El maguey o agave, el árbol de las maravillas, fue de gran importancia entre las sociedades desarrolladas a lo largo de milenios en Mesoamérica. El maguey, metl en náhuatl, es usualmente de gran talla, con hojas anchas y verdes que en sus orillas y punta presentan espinas. Algunas especies como agave salmiana y agave atrovirens son adecuadas para aprovechar su savia fresca, el aguamiel, que ya fermentado es conocido como pulque*.

Su historia

La siguiente historia inició una tarde de la década de 1960 en San Francisco, Epazoyucan, Hidalgo, mientras un niño llamado Mario observaba a otros jugar en el campo con sus regalos de Día de Reyes, y ante la imposibilidad de esa escena su hermana cortó la penca de un maguey para crear un carrito de ixtle con llantas incluidas; un carro de maguey que no solo significó el primer juguete de Mario, también fue su primer contacto con su destino: el pulque.

El hijo de Pipino Islas Ríos y Leonor Palacios Soto aprendió a los siete años a extraer el aguamiel al observar a su padre, pero su hermano Constantino Islas Palacios fue quien le enseñó que el maguey es parte de la identidad de todos los mexicanos, esa es su filosofía de vida, “el maguey tiene muchas funciones buenas para el medio ambiente porque donde hay plantíos la tierra no se erosiona, es un árbol; nosotros aprovechamos sus beneficios desde la raíz con la plaga conocida como chinicuiles, nos da los gusanos de maguey, escamoles, penca para barbacoa, mixiotes, que es la cutícula del maguey; nos da fibra hasta para hacer vestidos de quinceañera porque en el Valle del Mezquital nos enseñaron a teñir el ixtle”.

La palabra tlahchiquiproviene del náhuatl y se refiere a “raspar una cosa” y fue tomada para nombrar a la persona que extrae el aguamiel del maguey para después fermentarlo y obtener el pulque, los tlachiqueros. “Yo siempre supe que mi vida estaba en el campo, pero por necesidad económica durante muchos años me dediqué a actividades relacionadas con las ventas, sin embargo, hace 10 años pensé ‘si he tomado mucho pulque por qué no voy a sembrar magueyes’, hay que sembrar para dejarle a otros esta tradición y decidí regresar a mi origen, me certifiqué como tlachiquero para después ver nacer mi tinacal Mario Maguey.

“Tiene un concepto cultural y familiar, no es una pulquería ni un lugar para borracheras, mi tinacal ofrece el sabor de un producto autóctono, además del pulque y los curados también tenemos miel de maguey, certificada por el Instituto Politécnico Nacional y por la Universidad Autónoma de Chapingo como un endulzante natural que pueden consumir hasta las personas con diabetes.”

El tinacal Mario Maguey lo creó con su hija Denisse para formar una microempresa donde buscan certificar la marca y lograr envasar diferentes productos, pero a pesar de que han logrado enviar pulque a grandes empresas o eventos, por ejemplo, la noche mexicana de la Marina o el Ejército, restaurante Sotero, por mencionar solo algunos, Mario declaró que del tinacal no podría vivir económicamente tranquilo.

“No vivo de esto, sino de mi pensión de 60 y más, esto lo hago por gusto y para que no se pierda la tradición. Necesitamos apoyo del gobierno tanto estatal como local, pero a veces los intereses políticos lo impiden; un día entré a una secretaría estatal y lo primero que me preguntaron fue ‘¿de qué color es tu municipio?’, refiriéndose al partido político, y cuando le respondí que era blanquiazul me hizo saber que el apoyo sería escaso.

“Necesitamos que los representantes del gobierno no hagan a un lado el apoyo para el maguey, nos ofrecen un maguey de semilla que no nos sirve. Siento que nuestro gobernador no cree en el maguey y en un evento cultural en el barrio de El Arbolito a donde nos invitaron, la licenciada Tellería nos escondió a los pulqueros cuando llegaron las autoridades porque no comprenden que es una bebida de moderación hecha artesanalmente y que también somos parte de la tradición hidalguense. Algunas autoridades nos dicen que hay una ley de protección al maguey y no es cierto, porque también padecemos la inseguridad en este sector, a todos nos roban chinicuiles, escamoles y las pencas que venden en la central de abasto.”

Mario continúa en la lucha por el reconocimiento y la preservación de los beneficios del maguey, forma parte de un grupo magueyero llamado Sociedad de Producción Rural Néctar de los Dioses, donde un promedio de 40 integrantes, con sede en Zempoala y legalmente certificados desde hace cuatro años, crearon un congreso nacional sobre el maguey y el pulque con el objetivo de llevar el mensaje a la juventud para que crean en esa bebida tradicional.

“El maguey tiene que entrar a la gastronomía, el pulque es mi sangre, el pulque es cultura, historia y religión. Yo invito a las personas que leen mi historia a que se acerquen al tinacal para que comprueben la calidad y a mis compañeros campesinos quiero decirles que no desmayemos, que continuemos con esta lucha porque amamos el maguey, nos dio y nos seguirá dando. Agradezco a mis padres y a mi hermano que fueron quienes me dejaron esta enseñanza del maguey, es mi herencia.”

Mario Islas Palacios tiene 65 años y hace cuatro brinda su servicio todos los días por amor al arte, por amor a México y mientras narra su experiencia como tlachiquero en una mesa del tinacal con el aroma del pulque flotando por el ambiente recuerda que sus manos campesinas fueron lastimadas y que ni siquiera eso lo frenó, a los 18 años tuvo un accidente que le dejó secuelas en la mano derecha y hace cuatro años la mordedura de una víbora de cascabel le desprendió parte del dedo meñique, lo que ocasionó que estuviera a punto de cruzar la línea entre la vida y la muerte, pero hoy está de pie entonando el canto campesino porque ha decidido que su misión es preservar la tradición del néctar de los dioses y por eso su historia nos recuerda que tenemos espíritu, pero necesitamos temple.

CLAVES

*Mario Islas Palacios aprendió a los siete años a extraer el aguamiel al observar a su padre

*Creó una microempresa donde busca certificar la marca para envasar diferentes productos

*Forma parte de un grupo magueyero llamado Sociedad de Producción Rural Néctar de los Dioses

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