“¿Qué sucede, señores?, ¿no hay otros hombres en América aparte de los generales que han caído prisioneros?”
Mariana Rodríguez Toro

“No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas”
Mary Wollstonecraft

Septiembre, noveno mes del año que en especial es festejado por todos los mexicanos con variadas celebraciones, recordando diferentes fechas históricas por ser nominado como “mes de la patria”, pero, en este mes existe una fecha en especial, la Independencia de nuestro amado y querido México. Existe bastante y variada información acerca de lo que fue la Independencia, cierto es que, fue un movimiento político y social que se fue gestando poco a poco por la inconformidad acumulada de los diferentes grupos sociales y que se resolvió con una guerra interna para poner fin al dominio español, el cual ya no soportaban las personas que vivían en la nueva España.

Varios historiadores hacen mención que esa inconformidad se fue acumulando durante 11 años, por lo que dio inicio el 16 de septiembre de 1810 por el llamado “Grito de Dolores” que hizo Miguel Hidalgo al pueblo, finalizándose el 27 de septiembre pero de 1821 con la llegada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México. Se considera movimiento político e histórico porque su objetivo único era la liberación total del gobierno de la nueva España, que México estuviera libre del yugo español, tener libertad y soberanía para poder ejercer por si solo sus derechos, como abolir la esclavitud, libertad de expresión, entre otros; que todo fuera en beneficio del pueblo y tener mejores condiciones de vida.

Con ese movimiento bélico se da por terminada la etapa de la época colonial, cabe señalar que existió una figura importante antes de que estallara la lucha, persona que hacía circular escritos subversivos en los que afirmaba que nuestro México tenía “todos los recursos y facultades para el sustento, conservación y felicidad de sus habitantes”, y que contando con todos estos recursos podía hacerse independiente y que, además, la independencia se deseaba porque el gobierno de España, no se ocupaba en general de la nueva España, como lo podía hacer un gobierno constituido por los mexicanos, fue el fraile Melchor de Talamantes (Herrera Saucedo, 2010).

Antes del estallido de la Independencia, las clases sociales estaban muy divididas, una de ellas se encontraba conformaba por los indios, negros y castas, siendo considerados como el pueblo trabajador, con salarios bajos y los precios de los productos del campo estaban muy elevados.

Por otro lado, existían los criollos y los mestizos quienes se dedicaban al comercio y ellos eran los dueños de ranchos, pagaban impuestos altos, pero tenían prohibido subir de puesto y ocupar cargos de diferente nivel aunque tuvieran mucho dinero, no podían aspirar a pertenecer en otra clase social.

Subestimaban a los criollos y eso, los hacía sentir que no pertenecían a la madre patria. Los españoles eran únicamente los nacidos en España y considerados como tal, en cambio los nacidos en México fueron llamados criollos, por lo que españoles y mexicanos pertenecían a dos mundos diferentes, cuando los criollos fueron rechazados por los españoles buscaron refugio en el otro mundo, por lo que con la independencia buscarían su aceptación tratando de esa forma recuperar su pasado y reconocimiento español.

En esta lucha bélica fue donde surgió esa hábil mujer Mariana Rodríguez Toro, quien hizo un papel importante como las muchas heroínas del momento, sobresaliendo ella y su esposo, quien fuera un acaudalado empresario, el señor Manuel Lazarín y Lazo de la Vega, copropietario de la mina más rica de Nueva España, se movían en los ambientes de la alta sociedad de esa época, con muchas amistades de renombre en esa sociedad, como lo era mismísimo virrey Iturrigaray.

El matrimonio, por otro lado, tenía un algo menos confesable. Como partidarios de la autonomía de México, los cónyuges intervenían en todas las conspiraciones que surgieron en ese momento. Por tal motivo, instaron al virrey para que encabezara un gobierno de la Colonia, pero Iturrigaray acabó depuesto por un golpe el 15 de octubre de 1808 en el que los peninsulares lo apresaron acusándolo de traición a la metrópoli porque se enteraron que tenía nexos con la oposición.

Durante la represión política de los meses que siguieron, Mariana y su esposo procuraron no hacerse presentes para evitar el despertar sospechas. Como matrimonio coloquial, organizaron algunas tertulias “literarias” en la que los criollos disidentes trataban temas políticos. En 1810 les pareció el momento adecuado para pasar de las palabras a los hechos y se encargaron en todo momento de preparar una rebelión armada.

En esa ocasión, la Regencia de Cádiz, que era el organismo encargado de gobernar España durante la cautividad de Fernando VII en Francia, nombró a un nuevo virrey con justa fama de inflexible y fue ni más ni menos que a Francisco Xavier Venegas. Su llegada a Veracruz aceleró los proyectos que ya tenían programados los insurgentes: siendo el cura Miguel Hidalgo y Costilla quien fue el primero en levantarse para motivar al pueblo y lo realizó en la madrugada del 16 de septiembre.

Mariana Rodríguez del Toro y Miguel Lazarín no dudaron en ningún momento para apoyar a Don Miguel Hidalgo en lo que necesitara, ya fuera con dinero o recogiendo información sobre los movimientos del ejército realista. Para el lunes santo de 1811 tenían que estar presentes para presidir otra de sus reuniones sociales. Se comenta que a eso de las 20.30 horas les llegaron malas noticias en lo referente a los españoles, puesto que habían hecho la captura de Hidalgo. (Martínez Hoyos, 2019).

En medio del desánimo general de todos los ahí presentes que eran en ese momento sus invitados, Mariana propuso una maniobra para poder liberar al ilustre prisionero. La propuesta surgió así espontáneamente, sugirió secuestrar al Virrey y canjearlo por el cura. Esa heroica mujer no consiguió que los asistentes mostraran un verdadero entusiasmo a su propuesta, por lo que prefirió enardecerlos de otra forma, apelando a su hombría. La conspiración se realizó y se puso en marcha, pero acabó por venirse abajo. Mariana es detenida por conspiración, pero en los castigos que le hicieron, jamás abrió la boca para hacer mención de alguno de sus compañeros, pero en cambio, ellos sí que la señalaron como líder del plan. Por tal acusación y al igual que su esposo fueron encarcelados y pasaron prisión nueve años.

La historia oficial mitificó a las mujeres de las independencias con miras a crear un ejemplo para las ciudadanas de las nuevas repúblicas. La independencia nacional, sin embargo, hizo poco por la independencia de las mujeres: su entrega a la causa patriota, al responder a circunstancias excepcionales, no podía servir como norma de conducta. Es un poco de historia de esta gran luchadora de la Independencia, que fue acusada y ella como gran mujer jamás brotó de sus labios nombre alguno para delatar a sus compañeros. Y así mujeres como ella existieron en esta lucha bélica por una independización del país, mujeres que están en total anonimato y que no son mencionadas por historiador alguno. En honor a su valentía su imagen es recordada en los libros que han llegado a nuestras manos.

“¡Libertar a los prisioneros: tomemos aquí al virrey, ahorquémoslo!”
Mariana Rodríguez Toro

“No todas las mujeres llenan sus estantes de zapatos”

“No tengo miedo a las tormentas porque estoy aprendiendo a navegar mi barco”
Louisa May Alcott

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