“No somos iguales, toco madera” ha dicho recurrentemente el licenciado López Obrador cuando enfatiza ser diferente a sus antecesores y pone a salvo a su gobierno con el símil de los pasados del PRI y del PAN; mientras, su delfín Mario Delgado Carrillo se le cuadra y disciplina: ¡a sus órdenes, jefe!, en la ruta de ganar la gerencia del corporativo Morena SA. Bueno.

¿En serio, Andrés Manuel no es igual a sus antecesores? ¿Sus huestes en el Congreso de la Unión son diferentes a priistas y panistas? Veamos.

Delgado Carrillo, su alfil en la Cámara de Diputados lo evidenció como su jefe y de facto coordinador de la bancada de Morena, algo así como el diputado federal 501. Mario dejó claro que solo atiende indicaciones del inquilino de Palacio Nacional y que blofea cuando dizque dialoga con la disidencia magisterial cuando se pasea tomándose selfies y, obsequioso, pellizca bocadillos en el recorrido por la calle Zapata, cara norte del Palacio Legislativo de San Lázaro.

¿En qué es diferente Mario Delgado de aquellos políticos priistas que buscaban los liderazgos y quedaban bien con el señorpresidente? ¿En qué se diferencia Mario, digamos, de Emilio Gamboa que, como buen yucateco practica “el cultivo” con sus contrincantes políticos y la compra de conciencias?
¿Son diferentes? ¿Qué ha cambiado? Lo ocurrido en decisiones, posturas, actos, procedimientos, praxis política, órdenes y genuflexiones en el transcurso del gobierno del señorpresidente López Obrador no se diferencia de lo que procedía en el pasado reciente. ¿En serio se acabó aquello de que el presidente propone y el Legislativo dispone?
El tema de la reforma educativa, aprobada en abril pasado y en vías de que, este jueves, sus leyes secundarias tengan el visto bueno de la mayoría en la Cámara de Diputados, toda vez que anoche fueron aprobadas por 27 votos de la aplanadora de Morena en la comisión de educación, ha tenido la virtud de demostrar que nada ha cambiado y que el presidente propone y dispone.

¿Alguna duda? Ayer se insistió a Mario Delgado que la citada reforma educativa y las leyes secundarias fueron negociadas en Palacio Nacional por el señorpresidente y la representación de la disidencia magisterial agrupada en la CNTE. En un momento, hastiado de la insistencia, molesto con los reporteros, declaró:
“Otra vez para que quede claro y no haya malinterpretaciones, directo: vamos a apoyar los acuerdos del presidente de la República, traduciéndolos en las leyes secundarias, ¿por qué? Porque somos su bancada”.

Pero déjeme contextualizar el tema. El martes le comentaba que Mario Delgado está decidido a ser presidente de Movimiento Regeneración Nacional y, sin duda, lo engalló la conclusión de la encuesta levantada por el diario El Financiero, que le otorga 15 por ciento de la preferencia de entrevistados como la mejor opción para presidir a Morena, mientras a Yeidckol Polevnsky le dan 12 por ciento y a Alejandro Rojas Díaz Durán 4 por ciento, en tanto a Bertha Luján, mamá de la secretaria del Trabajo, un discretísimo 3 por ciento.

Así que, negado para coordinar a los 259 diputados de Morena y más incapaz para frenar las ansias intervencionistas de los líderes de la CNTE, porque evidentemente quien asumió desde hace rato las negociaciones con ellos es Andrés Manuel, Mario cree a pie juntillas que el diputado 501 lo hará gerente de Morena vía encuesta, ese mecanismo que bien sabe manejar porque es el estilo de la casa.

Bueno. Anoche, la sesión de tres horas y media de la comisión de educación de la Cámara de Diputados concluyó entre gritos de protesta y los de la presidenta de ese órgano legislativo Adela Piña Bernal, cuya postura fue de recurrente rechazo a los argumentos de legisladores del PAN y de Movimiento Ciudadano; la representación del PRI abandonó la sesión al inicio de esta porque la calificó de ilegal.

Los dictámenes de las leyes General de Educación, del Sistema de Mejora Continua y la de Carrera Magisterial fueron aprobadas en esa accidentada sesión en la que asesores técnicos pedagógicos evidenciaron a la maquinaria de Morena como falsa, mentirosa y manipuladora.

Este capítulo de la novela legislativa lo había previsto Mario Delgado, quien sin consultar a los integrantes de la junta de coordinación política pospuso para la semana entrante la comparecencia de Arturo Herrera Gutiérrez, secretario de Hacienda y Crédito Público, y dar prioridad a la aprobación de los tres dictámenes por mayoría simple de los 500 diputados.

¿Cuál es la prisa? El diputado federal 501 está empecinado en demostrar quién es quién, quién manda en el Congreso de la Unión. A Mario Delgado le ha dado la orden de atender a pie juntillas sus instrucciones. Y este no tuvo rubor en demostrar que la presidencia de Morena bien vale hacer el ridículo, cantinflear, asumir la postura de la chimoltrufia –y discúlpeme el simplismo, pero no hay mejor analogía–.

En la conferencia de los coordinadores y la diputada presidenta cameral Laura Angélica Rojas Hernández, en la que se explicó en qué consiste el protocolo para enfrentar a las movilizaciones y bloqueos de la CNTE en estos días de legislación de las leyes secundarias de la reforma educativa, el objetivo del interés periodístico fue Mario Delgado Carrillo.

Se le preguntó respecto de si la CNTE dobló a Morena y al presidente López Obrador, si se legisla bajo presión y por pedido. Mario negó todo.

“Se los vuelvo a decir tal cual, nosotros vamos a apoyar los acuerdos del presidente de la República traduciéndolos en las leyes, ¿por qué? Porque formamos parte del mismo proyecto político, porque hicimos los mismos compromisos en campaña, porque compartimos la misma plataforma legislativa, porque somos integrantes del movimiento que nos trajo a la Cámara y que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República”.

–¿Es legislar para unos, nada más?

–Pónganle como quieran. No es cuota… respondió molesto y de plano confesó:

“Otra vez para que quede claro y no haya malinterpretaciones, directo: vamos a apoyar los acuerdos del presidente de la República, traduciéndolos en las leyes secundarias, ¿por qué? Porque somos su bancada”.

¿Alguna duda de quién manda en la Cámara de Diputados, quién es el jefe de jefes de los 259 diputados federales de Morena? “Somos su bancada”, es decir, la bancada del señorpresidente López Obrador.

¿Son diferentes, Andrés Manuel? ¿Cuál es la diferencia de Mario Delgado con Emilio Gamboa o Francisco Rojas, coordinadores de la mayoritaria bancada del PRI en su momento? Y todos querían ser dirigentes del partidazo, generales a la orden del comandante supremo. ¿Así conseguirá Mario Delgado la presidencia de Morena, en los hechos gerencia de la empresa cuyo accionistas mayoritario y presidente del consejo de administración es el inquilino de Palacio? Conste.

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