La crisis de los hospitales

Araceli Valdés es derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), acaba de ser diagnosticada con un sarcoma uterino, para llegar a ese diagnóstico tuvo que pasar por tardanza en la atención de médicos generales, especialista y laboratoristas, el retraso en la atención provocó que la enfermedad avance, ahora enfrenta la probabilidad de que una de sus piernas sea amputada; “no sé para qué te programamos en quimioterapias, tú ya no tienes cura”, le dijo una de las médicas de ese hospital.

El problema de fondo es más complejo; en IMSS e ISSSTE existe un promedio de un médico por cada 800 personas. Para la Secretaría de Salud del estado las cifras indican que son poco más de 500 personas por cada médico; no obstante, este sistema atiende a un número más alto de personas que no son derechohabientes ni tienen acceso a ningún sistema de seguridad social.

La falta de infraestructura y de personal es una constante en los servicios de salud; en promedio, los países más avanzados alcanzan hasta tres médicos por cada mil habitantes y tres enfermeras para cada médico. Hidalgo dista mucho del escenario ideal.

Una historia de muchas

En los pasillos de los hospitales y centros de salud se escuchan muchas historias sobre el retraso de atención y las largas esperas para acceder a los servicios.

En México el derecho a la salud se encuentra garantizado en el artículo cuarto constitucional “…toda persona tiene derecho a la protección de la salud”, obligando al Estado a garantizarla con el objetivo de promover condiciones que prolonguen y mejoren la calidad de vida de los mexicanos, con especial atención en los sectores más vulnerables, que contribuya al desarrollo social de país; no obstante, la demanda está siendo más que rebasada.

El incremento poblacional y el aumento de algunas enfermedades hacen que la inversión en hospitales nunca sea suficiente. Otra arista que deja ver la baja inyección de capital al sector es la insuficiencia de personal médico y de enfermería, así como especialistas, entre otros.

El resultado es evidente en el retraso de atención, la dilación de estudios, citas médicas y operaciones, lo que impacta en los pacientes; las enfermedades no se detienen, con cada día de demora, el pronóstico de los pacientes es menos favorable.

Uno de esos rostros es el de Araceli Valdés, derechohabiente del IMSS, a quien hace tres años le detectaron un sarcoma uterino, una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en los músculos del útero u otros tejidos que lo sostienen.

Luego de una operación le fue retirado el tejido afectado, por lo que pasó a monitoreo durante los siguientes años; cada seis meses asistía a consulta médica en donde le dijeron que su pronóstico era favorable y no había rastro de que la enfermedad hubiera regresado, por lo que sería dada de alta únicamente con visitas de observación cada año.

En enero de este año, ella detectó un bulto en su ingle, acudió a cita con su médico general, pero la sobredemanda del instituto provocó que fuera atendida en marzo; su médico solicitó una biopsia para conocer la naturaleza del tejido localizado, el estudio podría tardar mes y medio más.

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Entre citas, estudios y pases a especialidad de oncología, llegó septiembre sin que recibiera ningún tipo de atención, la burocracia del instituto seguía en fase de diagnóstico. Previamente acudió a urgencias ya que comenzó a sentir dolor, hormigueo en la pierna y sensación de malestar, fue cuando acudió a un médico particular luego de que en el IMSS únicamente le recetaron una pastilla para aminorar el dolor.

Su médico particular le urgió a que recibiera atención y acelerara el proceso, pues el cáncer había reaparecido y avanzaba, lo que ocasionó la inflamación de ganglios y por lo tanto le inducía el malestar en la pierna.

“El doctor Burgos ni siquiera me miraba cuando me atendía, él debió darse cuenta de que había regresado el cáncer” expuso durante la entrevista a esta mesa de redacción.
Una vez atendida y ya con el diagnóstico, tenían que empezar con las quimioterapias. “La doctora Elizabeth Hernández me dijo: ‘Ya no tiene caso que le den quimios, usted ya no tiene cura’”.

Además de enfrentar esa mala atención, su diagnóstico se complicaba, pues no recibió terapias químicas a la brevedad y los ganglios de su ingle crecieron hasta siete centímetros, lo que frena la circulación de la sangre y podría derivar en amputación.

Fue referida al hospital Siglo XXI para recibir quimioterapias. “La doctora me dijo que por lo menos ya debía llevar tres sesiones, se retrasaron mucho, incluso aunque no tuviera cura tenía que recibir atención inmediata, parecía que querían que me muriera”.

La saturación del sistema

Este caso es uno de muchos, la saturación del sistema lo supera, en el Instituto Mexicano del Seguro Social, según la proporción de personal médico y derechohabiencia, existe un médico por cada 875 personas y una enfermera por cada 560 derechohabientes.
Además, en infraestructura el IMSS atiende a 594 mil beneficiados de Prospera, es decir que el número de atenciones aumenta, pues el servicio que brinda da cobertura al 52 por ciento de la población.

La variable es considerada como la tasa de médicos ideal que estima la Organización Mundial de la Salud, que indica que deben existir tres médicos (en el caso ideal) por cada mil habitantes y tres enfermeras para cada médico.
La delegada de esa institución María de Lourdes Osorio reconoció que en el tema de especialidades tiene un déficit de médicos y agregó que trabajan por resarcirlo, aunque esa no es una tarea fácil.

Recientemente reactivaron la construcción del hospital de especialidades que contempla 144 camas censables que desahogarán la demanda; no obstante, el proyecto avanza a pasos lentos, la obra física está programa para ser completada en 2018; cabe señalar que este fue un proyecto del exgobernador Miguel Ángel Osorio Chong durante su sexenio.

Para el resto de los sistemas de salud la variable no es distinta, en el Instituto de Seguridad Social y Servicios de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) la proposición es similar, existe un médico por cada 846 personas y una enfermera por cada 725 personas.
Aunque la cobertura es similar, ese instituto únicamente cubre a 326 mil derechohabientes; el delegado del ISSSTE José Antonio Copca comunicó que recientemente entregaron certezas laborales a 97 médicos que se integraron a sus filas de atención.

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Para el sector salud la variable es más amplia, en este atienden a los afiliados del Seguro popular y existen 3 mil 159 médicos. Es decir, un médico por cada 538 personas, aunque esa cifra tiene un número de personas que son atendidas en el sistema, pero no son derechohabientes, además de que en algunos hospitales regionales y el general de Pachuca también atienden a personas de otros estados.
Recientemente el secretario de Salud estatal Marco Escamilla declaró que existen 40 plazas disponibles en Huejutla que no han sido cubiertas ya que los médicos rechazan trabajar en esa zona. Además, indicó que ninguno de los médicos ha recibido aumento salarial.
La distribución geográfica de los médicos es otra de las complicaciones ya que están concentrados en las zonas metropolitanas de las capitales y en los lugares más alejados no existen especialistas, médicos y enfermeras.

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También el déficit obedece a las condiciones de trabajo que sufren los médicos y enfermeras en los centros donde son contratados, además de la no planificación para que estudien especialidades y su inadecuada distribución geográfica.

En el país, el sector salud se observa por las grandes construcciones de hospitales, lo cual se presta para fines mediáticos y políticos; sin embargo, se ha descuidado el desarrollo de recursos humanos de médicos y enfermeras, tanto en cantidad, como en calidad.

 

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