosófico? “Es posible llegar a destruir un orden y establecer otro, con la consiguiente aureola revolucionaria, en nombre de una tendencia conservadora” María Z Estas líneas como cada semana, van dedicadas a manera de homenaje para todas aquellas mujeres científicas o sobresalientes en alguna otra actividad y tan grandes en determinados conocimientos, pero desconocidas para todos, porque la historia o mejor dicho, los historiadores de tiempo atrás se encargaron de no tomarlas en cuenta para escribir sobre ellas y de esa forma no aparece registro alguno de todas ellas. En esta ocasión se trata de una de ellas: María Zambrano, quien fue una gran filósofa o mejor dicho, la filósofa española más importante en el siglo XX.

María Zambrano, por su actividad intelectual perseverante fue nombrada Hija Predilecta de Andalucía. Recibió también los dos galardones máximos; en 1981 el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y el ayuntamiento de Vélez-Málaga la nombró Hija Predilecta. La junta de gobierno de la Universidad de Málaga la nombró Doctora Honoris Causa. Recibió también el Premio Cervantes en 1988. Proclamó la segunda República española y participó en algunas de las “Misiones Pedagógicas” (Unamuno, 1987).

Decidió colaborar en defensa de la República como consejera de propaganda, cuando la guerra estaba perdida, Posteriormente, en su exilio fue nombrada profesora de filosofía en numerosas universidades y relató al mismo tiempo su extensa obra entre el compromiso cívico y el pensamiento poético.

Su primer libro se llama Horizontes del liberalismo, que fue publicado en 1930, con excelentes críticas. Participó en la lucha contra la dictadura de Primo Rivera María nació un 22 de abril del año 1904 en Vélez-Málaga, sus padres fueron maestros en una escuela secundaria en el mismo lugar, el señor Blas José Zambrano y su señora madre Araceli Alarcón, quienes además fueron defensores de la izquierda socialista. En el año de 1908 la familia salió del lugar para radicar en Madrid y fue ahí donde la niña inició sus estudios, asistiendo a la escuela primaria y al año siguiente, en 1909, su padre concursó en una convocatoria para una cátedra en la Escuela Normal de Magisterio en Segovia y la ganó, por lo que cambiaron de lugar de residencia, y se trasladaron inmediatamente a Segovia.

En ese lugar, su padre fue presidente de la Agrupación Socialista Obrera, teniendo una excelente relación con Antonio Machado con quien colaboró en la fundación de la Universidad Popular y en 1911 nació su hermana Araceli. En 1921 María regresó a Madrid donde estudió filosofía en la Universidad Central de Madrid. Fue en ese momento en que María inició su relación con grandes escritores y pensadores y se puede decir que fue su despertar emocional. Se relacionó nuevamente con León Felipe a quien conoció en Segovia; a Federico García Lorca, Rosa Chacel.

Un acontecimiento fuerte que le marcó la vida fue que su padre Blas Zambrano le prohibió los amores con Manuel Pizarro por incestuosos; por lo que en 1924 la familia se trasladó nuevamente a Madrid y María terminó sus estudios en filosofía. Un hecho insólito que le ocurrió fue que la admitieron como discípula adelantada de Ortega y Gasset, algo increíble porque no se le permitía a ninguna mujer.

A partir de ese momento cambió radicalmente, formó parte de la tertulia de la Revista de Occidente y asumió un papel de mediadora entre Ortega y escritores más jóvenes como Sánchez Barbudo y Maravall. Participó en las actividades de la Federación Universitaria Española (FUE). Se inició como maestra impartiendo clases de filosofía a los alumnos de bachillerato en el Instituto Escuela. Participó también en diversos actos públicos de propaganda de la Liga de Educación Social (LES), pero desgraciadamente en 1928 se le diagnosticó tuberculosis, por lo que estuvo en reposo total y fue hasta 1931 que reapareció con su apoyo a la República, nombrándola profesora auxiliar de metafísica en la Universidad Central de Madrid en donde inició su tesis doctoral (Zambrano, 1989).

