Me too!, estas dos pequeñas y sencillas palabras en inglés están dejando mucho en qué pensar, mucho porqué pelear, muchas cosas por las que vale la pena llorar y anhelar, pues representan la capacidad de muchas mujeres que, hoy día, en los Estados Unidos y, seguramente en muchos otros lugares del planeta, han recuperado la posibilidad de expresar su rabia y su dolor guardados a través de muchos años de silencio; representan el grito de rebeldía, porque tienen como significado el ¡yo también! fui víctima del machismo expresado en una de sus formas más ofensivas y ultrajantes, el de ser víctimas del abuso, la violación, la burla y tener que quedarse calladas ante una sociedad mitad temerosa y mitad arrogante y prepotente, que les obligaba a guardar silencio, no rebelarse, no gritar su dolor, no reclamar justicia, sentirse avergonzadas, sentirse culpables, sentirse ninguneadas ante la cínica sonrisa del macho prepotente, que luego de haber abusado física y/o psicológicamente de ellas, saboreaba el verdadero placer que da el poder, y que se concretaba en verlas tragarse tanta rabia y tanto dolor, tanta vergüenza.
Gritar en público, para que todos las oigan, para que los demás sepan todo lo que han debido callar por tanto tiempo. Gritarlo frente a una cultura de machos cuyo exponente más representativo es el propio presidente de la nación más poderosa, y arbitraria, saqueadora, destructora del ecosistema, depredadora de todos los tiempos, y vaya que la humanidad ha tenido ejemplos de culturas (¿?) que han rivalizado por este dudoso honor de ser los más bárbaros.
Y han sido en parte aquellas mujeres que creíamos más cercanas al privilegio del gran mundo, las que estaban muy cerca del american dream, esas mujeres envidiadas y anheladas por muchos de nosotros, las grandes estrellas del cine y del show business, eternamente bellas y glamorosas, algunas de las cuales se han ido atreviendo a denunciar todas las barbaridades que han cometido con ellas, y a pesar de que en muchos casos han transcurrido muchos años, ahora se están atreviendo a gritar en público, me too!!!
Hombres que me leen en este instante, ¿nos hemos preguntado alguna vez cómo han sufrido este clima de abuso, impunidad, vergüenza, dolor y desesperación las mujeres que tenemos en torno nuestro? ¿Cómo hemos contribuido cada uno de nosotros a que dicho clima se mantenga, se reproduzca y ayudemos a hacer parecer que es algo sin importancia?
No es poca cosa lo que está ocurriendo, es una de las manifestaciones más trascendentes de rebelión contra el poder establecido de que pueda tener memoria la sociedad moderna, está ocurriendo en muchas partes, le está tocando desde hace poco a la nación orgullosamente (¿?) más avanzada del planeta. Y no nos queremos dar cuenta de ello.
En las elecciones de este año en nuestro país, la demanda de justicia para las mujeres violentadas masiva y continuamente, en todo lo extenso de nuestro territorio tendrá repercusiones serias, el gobierno actual tendrá entre sus deudas más grandes, el haber permitido y hasta fomentado un clima de agresión, violencia y menosprecio contra las mujeres de nuestro país, y eso no es poca cosa, sino todo lo contrario.
De todos los participantes en la contienda electoral de este año, solo la indígena nahua Mari Chuy, respaldada por las organizaciones indígenas de todo México, tiene un discurso, una interpretación y una propuesta digna, en relación a este delicado asunto. https://www.buzzfeed.com/rafaelcabrera/marichuy-candidata-indigena?utm_term=.okM00GOG0#.fy933G0G3

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