EDWIN GUALBERTO BARRÓN CALVA / KARINA PIZARRO HERNÁNDEZ

Pachuca.- La dinámica en el fenómeno migratorio que vive México con Estados Unidos (EU) es particular a nivel mundial, tal como lo refiere Jor+ge Durán al vincularla con sus más de 130 años de historia, por la cantidad de personas en esa condición, la circulación de remesas, capitales, productos, contrabando, cruces fronterizos e información, sobre todo por la relación asimétrica de poder que se vive entre los países.

Uno de los procesos que ha tomado relevancia actualmente es el retorno, que se diferencia del fenómeno migratorio por el impacto, efecto y significado en los migrantes, en sus familias, en sus lugares de destino, de origen, así como en sus estructuras sociales y económicas.

Algunos autores indican que el proceso de repatriación está presente en todo el país y se incrementó por la recesión económica que vivió EU en 2008, provocando desempleo en los mexicanos, asociado a la implementación de políticas antiinmigrantes impulsadas por el Ejecutivo federal y la sociedad civil estadunidense, en mayor medida en sus últimos gobiernos.

En Hidalgo, actualmente han regresado 18 mil 939 connacionales, de los cuales 70.28 por ciento son hombres y 29.72 mujeres, de acuerdo con la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En ese sentido, algunos municipios como Acatlán, Pacula, Tlahuiltepa, Metztitlán y La Misión destacan con un mayor número de retornados en relación a su población total.

¿Qué pasa con los varones que vuelven?

La teoría de género, específicamente desde las masculinidades, permite estudiar socialmente la realidad de los varones hidalguenses que han regresado después de haber vivido un proceso migratorio en Estados Unidos en torno a sus masculinidades y nos aproxima al entendimiento de las relaciones sociales basadas en la diferencia sexual, como ámbito que permite estructurar lo que ocurre en la sociedad como principio organizador de la vida social.

El análisis se realiza bajo cinco categorías analíticas: el ejercicio del poder; el trabajo y la proveeduría; la sexualidad; la paternidad y los simbolismos. En ese abanico de expresiones no solo se busca definir qué significa ser hombre, sino también la forma de expresarlo.

Se ha identificado que quienes han regresado en pocos casos reflexionan sobre su o sus formas de ser hombres y cómo impacta en su vida cotidiana, relaciones personales, familiares y comunitarias.

Sin embargo, las expresiones de masculinidad acompañan, moldean y guían todo el proceso migratorio que viven, específicamente en términos de retorno, el cual está estrechamente ligado bajo las consideraciones que plantean los varones, en función de la temporalidad, la decisión de volver, sobre sus metas, objetivos planteados al decidir migrar y regresar o no.

Se ha detectado que, en las expresiones sobre el ejercicio del poder masculino, el retorno se hace presente, en específico, cuando las decisiones e indicaciones que remiten los connacionales a sus familias y particularmente a sus parejas no se llevan a cabo en función de lo acordado; de igual forma, ante la sospecha de infidelidad de las parejas retornan e intentan restituir el equilibrio conyugal previo a su salida.

En términos laborales y de proveeduría, se observa que los hombres al regresar a su lugar de origen se enfrentan a situaciones complicadas, sobre todo por la responsabilidad económica que tienen en relación con la proveeduría familiar, ya que los ingresos obtenidos en EU les daban mayor margen de estabilidad económica y al estar en su país no logran alcanzar los niveles previos ya que se enfrentan a un mercado laboral precario, con bajos ingresos, poniendo en crisis su mandato masculino de proveedor.

La sexualidad también cobra importancia, pues la trayectoria migratoria incide en ese aspecto, desde la concepción sobre mujeres, pues en EU se perciben libres y aquí conservadoras.

Con esa percepción van generando pautas en el ejercicio de la sexualidad de los varones, aunado a que en algunos casos han sido registradas prácticas sexuales de riesgo en EU que ponen en peligro la salud de las mujeres al retorno de sus parejas.

Por lo tanto, es relevante que los diferentes niveles de gobierno generen políticas públicas con perspectiva de género para atender las necesidades específicas de cada grupo de población. En ese caso que incidan directamente en la población masculina, no solo desde el ámbito económico, sino también desde las relaciones de género que son atravesadas por los patrones de prácticas construidas socialmente por la masculinidad hegemónica a través de un fenómeno de escala global como es el éxodo internacional.

Además, que los varones asuman y entiendan su responsabilidad sobre la posición y los privilegios que ocupan en las relaciones de género, sobre todo a su regreso y en su integración en la vida familiar y comunitaria, cuestionando su modelo de masculinidad dominante, no solo como un contexto, sino como base de relaciones de género democráticas y equitativas.

En Hidalgo, actualmente han vuelto 18 mil 939 personas, de las cuales 70.28% son hombres y 29.72% mujeres, de acuerdo con la Encuesta Intercensal 2015 del Inegi. Acatlán, Pacula, Tlahuiltepa, Metztitlán y La Misión cuentan con el mayor número de retornados en relación a su población total.

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