Realizó colaboraciones una revista llamada Hoja Literaria, revista que más adelante daría lugar a la Hora de España. Para 1934 cambió notablemente su forma de pensamiento en comparación con la que pensaba con su maestro Ortega y desde el momento de la publicación de Hacia un saber sobre el alma, fue de las contadas mujeres que al igual que Rosa Chacel, Maruja Mallo y María Teresa León conformaron en los grupos sociales intelectuales de los varones con voz propia, hecho inusual pero muy positivo en esos años, porque la mujer no era tomada en cuenta en ningún acto social y menos de ese tipo.

Continuó apoyando en la lucha sin descanso participando en mítines a favor del frente popular y se sumó al manifiesto fundacional de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura (AIDC), en donde también se encontraban grandes personajes intelectuales al igual que ella, tuvo infinidad de problemas a tal grado que fue acusada de fascista por haber participado en el FE. Para septiembre de ese mismo año, contrajo matrimonio con Alfonso Rodríguez Aldave y le otorgaron el nombramiento a su esposo como secretario de la embajada Española en Chile, por lo que la reciente pareja emigra a ese país.

Establecidos en Santiago, María participa con la causa republicana y en 1937 la pareja regresó a España, su esposo se reincorporó al frente y ella se fue a vivir en Valencia integrándose en Hora de España siendo nombrada como jefa de redacción. Participó en el segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la República celebrado en Valencia y conoció a Octavio Paz, Juan Marinello, Nicolás Guillen, Alejo Carpentier y César Vallejo, personas que le impresionaron profundamente. Posteriormente se trasladó a vivir en Barcelona.

En enero de 1938 salió del país al exilio junto con su madre y hermana, su padre ya había fallecido y lo hizo a través de Francia y en Le Perthus se reencontró con su esposo y se dirigieron a Paris y de ahí rumbo a México. En la Casa de España, hoy Colegio de México impartió tres conferencias sobre “Pensamiento y poesía en la vida española”; en la Universidad Michoacana, en Morelia, impartió clases de historia de la filosofía, también publicó Nietzsche o la sociedad enamorada y San Juan de la Cruz (De la noche oscura a la más clara mística). Finalizó el libro Filosofía y poesía. Invitada por José Lezama fue a Cuba en 1940 y también ahí impartió clases en la universidad y en el Instituto de Altos Estudios e Investigaciones Científicas. En 1943 se fue a vivir a Puerto Rico y trabajó como profesora de filosofía en la Universidad de Río Piedras hasta 1945, pero en 1944 publicó otro libro La destrucción de las formas. (Abellán, 2006).

En 1947 regresó a Cuba, después a Nueva York y de allí a Francia lugar donde falleció su madre y su hermana se encontraba enferma por el acoso que le hizo la Gestapo. Se quedó en París relacionándose con todos los intelectuales franceses, para 1948 viajó a la Habana divorciándose de su esposo, en 1949 se fue a vivir a México con su hermana pero en 1950 regresó a Cuba lugar que le ayudó para analizar sus pensamientos asistiendo a cursos, seminarios, conferencias y clases particulares, hasta que en 1953 se situó en Roma; en ese momento sus mociones históricos, éticos y políticos se renovaron con la misticidad de vuelos que van cambiando su pensamiento de la intelectualidad. En 1964 abandonó Roma para vivir en las montañas de Jura, en los Alpes franco-suizos. Años en que su nombre empezó a reconocerse en España por sus publicaciones por diversos profesores.

En 1977 comenzó a perder la visión y casi no podía leer y escribir y en 1980 se fue a Ginebra donde la nombraron hija adoptiva del Principado de Asturias, siendo su primer reconocimiento oficial en España. Y por primera vez desde 1939 en Madrid se escuchó la voz de Zambrano.

En 1984 regresó a España después de su operación de cataratas realizada en Ginebra y en 1987 se constituyó en Vélez-Málaga, la fundación que lleva su nombre, posteriormente en 1991 se enfermó y el 6 de febrero muerió en Madrid tras una fuerte anemia, sin poder caminar y tampoco hablar, por lo que “la razón poética es la razón que propone María Zambrano, distinta de la razón vital e histórica de Ortega y de la razón pura de Descartes”. La razón de Zambrano es una razón que trata de penetrar en los ínferos del alma para descubrir lo sagrado, que se revela poéticamente.

“Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no solo es permitido, sino exigido, el ser persona” María Zambrano “El arte parece ser el empeño por descifrar o perseguir la huella dejada por una forma perdida de existencia” María Zambrano [email protected]

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