Cristiano Ronaldo dos Santos ha conseguido ganar su quinto Balón de Oro, presea que lo acredita como el mejor futbolista del año. En entrevista para el medio responsable de organizar dicha gala, France Football, el portugués declaró: “Soy el mejor futbolista de la historia.” Claramente, la euforia invade al Bicho, quien ha tenido un año para enmarcar. Sin embargo, es necesario analizar si la autocoronación como amo y señor del balón es acertada o un simple acto de narcisismo.

Si bien es cierto que CR7 ha logrado empatar en Balones de Oro a Lionel Messi, existen dos factores fundamentales que comienzan a cerrar el debate en torno a los dos titanes del balompié de los últimos 10 años. El primero es la edad: Lio Messi cumplió 30 años hace unos meses; Cristiano, 32. Pese a que jugadores como Zlatan Ibrahimovic nos enseñan que los futbolistas también pueden ser como los buenos vinos, puede que el declive natural de ambos esté próximo.

El segundo factor es la distinción entre las capacidades. El tiempo no pasa en balde y las virtudes que distinguen a cada jugador son claras. Ronaldo es un atleta de disciplina implacable, determinado, habilidoso y especialista en definición. Por su parte, su archirrival argentino es un director de orquesta: armador, definidor, dueño del balón y maestro del regate –patente, por cierto, de su tierra natal–.

Resulta sumamente complicado en el deporte más bello de todos determinar quién es el número uno. No es como en el tenis o en el boxeo, donde todo se remonta a estadísticas individuales. El futbol le es ingrato a sus figuras –pues arquitectos del gol como Andrea Pirlo o Xavi Hernández nunca ganaron un Balón de Oro– por su carácter colectivo. El balón tiene más de un dueño, pero siempre hay alguien que lo trata mejor. La pregunta es, nuevamente, ¿Cristiano Ronaldo es el amante preferido del esférico?

Quizá sea el tiempo el que nos diga quién fue el mejor. Pero quizá no. A la fecha, no es un axioma deportivo el que Pelé sea el monarca absoluto del futbol. El deporte nos da para interminables debates, donde la objetividad es casi imposible, pero siempre podemos concluir que los que salen ganando somos siempre nosotros: los que amamos ver al balón rodar. Puede que CR7 sea el número uno en la actualidad, pero…

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