Leopoldo Mendivil revela en su libro de corto título Secreto Maximiliano, lo que él llama la parte oculta del segundo emperador del México independiente: su pasado borrado, las traiciones y manipulaciones de las que fue objeto, y el verdadero propósito detrás de lo que fue su brevísimo mandato.

Afirma que las figuras de Benito Juárez y Maximiliano están extremadamente idealizadas.

Cita textualmente que “el público en general no conoce lo que sucedió realmente en lo que se denomina Guerra de Reforma (1857-1860) e Intervención Francesa (1861-1867), episodios clave en la definición del actual México.

“La histórica conocida sobre estos 10 años enigmáticos generalmente es una colección de leyendas romantizadas tanto de Juárez como de Maximiliano y Carlota.

” Sobre estos dos últimos, refiere, se han escrito incontables obras en torno a una historia de “amor” sin ahondar en sus grandes incógnitas. Los agujeros que existen en esta trama, y por qué vinieron a nuestro país, llevan 150 años sin respuestas.

Mendivil es un escritor mexicano nacido en 1970. Estudió comunicación en la universidad Iberoamericana. Ha trabajado como publicista en la casa Nautilus Grupo Elektra. Sin olvidar que Secreto Maximiliano es una novela que atrapa desde las primeras páginas- De su autoría se citan best sellers: Secreto 1910, Secreto 1929, Secreto R, Secreto Vaticano y Secreto Biblia.

Llegan los invasores En lo que llama Antesala Imperial, cuenta que el 17 de diciembre de 1861 desembarcaron en México los ejércitos invasores de los siguientes países: Inglaterra, España y Francia, por una famosa “deuda” que México no había pagado. Ocurrió mientras los Estados Unidos vivían su Guerra Civil contra los estados rebeldes del sur, los cuales intentaban independizarse y crear un nuevo país: la “Confederación de Estados Americanos”, compuesta de plantaciones de esclavos –incluyendo el gran territorio que acababan de quitarle a México (es decir, Texas, en 1848) –.

“Al llegar a Veracruz, las tropas invasoras se separaron: Inglaterra y España regresaron a sus países (el porqué, otro misterio, se responde en este libro), mientras que las francesas avanzaron hacia la capital.

” Un poco más adelante en el relato, Antonio Grill, ayudante del príncipe, le anuncia: “Archiduque, hay visitas de Francia. Enviados de Napoleón III. Vienen a ofrecerle dos opciones: ser rey de Polonia o emperador de México, donde ya tienen tropas. Usted elija.

“Maximiliano se detuvo.

“¿De Napoleón III…? – Y se dirigió a Carlota–.

“Grill se le acercó, cubriéndose el rostro: “Están en el Salón de Embajadas. Lo están esperando. En cuanto a la oferta de Polonia, los polacos han vivido oprimidos por Rusia. El zar Alejandro II es un tirano, un sanguinario. Ahora están a punto de independizarse gracias a Napoleón III y de Lionel de Rothschild. Usted puede ser el primer rey en esa nueva nación.

“¡Pero yo no soy polaco! ¿Acaso no hay polacos? ¿Por qué me llaman a mí? – Se tocó el pecho.

“Debe ser sin duda por tus éxitos, mi amado –le dijo Carlota, su esposa–.

” Mendivil cuenta que Carlota hablaba mil maravillas de México –tiene tantas riquezas como no puedes imaginar– “Su población ha estado en guerra civil por décadas, desde que se independizaron. No saben gobernarse a sí mismos. Tú vas a darles una esperanza. Necesitan de ti. Tú puedes convertir a ese gran país en una nueva potencia del mundo.

“Maximiliano comenzó a asentir con la cabeza.

” Esperaban los enviados, luego le anuncian: “Archiduque, lo esperan los siguientes señores mexicanos que lo visitan para invitarlo a gobernarlos. Son señor José María Gutiérrez de Estrada, exministro de Relaciones Exteriores de México; señor José Manuel Hidalgo y Esnaurrízar, exprimer secretario de México en Washington y Madrid, amigo de Nepomuceno Almonte y también el sacerdote de la ciudad de Puebla, Francisco Javier Miranda; ingeniero Joaquín Velázquez de León, exministro de Industria del país; general Adrián Woll; el veracruzano Tomás Murphy y Alegría; conde del Valle de Orizaba Antonio Suárez de Peredo Hurtado de Mendoza y Paredes; señor José Landa; doctor José Pablo Martínez del Río; señor Ignacio Aguilar y Marocho, junto con el doctor Ángel Iglesias Domínguez.

” Los visitantes estaban de pie, vestidos de negro. Gutiérrez de Estrada caminó hacia él. Le mostró un papel, y dijo: “Joven príncipe, la población mexicana ha sufrido años de confusión y terror. No ha habido un gobierno digno capaz de sostener a la nación.

“Maximiliano leyó el papel, traducido al alemán: “La población de México consta de 8 millones de habitantes. De ellos, 6 millones desean el retorno a la monarquía y ser gobernados por el archiduque Maximiliano de Austria. Tendrá el apoyo de Francia.

“La encuesta es genuina, joven príncipe.

“Todos lo reverenciaron”.

Las últimas tres horas En Querétaro, años después, ya Maximiliano detenido, el fiscal Refugio González le dijo al emperador: “Con gran pena me permito informarle que el consejo de guerra ha deliberado y ha dictado su resolución final, en confirmación con el abogado Joaquín María Escoto. Conforme a lo anterior, y según lo registra mi escribano Félix Dávila, la sentencia para usted y los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía es la muerte por fusilamiento por el cargo de invasión y violación a nuestra libertad e independencia. La ejecución tendrá lugar dentro de, exactamente, tres horas –y miró su reloj– Disponga de estas tres horas para poner en orden sus cosas”.

Las tres horas se cumplieron. La ejecución también.

De Penguin Random House Grupo Editorial, la primera edición es de septiembre 2019.

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