Consejero editorial

Víctor Manuel Ballesteros García (1952-2005), quien fue profesor investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y reconocido historiador hidalguense, dentro de sus aventuras que realizaba a las librerías de viejo en el centro histórico del entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México, localizó un ejemplar de Memoria sobre el mineral de Pachuca, de la autoría de Manuel Rivera Cambas en su edición original: México, Imprenta J M Andrade y F Escalante, 1864.
Este texto lo compartió con sus amigos e investigadores que se daban cita en la casa de Víctor o en su oficina del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la máxima casa de estudios del estado.
La edición, que fue preparada por la UAEH, contiene aportaciones de Javier Ortega Morel y Enrique Rivas Paniagua, bajo la coordinación de Víctor Ballesteros.
Don Manuel Rivera Cambas nació en Jalapa, Veracruz, en 1840; ingresó al Colegio de Minería en 1857, en la capital de la República. Al término de sus estudios hizo prácticas en Pachuca. Más tarde obtuvo el título de ensayador de metales e ingeniero en minas y beneficiador de metales, hechos que ocurrieron en 1862 y 1864, respectivamente. Sin embargo, la obra de Rivera Cambas es conocida por su libro México pintoresco, artístico y monumental 1880-1883, en tres tomos, donde recupera datos sobre historia, geografía, monumentos y aspectos regionales del país. Esta obra está ilustrada con numerosas litografías.
Rivera Cambas fue alumno de la Escuela de Práctica de Minas de Pachuca, institución que estuvo asentada en Zacatecas y Guanajuato, antes de establecerse en 1861 en Pachuca, donde tuvo como sede el inmueble actualmente conocido como el Cuartel del Arte. Esta escuela se fincó por tener las facilidades que ofrecían las minas y haciendas de beneficio de la región. El Instituto Científico y Literario, antecedente remoto de la UAEH, realizó convenios para que estudiantes de la carrera que ofrecía el instituto participaran en prácticas de laboratorio en aquella escuela, hasta que esta dejó de funcionar,
lo que ocurrió en los primero
años del siglo XX.
En Memoria sobre el mineral de Pachuca, Rivera Cambas parte
de las innumerables visitas que hizo al mineral de Pachuca, donde recogió datos, registró observaciones y se adentró en los escritos de ilustres viajeros que visitaron la región en diversas épocas, documentos que encontró en los archivos de la capital hidalguense.
El lector encontrará una descripción del aspecto geológico de Pachuca, que aborda temas tales como los lugares donde hallaron minerales: Pachuca, Real del Monte y Atotonilco el Chico, y los estudios de cerros como los de San Cristóbal y Cubitos, así como la llanura de Chavarría, espacios en los que el autor localizó masas amorfas, lajas, fierro magnético, pirita, cuarzos y calizas, entre otros minerales.
Al adentrarse en la investigación, Manuel Rivera describe las vetas de plata y su riqueza; encuentra en ellas sustancias como hierro, manganeso, cuarzo, estalactitas y estalagmitas, y hace un recuento de las minas más notables de la época y las vetas: Veta de Analcos o El Jacal, que comprende seis minas, entre ellas la denominada El Rosario; la Veta del Encino, que incluye seis minas, destacando la de Dolores; la Veta de San Buenaventura, que se integra por cuatro minas, como la que lleva el nombre de esta; y la llamada Veta Vizcaína, con ocho minas, entre las que sobresalen la de San Carlos, San Cayetano, la de El Bordo y Camelia. Además localizó vetas
en los lugares como La Reforma,
La Cañada y Santa Rita, entre muchas otras.
El texto de Rivera Cambas va integrándose con el estudio particular de algunas minas, las que clasifica como minas en bonanza, como El Rosario, que no da utilidades líquidas, pero costea el importe de su trabajo; minas en faena, en las que los metales producidos son insuficientes para pagar los gastos de su avío;
minas paralizadas y amparadas legalmente por concesión expresa
y por la guerra.
Importante capítulo lo dedica a la riqueza mineral. Compara Pachuca con otros fundos mineros notables, y señala que en Pachuca han llegado a 300 varas de profundidad y trabajan en la mayor parte de ellas a 200; además explotan labores a 400 y 500 varas de profundidad.
Cita la riqueza de algunos minerales en ciertas épocas en Pachuca (ver tabla).
Rivera Cambas comenta que Pachuca puede considerarse comprendido en el número de los minerales que más plata han producido y que prometen más esperanzas. En el estudio advierte que además de los motores empleados en aquella época, a base de vapor, el agua y la fuerza muscular de los caballos y mulas, también utilizaban los motores animados e hidráulicos. El estudio se ocupa igualmente de los sistemas usados para el desagüe de las minas, la explotación de métodos para atacar las rocas, el transporte de los minerales, la extracción, ventilación y alumbrado en el interior de las minas, sin dejar de incluir las haciendas de beneficio. El lector encontrará aportaciones que a través de la historia realizaron Humboldt, Burkart y Bartolomé de Medina.
Manuel Rivera Cambas concluye con la historia del mineral de Pachuca aseverando que la fundación debe ser muy antigua, según lo atestiguan documentos impresos, entre ellos el informe del virrey de 1642 y una memoria impresa en Madrid en 1646, en la que cita el beneficio de patio usado en Pachuca en 1557. Sin embargo, existen hechos que atestiguan que el mineral de Pachuca fue trabajado poco después de la conquista de 1521. Su estudio concluye con las compañías de minas de Real del Monte y Pachuca, y las causas que influyeron en la ruina de la compañía inglesa. El texto fue concluido por su autor en México, en enero de 1864, es decir, cinco años antes de la creación del estado de Hidalgo.
Sin duda este libro, que editó la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, es un reconocimiento a Manuel Rivera Cambas por el estudio que realizó en regiones que hoy disfrutamos los hidalguenses y en las que todavía admiramos vestigios de la grandeza que tuvieron Real de Pachuca, Real del Monte y Atotonilco el Chico.
Este libro y muchos más que incluye el catálogo del fondo editorial UAEH pueden encontrarse en la librería universitaria Carácter del Pabellón Universitario, en Ciudad del Conocimiento, y en la dirección de ediciones y publicaciones.
Los invito a ver y escuchar a los propios autores con la presentación de sus publicaciones en el programa “EditorialMente” bajo la conducción del maestro Juan Marcial Guerrero Rosado, que es transmitido todos los martes a las 12 horas, a través del canal Garza TV, vía Internet en el link: http://garzatv.uaeh.edu.mx/editorialmente/; o bien seleccionar la presentación de su interés en la videogalería.

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