Masculinidades y violencia de género en instituciones educativas (Grañen Porrúa, 2016) recopila el trabajo de 19 investigadoras, de 11 universidades representativas del país, sobre el tema de violencia entre géneros. La obra fue coordinada por María Aidé Hernández García y Claudia Susana Gómez López. Su objetivo es desmantelar este fenómeno de todos los siglos, pero especialmente de los últimos 50 años, a través de visibilizar, analizar y denunciar esta fina y subrepticia conducta instalada en todos los ámbitos, en diversos momentos y experiencias de los hombres hacia las mujeres.
En los primeros seis textos, contenidos en la primera parte, se hace un recorrido sobre este problema: va de la violencia de pareja hasta violencia estructural que favorece el embarazo adolescente en la sociedad juarense, pasando por la revisión del caso Guanajuato en tres capítulos intermedios sobre la cultura patriarcal, las masculinidades y su relación con la violencia. El caso Hidalgo antecede el sexto y último capítulo al revisar las nuevas masculinidades entre estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
La segunda parte es la que da título a esta obra. Son ocho investigaciones que repasan el tema desde las siguientes situaciones: el acoso escolar hacia la homosexualidad, la violencia entre géneros en primarias, la violencia psicológica entre el alumnado de secundaria, la violencia como factor de desigualdad en la Universidad de Zacatecas, la revisión de la violencia entre géneros en universidades públicas, privadas, confesionales e interculturales en San Luis Potosí; la violencia de género en la Universidad de la Ciénega en Michoacán, la violencia psicológica entre parejas en la Universidad de Aguascalientes y la violencia en instituciones de educación superior con certificación en modelo de equidad de género, casos Nezahualcóyotl, Estado de México y Puebla.
En el primer capítulo, de Brigitte Lamy, titulado “Acercamiento social y cultural para prevenir la violencia conyugal: una propuesta”, encuentra que la intervención en el tema, entre parejas, tiene pocas probabilidades de éxito si sigue centrándose solo en la mujer y no en su entorno familiar, comunitario y social. La afirmación deviene de su objeto de estudio: mujeres víctimas de violencia conyugal de tres casas de alojamiento para estos casos.
En el segundo texto: “Guanajuato, cooptado por una cultura patriarcal”, María Aidé Hernández García, quien es también coordinadora de este libro, cuestiona, ¿qué debe cambiar de nuestra sociedad para revertir la violencia? Y por ello preguntó a 25 hombres guanajuatenses en entrevista de profundidad sobre el tema. Encontró y reafirmó que la violencia deviene de una cultura patriarcal que ofrece, posibilita, mandata a los hombres el dominio, la fuerza y el control y en esta tríada se valida la masculinidad. Sin embargo, Aidé enfatiza y aclara que, no obstante, debemos saber y entender que las masculinidades no son estáticas sino dinámicas y he ahí también la complejidad para desmontar y revertir la violencia.
Una aportación importante de su trabajo, a partir de su revisión cualitativa y cuantitativa fue una tipología de masculinidades: 1. La hegemónica, 2. La ideal, 3. El explotador, 4. La hegemónica proveedor compartido, 5. La hegemónica pacífica, 6. Masculinidad dominada, 7. Masculinidad en busca de placer y 8. Masculinidad frustrada.
Claudia Susana Gómez López y Rocío Rosas Vargas, por su parte, en “Probabilidad de violencia de género y masculinidades en el estado de Guanajuato”, revisaron y analizaron, desde un punto de vista cuantitativo los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2011, para Guanajuato, con el objetivo de estudiar los antecedentes de las mujeres para determinar si éstos decretan la prevalencia o no de la violencia.
Dulce María Torres Cornejo y Angélica Valeria Salazar Argüelles se centraron en el aspecto de la “Masculinidad y su relación con la violencia de género, en León, Guanajuato, 2014-2015”, bajo el presupuesto de la poca participación de los hombres en temas de igualdad y la violencia entre géneros. Su trabajo fue cualitativo y comprendió la entrevista a 21 hombres entre 21 y 60 años que están en proceso de rehabilitación por violencia. Encontraron que la mayoría de los entrevistados tuvieron una educación machista y tienen o tuvieron una relación con el consumo de alcohol o drogas; 90 por ciento vivió situaciones de violencia en la infancia, la mayoría de los padres de los entrevistados fueron alcohólicos, la infidelidad es común, pues de los 21, 15 reportaron esta conducta; 80 por ciento de los entrevistados está en rehabilitación o concluyeron. Finalmente, parte de la conclusión es que la socialización y educación son factores determinantes en la violencia masculina contra las mujeres.
Carlos Tello Muñoz realizó un análisis sobre “Las nuevas masculinidades. Un análisis con estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo”. Su muestra fue de 16 entrevistas estructuradas, ocho a mujeres y ocho a hombres, realizadas durante 2014. Su conclusión es que los roles de uno y otro género tienen una relación directa con los estereotipos familiares y éstos se “ajustan” en los tiempos de modernidad que vivimos.
Sergio Pacheco González, quien revisó “Masculinidad y embarazo, una aproximación a la experiencia juarense”, concluyó que es parte de la violencia estructural existente contra jóvenes, mujeres y hombres, quienes se enfrentan a la desinformación y desatención familiar y social. Sin embargo, en la revisión de los testimonios de mujeres y hombres en esta situación, encontró diferencia entre responsabilidad social entre unas y otros, pero en el caso en que asumen la vida en pareja hay más probabilidades de corresponsabilidad por su edad y necesidad de enfrentar y superar la maternidad/paternidad. El autor concluye que debe atenderse este problema desde la profundización y seguimiento de los casos de mujeres y hombres con embarazo adolescente para implementar acciones públicas y de salud efectivas, en tanto reales.
El libro plantea en esta primera parte el estudio de la violencia, para acercarnos a esta pandemia social del siglo XXI, desde todos los ámbitos personales e institucionales. Obra de necesaria consulta.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.