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La educación debe ser la base de cualquier sociedad, una sociedad con educación siempre será comprometida con su nación y con igualdad. Lamentablemente hasta hace poco el acceso de las mujeres a la educación se ha abierto, siendo un derecho que tras largas luchas se han ganado; sin embargo, esto no ha sido un pretexto para que este género dejara de introducirse al mundo de las letras y, más aún, surgir de esa oscuridad en la cual se encontraban para aportar al mundo sus descubrimientos científicos en las diferentes áreas del conocimiento humano.

En este trabajo se comentará sobre la importancia de una mujer, que sin contar con apoyo de sus padres para tener acceso a la educación por su calidad de ser mujer, aporta al mundo su descubrimiento.
Marie-Sophie Germain, brillante mujer, vivo ejemplo de su autoaprendizaje y tenacidad, nació en París el primero de abril de 1776 y falleció allí el 26 de junio de 1831. Su padre Ambroise-Francoise Germain fue presidente del banco de París y tenía en su casa una amplia biblioteca, lugar de refugio de Sophie.
En las últimas décadas del Siglo de las Luces fue su nacimiento y, debido a los cambios políticos, económicos y sociales que estaban ocurriendo en ese momento, influyó que durante su niñez se interesara por la ciencia y en especial por las matemáticas, tomándolo como instigación intelectual que le proporcionaba tranquilidad y sentido a su existencia.

En su interés de aprender, a los 13 años se ponía a leer toda la tarde a escondidas y por la noche aparentaba acostarse para continuar con su aprendizaje a tal grado que, no importando que le quitaran el fuego, su luz y su ropa como un mensaje de sus padres para que se alejara de los libros, ella continuó y aprendió latín para poder leer a Isaac Newton, científico inglés, fundador de la física clásica; y al matemático, físico y filósofo suizo Leonhard Euler, principal matemático del siglo XVIII; así también, se interesó por leer un relato de la muerte de Arquímedes a manos de un soldado romano. Ella se conmovió con esa lectura a tal grado que decidió convertirse en matemática.

Posteriormente sus padres se dieron cuenta que ella insistía en seguir leyendo y fueron disminuyendo su oposición a sus estudios y aunque Sophie no se casó ni obtuvo un puesto profesional, su padre la apoyó financieramente a lo largo de su vida.
Ella no asistió normalmente a la escuela por ser mujer, en virtud de que no aceptaban a mujeres en las instituciones de educación, aspecto que la obligó a tener una identidad falsa en su afán de aprender y el nombre que utilizó para estudiar en la Escuela Politécnica de París fue el de un antiguo alumno, por lo que empezó a firmar sus escritos como M de LeBlanc, pero fue descubierta por algunos de sus profesores y no dando importancia a ello la protegieron. Durante sus estudios obtuvo notas de conferencias para muchos cursos de École Polytechnique.

Al final del curso magistral de análisis de Lagrange, utilizando su pseudónimo de M LeBlanc, Sophie presentó un trabajo, cuya originalidad y perspicacia hicieron que Lagrange buscara a su autor; cuando se descubrió que M LeBlanc era mujer, su respeto por el trabajo presentado permaneció, pero ella nunca recibió la capacitación profesional que requería.
La correspondencia más famosa de Germain se dio con Carl Gauss, matemático alemán, a quien le envió unos resultados donde había desarrollado una comprensión profunda de los métodos que le parecían interesantes en el aspecto de una teoría de números y que firmó como M LeBlanc en 1801. Durante los siguientes años, entre 1804 y 1809, le escribió una docena de cartas, firmando como M LeBlanc, porque seguía con el temor de ser ignorada por su calidad de mujer; estableciéndose así una comunicación regular.

Sus primeros trabajos en teoría de números se conocieron a través de su correspondencia con Gauss; el teorema que lleva su nombre fue el resultado más importante. Para 1816, ya siendo reconocida y apreciada en los círculos matemáticos, obtuvo el premio propuesto por la Academia de las Ciencias sobre la Teoría de las Superficies Elásticas; por otro lado, también realizó descubrimientos importantes en teoría de números, en física matemática, acústica y elasticidad; un mes antes de la fecha en que recibiría el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Gottingen, donde trabajaba Gauss, falleció debido a un cáncer de mama.

La historia de esta mujer es la de una matemática brillante que no pudo lograr su pleno desarrollo porque en sus años de formación no pudo acceder a una educación matemática formal, y en su madurez tuvo que trabajar en solitario porque una jerarquía científica, totalmente masculina, la excluía.
“El álgebra no es más que geometría y la geometría no es más que álgebra abstracta”, Marie-Sophie Germain.

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