Los medios de comunicación de masas, también llamados mass media, han fortalecido la vinculación entre actores de diversos conglomerados sociales que antes estaban dispersos. De igual forma, los procesos productivos, mercantiles y de consumo también han disminuido su brecha espacial y temporal que tenían tradicionalmente, al grado de que la “geografía virtual” se ha convertido en el espacio de disputa y de la legitimidad social, donde variables como la popularidad, la distinción de lo bueno, lo malo, lo justo e injusto se mide en vistos, likes y cientos de comentarios a favor o en contra por parte de una sociedad digitalizada, compuesta por individuos con dispositivo en mano que parecen convertirse en jueces y los actores principales en la carretera de la información.

Varios analistas han explicado las implicaciones de las tecnologías de la información y la comunicación en la reconfiguración del espacio y en la conformación de ciudadanía. Sin embargo, es pertinente la reflexión sobre las bondades y riesgos que tienen los medios de comunicación en la vida pública del México contemporáneo. Dos momentos históricos donde los mass media influyeron y decidieron el rumbo de la vida pública del país fueron el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994 en el sureste mexicano y el actual ascenso de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la República.

1994, la guerra de tinta e Internet

La declaratoria de guerra que hizo el EZLN al gobierno mexicano fue uno de los conflictos sociales que mayor difusión mediática mundial tuvo gracias al uso del Internet. Justin Paulson, en ese entonces estudiante de la Universidad de Texas, diseñó en 1994 la primera página web del grupo armado a partir de la cual se dieron a conocer detalles del conflicto y abrevaron diversos medios de comunicación para informar a México y el mundo. Ese ejercicio en medios masivos de comunicación fueron las primeras experiencias de empoderamiento y participación de los grupos contestatarios que no solo hacían declaratorias de confrontación armada sino ensayaron el uso de mensajes de corte ideológico-político mediante el empleo de recursos tecnológicos. Nunca una guerrilla tan mermada en recursos bélicos había sido la que más cobertura en medios había tenido en los tiempos modernos, porque su fuerza no estaba en la batalla militar sino en el ciberespacio y apoyado en comunidades virtuales que alinearon la opinión pública a favor del movimiento armado durante los primeros años. De hecho, el entonces secretario de Relaciones Exteriores, con la intención de minimizar la proyección mundial del movimiento, declaró que el enfrentamiento de Chiapas no era más que una guerra de tinta e Internet.

La contribución del EZLN fue la de darle visibilidad a los grupos indígenas para exigir el mismo trato de justicia y democracia que el resto de ciudadanos en el país. Al mismo tiempo, apoyó con la democratización de la vida política de México, porque a partir del reconocimiento de las injusticias de los indígenas del sureste, se fueron evidenciando otro tipo de desatenciones y corruptelas de los gobiernos en turno.

En la batalla zapatista el uso del Internet jugó un papel importante para ganar solidaridad al interior del país y en el mundo, que marcó el inicio del desbalance de la democracia establecida por el partido hegemónico de ese entonces y esa quizá sea la más grande de sus contribuciones.

2018, la democracia digital

Con varias campañas a cuestas, Andrés Manuel López Obrador logró leer los hartazgos acumulados por los mexicanos frente a los excesos del régimen partidista que por más de ocho décadas fue hegemónico. Como nunca, cualquier declaratoria del político tabasqueño se masificaba en cuestión de minutos y fortalecía los enojos de los ciudadanos en contra del poder en turno y cada intento de los oponentes terminaba por volcarse en su contra.

La última campaña electoral emprendida en México fue la que más recursos tecnológicos utilizó, con ejércitos de cibernautas reales y a sueldo para favorecer a sus dirigentes. A partir de ahora, cualquiera que aspire al poder político deberá de crear estrategias en el terreno del ciberespacio, que definirá el resultado de los procesos electorales futuros.

Aunado a ello, los mass media también tienen riesgos en una sociedad poco politizada, que ingenuamente asume como verdad todo lo que se consume en Internet, creando sentencias injustas y linchamientos mediáticos que ya han derivaron en tragedias humanas. Por ello, vale la pena reafirmar lo positivo de las tecnologías de la información y comunicación, pero de igual forma la sociedad debe de disciplinarse y ser responsable con lo que publica, porque los límites de las libertades están asociadas a la salvaguarda siempre de la dignidad humana.

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