A finales de 2009 me encontraba trabajando en un despacho en la Ciudad de México: Bermellón Edición e Imagen. Un hecho fortuito me hizo regresar a Hidalgo y la intermediación de mi amigo Edgar Chávez me trajo al diario El Independiente de Hidalgo. Entré maquetando, armando páginas, redactando encabezados. Pasó poco tiempo para que el entonces subdirector Gerardo Román Ruenes me invitara a reportear. Así lo hice con la anuencia y el apoyo del director fundador de este diario: Alfredo Dávalos; del gerente, Miguel Chávez, y del entonces administrador Ángel Sánchez. En la reporteada regresé a la calle, a perseguir candidatos, a ser testigo de manifestaciones callejeras… A buscar la nota. Poco tiempo después, otra invitación: ahora a ser jefe de información. Otra vez, Dávalos me guió por nuevas aguas desconocidas. Tras la salida de Dávalos, me tocó acompañar a Elsa Ángeles en la conducción de este barco, con quien también aprendí mucho. Más movimientos me hicieron llegar a la dirección de este diario acompañado de Gerardo Neria y de un gran equipo. Una responsabilidad que me hizo entrar en un tobogán en el tiempo. Casi seis años al frente, y últimamente bajo la guía y acompañamiento de mi amigo Carlos Sevilla, se han ido como agua. No faltaron momentos de tensión, pero tampoco los instantes de plena satisfacción profesional. Al final, la redacción de este diario se convirtió en mi hogar, en fuente de aprendizaje continua, en pretexto para conocer infinidad de personajes y en una oportunidad para escribir la historia reciente de Hidalgo y de este país. Hoy, nuevamente son tiempos de cambio y me convierto en la persona que se va de El Independiente de Hidalgo, periódico al que le debo infinita gratitud. Nuevos retos profesionales vienen, más historias que contar. Hasta siempre a la comunidad de este diario, que seguro estoy superará los tiempos complejos que nos tocó vivir. Con gratitud, Jorge A Romero.

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