Un hombre que aporta una idea al mundo y que esta sea tan importante y que sobreviva en la historia de la humanidad, sin duda alguna, es digno de elogio. Se podrá estar a favor o en contra del creador de la idea, de su filosofía; pero simplemente no se puede omitir la importancia, ya sea a favor o en contra de dicho personaje.

Los detractores del comunismo lo aborrecen, mientras que los pro comunistas lo recuerdan como un individuo que merece ser recordado y emulado. Han pasado 200 años desde su nacimiento y es menester evocar a aquel sujeto que marcó no solo su época, sino gran parte de la historia del siglo XX y permea incluso en el XXI.

Karl Heinrich Marx Pressburg fue un intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra incursionó en los campos de la filosofía, historia, sociología y economía. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno y del marxismo. Marx nació el 5 de mayo de 1818 y falleció en Londres el 14 de marzo de 1883.

Algunos datos curiosos acerca de Karl Marx son:

• Herschel Mordechai, el padre de Marx, pertenecía a una clase media relativamente próspera, era poseedor de algunos viñedos en Mosela y se convirtió del judaísmo al protestantismo luterano antes del nacimiento de su hijo, tomando el nombre alemán de Heinrich Marx.

• Su madre nunca abandonó el judaísmo y era de una familia de prósperos negociantes: en 1891, el primo hermano de Marx, Benjamin Frederick David, junto con su hermano Antón y el ingeniero físico Gerard Philips fundaron la empresa Philips Electronics, una de las empresas de electrónica más grandes del mundo.

• Durante sus estudios superiores en Bonn, Marx mostró gran afición por las bebidas alcohólicas y se unió al Club de la Taberna de Tréveris (Landsmannschaft der Treveraner), una asociación de bebedores donde en cierto momento llegó a ser su copresidente.

• Marx estaba más interesado en beber y socializar que en estudiar derecho y, debido a sus malas notas y a que se batió en un duelo, su padre lo obligó a transferirse a la mucho más seria y académicamente orientada Universidad de Berlín.

• Karl Marx se casó con Jenny von Westphalen y tuvieron seis hijos. Su vida familiar nunca fue sencilla ya que Marx tuvo una vida personal dedicada de forma exhaustiva al estudio de las diferentes disciplinas del pensamiento, en especial de la filosofía e historia, lo cual implicó que nunca tuviera estabilidad económica, sin embargo, contó siempre con el apoyo fiel e incondicional de su amigo Engels.

• La tumba de Marx lleva el mensaje grabado: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”, última línea del Manifiesto Comunista y la frase de la tesis XI sobre Feuerbach (editada por Engels): “Los filósofos solo han interpretado el mundo de distintos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Las ideas de Marx han sido estudiadas a fondo por grandes personajes que han modificado la historia de la humanidad, un legado tangible y bastante leído han sido sus obras póstumas: El capital y El manifiesto del partido comunista. En cuanto a nuestro país a pesar de estar tan alejados de Europa y particularmente de Alemania, la patria de Marx expone su opinión respecto a México y Perú, países a los que consideraba poco menos que no aculturados o semisalvajes, en la línea hegeliana balbuceante de considerar a América como un receptáculo para la población sobrante de Europa. En el caso de México, y cuando

Estados Unidos le había arrebatado la mitad de su territorio, se manifiesta a favor de la nación invasora y justifica el robo y la expoliación.

En una carta a Engels, considera a los yanquis como seres de “elevado sentimiento de independencia y del valor individual” superiores incluso a los anglosajones. Y respecto a México escribe: “Los españoles son ya seres degenerados. Pero es que el mexicano es un español degenerado. Todos los vicios de los españoles –grandilocuencia, fanfarronería, quijotismo– se encuentran elevados en ellos a la quinta potencia, sin la solidez de los españoles. La guerra de guerrillas de México es la caricatura de la española. Como contrapartida, hay que reconocer que los españoles no han producido un genio como Antonio López de Santa Anna”.

En esta ocasión mi frase inconfundible que cierra cada uno de los artículos de esta sección, no puede ser: ¿Tú lo crees?… Yo tampoco. Muy por el contrario, pienso que esta vez ¡sí lo creo! Quedando más que comprobada la frase, sobre todo en las elecciones políticas de este año ya que reflejan justamente los vicios mexicanos a los que se refería Marx.

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