En el claustro del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu), dependiente de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), se desarrollan líneas de investigación que generan aportaciones a la elaboración de políticas públicas, tal es el caso del área académica de sociología y demografía.
Como resultado de los trabajos académicos que publica la máxima casa de estudios de la entidad se editó el libro Más municipios, más desarrollo. Estudios sobre desigualdad, identidad colectiva y gobierno local, en cuya nota introductoria llama la atención una cita bibliográfica de 1982 que inscribe la necesidad de una nueva institucionalidad para el país, donde la descentralización se fundamentaría en el ejercicio pleno del municipio libre.

En México existen 2 mil 446 gobiernos municipales. Para algunos esto puede ser un exceso. No obstante, cuando se revisa la cantidad de gobiernos locales con relación a la población total de cada país a nivel internacional, puede notarse que el nuestro está por debajo del promedio. En España, por ejemplo, existe un municipio por cada 4 mil 800 habitantes; en Alemania, por cada 5 mil 500; y en Argentina, por cada 21 mil 600. Pero en México, la población promedio por demarcación asciende a más de 48 mil, lo que representa una baja densidad de gobiernos locales.

Esa concentración, que para nuestro caso se traduce en la existencia de ayuntamientos, de manera aparente no dice nada, si dejan de considerarse las capacidades de gobiernos de esas instituciones. Durante gran parte del siglo XX puede decirse que la institución municipal fue marginal, por lo que los efectos de su densidad resultarían tal vez algo irrelevantes, pero en las últimas décadas eso cambió. En mayo de 1982, Miguel de la Madrid, entonces candidato a la presidencia de la República, reconocía que si bien el centralismo había permitido multiplicar la riqueza y acelerar el desarrollo social, ya era el momento de iniciar procesos descentralizadores que aprovecharan la energía social de la nación. A partir de entonces se comenzaron a instrumentar diversas políticas que cambiaron el papel de esos gobiernos, de ser marginales a ser copartícipes de la gestión pública. Eso implica que no resulta ocioso preguntarse si deberían crearse o no más municipios.

En el libro Más municipios, más desarrollo. Estudios sobre desigualdad, identidad colectiva y gobierno local de la autoría de Edgar Noé Blancas Martínez, se considera que la descentralización aún no alcanza su cometido de actuar como agente de desarrollo, pero no por ello debe dejarse de fortalecer. Por el contrario, el autor pugna por la creación de más municipios en México pues, como se trata de demostrar en los capítulos, la densidad de municipios por población ya genera por sí misma una mayor representación de los intereses para el desarrollo.
El texto se estructura en tres partes, cada una integrada por dos capítulos. La primera contextualiza a la institución municipal; la segunda aborda la relación entre desigualdad en la distribución de servicios públicos, la autonomía y la densidad de los gobiernos locales; y la tercera presenta tanto una reflexión teórica como un ejercicio de medición de identidades locales.

El primer capítulo revisa algunas cuestiones históricas agrarias y municipales como antecedente para explicar la condición de fragilidad del gobierno local y, en particular, para las poblaciones indígenas. El objetivo es introducir al lector al problema de la progresiva destrucción de la relación entre el gobierno propio de las comunidades y su control sobre el espacio local del siglo XVI al XIX, así como de la posterior marginación del municipio frente a la institución ejidal corporativizada desde el centro, creada en el siglo XX.
El segundo capítulo propone que la relevancia actual que toma el municipio no es producto del voluntarismo o lucha de actores políticos, sino de necesidades estructurales atadas a la reconfiguración productiva y del trabajo emergente, derivada de la crisis del capital de la década de 1970. Esta es una condición distinta a los otrora procesos de industrialización, urbanización y centralización, ocurridos entre las décadas de 1940 y 1970, que explican la marginación de hecho y de derecho de la institución.

En el escenario de ese nuevo protagonismo municipal, el capítulo tercero se centra en el estudio de la trascendencia de la autonomía y de la densidad del gobierno local. El autor encuentra que solo en los estados de Tlaxcala, Zacatecas, Coahuila y Quintana Roo se conduce la descentralización hasta el ámbito local, porque los municipios tienen la facultad de subdividir su territorio y de conferir a estas unidades genuina capacidad de gobierno y de representación. También muestra cómo la densidad de gobierno local afecta la cobertura de servicios públicos municipales, a través de una exploración de esa condición en las entidades de Hidalgo y Tlaxcala.
En el cuarto capítulo el autor da cuenta, a manera de un caso de estudio, cómo en el Valle del Mezquital, en Hidalgo, se ha dado una evolución diferenciada de las estructuras económicas de las subregiones, lo que ahonda la desigualdad. Ante ello, se hace necesaria la creación de más municipios en la región, como medida para favorecer en el corto plazo una mejor prestación de servicios públicos básicos. El apartado culmina con una propuesta de reforma jurídica para que el estado hidalguense amplíe la autonomía municipal, así como con una iniciativa de creación de nuevos municipios.

En el quinto capítulo, Noé Blancas reflexiona sobre la relevancia de “lo local” como contenedor de referentes para las poblaciones y facilitador del desarrollo de relaciones sociales concretas y permanentes. Se considera que si los habitantes encuentran satisfacción de sus servicios por parte del gobierno municipal, se sentirán incluidos e identificados con este; si no es así, constituirán a partir de lo local una identidad negativa, percibiendo al gobierno como su adversario o incluso exigiendo la creación para ellos de un nuevo municipio, esto como mecanismo para asegurar recursos de la política de la descentralización que no les llega.

Por último, ese apartado incluye un ejercicio de medición de las identidades en las localidades de Encinillos, Ventoquipa, Ciudad Sahagún y Santa María Asunción en Hidalgo; y Guadalupe Cuauhtémoc, en Tlaxcala. En el análisis de los datos se observa la existencia de una realidad compleja que se traduce en la pervivencia de lo tradicional, la destrucción de lo local, el reconocimiento de lo común o la identificación con la institucionalidad municipal. Para el caso de las localidades urbanas con mayor carencia de servicios públicos se observa mayor identificación negativa con el gobierno local, lo que se traduce o puede traducirse en reivindicaciones de ser municipios.

La publicación puede consultarse en las bibliotecas de la UAEH y en la librería Carácter de Ciudad del Conocimiento.
Si a usted le interesa el tema y desea conocer más del mismo, puede invitar al autor a compartir el contenido de su libro en las aulas. La dirección electrónica del doctor Édgar Noé Blancas Martínez es [email protected]
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  • La autonomía universitaria permite al profesorado de la UAEH realizar investigaciones que contribuyen al desarrollo nacional, estatal y regional de los sectores, tanto público como privado

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