Y al final de este risible proceso autodenominado “democrático” tenemos un personaje bastante gris, salido del amasijo de individuos cocinados en las lúgubres aulas del neoliberalismo y que viene a demostrar contundentemente, por si todavía hiciera falta, el largo y sustancioso proceso de unificación de los sectores más retrógrados y favorecidos por el capital internacional, aglutinados en dos únicos partidos, el PRI y el PAN.
Meade es el burócrata de las finanzas que habiéndose iniciado con Ernesto Zedillo, en la confección de ese mal negocio para los mexicanos, que fue el Fobaproa, en el que se desempeñó sin aparentemente mucha pena ni gloria, pasó por el triste sexenio Foxista apoyando a un ideólogo panista de los más reaccionarios, el siempre retrógrado Carlos Abascal, por un lado, y a otro egresado del ITAM, Francisco Gil Díaz, quien luego de ser funcionario de Fox a pesar de ser priista, llegó a dirigir la tenebrosa OCDE que nos sigue imponiendo modelos educativos basados en las mal afamadas competencias.
Meade empezó a destacar con Calderón apoyado por sus amigos de la escuela y familiares como Agustín Carstens (egresado del ITAM, antiguo secretario de Hacienda y actual director del Banco de México desde el sexenio de Calderón), Luis Videgaray, quien lo invitara a participar con Enrique Peña Nieto, a pesar de haber sido secretario de Hacienda con Calderón, y quien ha sido uno de sus principales promotores, especialmente en la disputa del poder en contra de otro aspirante, Miguel Ángel Osorio Chong.
Y es interesante destacar cómo su trayectoria académica, familiar, social y política es una mezcla de relaciones entre priistas y panistas, por lo que al igual que Carstens, no ha tenido necesidad de afiliarse a ninguno de los dos partidos, siendo en este momento una figura clave para vincular a los dos grupos de políticos que han dirigido al país en los últimos 25 años, y que seguramente han llegado a acuerdos que rebasan con mucho a las estructuras básicas de sus respectivos partidos.
No sería nada descabellado pensar, en que desde la llegada de Fox y Calderón, junto con el retorno del PRI con Peña Nieto y el ahora lanzamiento de un priista-panista como Meade, exista toda una trama de componendas y compromisos entre las más altas autoridades políticas y económicas que gobiernan nuestro país.
Las figuras de Carlos Salinas de Gortari y de Diego Fernández de Cevallos, de Vicente Fox Quezada, de Felipe Calderón Hinojosa, así como la de los principales propietarios de las grandes empresas nacionales, ligadas a los grandes consorcios transnacionales, muy bien podrían estar detrás de todo este juego de poder, que nos tiene a la mayoría de los habitantes de nuestro país en una situación de inseguridad, de crisis permanente, de desigualdad, de falta de democracia y de ausencia de claras perspectivas de desarrollo propio, que nos saquen de las condiciones de dependencia respecto de los grandes consorcios financieros, que son quienes realmente deciden las principales políticas económicas y sociales en nuestro país.
¿Será Meade otro títere, semejante a Peña Nieto, que se pretenderá imponer mediante amenazas de todo tipo, incluyendo la represión, el fraude electoral más descarado, el saqueo, la falta de libertades reales, la impunidad más descarada de todos los tiempos, y todo eso en medio de decenas o cientos de miles de asesinados, desaparecidos, desalojados y muchos miles de mujeres violentadas de muchas formas, especialmente mediante el asesinato?
Videgaray cobra aquí una relevancia especial en el momento actual, de una mayor trascendencia que la del propio Peña, ya que es evidente que el presidente actual no ha querido deshacerse de él, a pesar de tantas metidas de pata, y ahora es el principal promotor de la candidatura del recién destapado. No olvidemos su trayectoria con Peña Nieto, quien mediante anuncio realizado el 11 de julio de 2012, designó a Videgaray coordinador de políticas públicas. Más tarde, lo nombró coordinador general para la Transición Gubernamental. Posteriormente, fue secretario de Hacienda y Crédito Público de 2012 a 2016 y desde 2017 fue nombrado secretario de Relaciones Exteriores (datos tomados de Wikipedia), luego del escándalo propiciado por la invitación a Donald Trump para exponer sus puntos de vista en México, solo porque Videgaray es amigo de su yerno.
Las pifias de este hombre no han sido tomadas en cuenta por el presidente, sigue siendo el hombre de todas sus confianzas, y hoy es el personaje más ligado al futuro candidato.

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