Like
Like Love Haha Wow Sad Angry

O no tiene proyectos para Hidalgo o sus asesores brillan por su ausencia. El candidato priista a la presidencia de la República José Antonio Meade visitó ayer la capital del estado y, en el más grande y masivo de sus actos de campaña, no logró entusiasmar a sus simpatizantes. Ya sea porque no todos fueron de manera voluntaria –abundaron las denuncias de asistencia forzada so riesgo de alguna represalia laboral–; por su propia falta de carisma o porque no tiene propuestas que prendan al electorado. El aspirante pasó por la Plaza de Toros de Pachuca sin pena ni gloria, o más bien, con más pena que gloria. Atrás quedaron los tumultos que provocaba el entonces candidato Enrique Peña cuando hizo su campaña en 2012. También se quedó en el baúl de los recuerdos el entusiasmo que generaron los compromisos de Peña con Hidalgo en aquel entonces: el aeropuerto y la refinería, hoy ejemplos de que prometer no empobrece pero también de que la memoria tarde o temprano pasa la factura. Hoy Pepe Meade carga con la pesada losa de la impopularidad de Peña Nieto, pero también con su falta de conexión con el electorado y, lo peor, con la ausencia de una oferta política que genere entusiasmo, algo que le es indispensable al pueblo para vivir, para salir adelante pese a las dificultades que entraña el futuro inmediato y el largo plazo. Hoy el PRI y su candidato simplemente no despiertan simpatías ni entusiasmo. De filón. De miedo, así son las narraciones que escribió Sandra Franco sobre lo que percibió en los “barrios altos” de Pachuca. Ahí es donde la crisis encarna en seres cercanos a nosotros, donde rasga y trastoca nuestra vida cotidiana con toda su fuerza.

Like
Like Love Haha Wow Sad Angry

Comentarios