La liberación de la mariguana con fines lúdicos da pasos agigantados en México. Por fin las autoridades empiezan a tomar conciencia de que la prohibición de las drogas, particularmente de la mariguana, ha sido históricamente la restricción más nefasta que ha existido, pues atenta contra las libertades del ser humano.

El pasado miércoles, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inconstitucional la prohibición del consumo de mariguana con fines recreativos. Esa decisión abre las puertas a la posibilidad de que se legalice la siembra y consumo con fines lúdicos.

El criterio de la Corte se basa en el siguiente razonamiento: “El derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad permite que las personas mayores decidan, sin interferencia alguna, qué tipo de actividades lúdicas desean realizar… Ese mismo derecho protege a todas las acciones necesarias para materializar esa elección”.

Esa decisión de la SCJN deriva de la resolución de dos amparos interpuestos ante el máximo tribunal contra la prohibición de la mariguana. Y es por ello que la última decisión de la Corte –que sentó jurisprudencia en este caso– invalida los artículos de la Ley de Salud que prohíbe actividades relacionadas con el uso personal de cannabis, entre ellas sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer y transportar. Y como la del miércoles 30 fue la quinta decisión de la SCJN en el mismo sentido, se creó jurisprudencia en esa materia. Eso quiere decir que todos los tribunales del país deben respetar su interpretación.

De esa forma, los ciudadanos que así lo decidan podrán solicitar un permiso a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para cultivar y consumir mariguana con fines recreativos y si la dependencia lo niega se podrá recurrir a un amparo y cualquier juez debe resolver a favor.

Lo que se prohíbe, sin embargo, es la comercialización, pero la siembra y consumo con fines lúdicos queda absolutamente permitida.

A lo largo de varias décadas, la prohibición o criminalización del consumo de las drogas significó ser parte de una lucha feroz contra el narcotráfico en el mundo. El gobierno de Estados Unidos fue el más firme en su posición de enfrentar al crimen con represión y prohibición. A la vuelta del tiempo se dieron cuenta que esas políticas agravaron el problema en el mundo, pues no combatieron absolutamente nada y, por el contrario, el número de adictos creció de manera escandalosa.

A finales del siglo XVIII, la cocaína, por ejemplo, se recetaba tanto en Estados Unidos como en Europa para curar ciertos padecimientos. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, consumía cocaína porque decía que potenciaba su rigor mental. El científico austriaco recetaba cocaína a sus pacientes adictos a la morfina, con el objetivo de curar su adicción; también recomendaba la droga para aliviar la melancolía.

El resultado en aquellos años fue que muchos adictos a la morfina curaron su adicción a esa droga pero se engancharon en otra peor –el consumo de cocaína– que causó muchos trastornos en cientos de pacientes. Algunos terminaron hundidos en la locura. De esos males se culpó a Freud, pues se dijo entonces que él había abierto la puerta a lo que se llamó “el tercer demonio de la humanidad”.

En Estados Unidos había incluso varios laboratorios que vendían cocaína; el refresco Coca Cola y otro llamado Coca Cordial, por ejemplo, se elaboraban con cocaína, era parte de su fórmula hasta que el gobierno de Estados Unidos prohibió el consumo de la sustancia y los refrescos tuvieron que sustituir la cocaína por cafeína.

Esos tiempos parecen estar de vuelta en varios países. Varias entidades de Estados Unidos ya legalizaron la mariguana con fines médicos y recreativos. Y es el gobierno el responsable de la distribución de la droga. Canadá hizo lo propio recientemente, al liberar la droga, lo que generó que miles de personas se volcaran a las tiendas expendedoras para adquirir la cannabis. Existen videos donde se puede observar a la muchedumbre formada para comprar y consumir mariguana, es clara la imperiosa necesidad del consumo.

Hace unos tres años, Uruguay legalizó la mariguana con fines recreativos. El gobierno de ese país sudamericano cuenta hasta con un padrón de adictos a los que se les permite sembrar y consumir la hierba. Y en Europa muchos países –Holanda, Austria, Alemania, Portugal, entre otros–legalizaron el consumo de muchas drogas. En Austria, por ejemplo, no se criminaliza el consumo de ninguna sustancia, el gobierno dispone de unidades médicas cuyo fin es cuidar que las personas consuman drogas en forma responsable y se ocupan de vigilar la calidad de las sustancias. Eso se llama educación.

La decisión de la Corte es positiva por donde se le mire. Se ha demostrado que el alcohol mata más personas en el mundo que la mariguana. Eso sí, genera adicción, pero eso es responsabilidad del consumidor. La Corte legaliza lo que en los hechos ya ocurre, pues el consumo de drogas en México es abierto y todo el mundo sabe dónde se pueden conseguir todo tipo de sustancias. Tanto la venta como el consumo, aunque en muchos casos está legalmente prohibido, se permite y se protege.

Esos pasos hacia la liberación de las drogas, entendidos como lucha inteligente contra el narcotráfico y su violencia, no van a frenar del todo la violencia. Como ya se ha dicho en este espacio, el crimen organizado opera con 25 tipologías delictivas que generan tantas ganancias como el tráfico de drogas. Imposible derrotar al crimen, pero es de celebrarse que los gobiernos empiecen a mirar otros ángulos para enfrentar el problema y esté consiste en asumir realidades.

En México hay consumo de todo tipo de drogas. No se puede prohibir nada porque atenta contra la libertad del individuo. Cada quien es responsable de lo que consume. Los límites los pone el propio consumidor. Además, si el gobierno libera las drogas tendrá la posibilidad de operar uno de los negocios más rentables del mundo, pero con responsabilidad, sin guerras ni violencia de alto impacto, como el que existe actualmente, por ganar un mercado cautivo y controlar las rutas más importantes.

La lucha contra el crimen organizado no se podrá ganar, eso debe quedar claro. La mafia nunca ha sido derrotada en ningún lugar del mundo ni en ninguna época de su historia. Es claro que los gobiernos no pueden enfrentar el problema con represión ni más presupuesto.

Eso ha generado fracaso tras fracaso. Pero si se asumen realidades los escenarios cambian.

Y el gobierno debe cambiar desde adentro, desde sus propias políticas antimafia.

La inteligencia es un arma letal, pero está muy mal utilizada. De ahí que la declaración de la Corte, al considerar inconstitucional la prohibición del consumo de mariguana, signifique un paso importante hacia el respeto de esas y muchas libertades.

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