En la actualidad, la economía de nuestro país está caracterizada por su diversidad regional y apertura diversa. Por ello, algunos sectores estratégicos van en aumento, como los nuevos materiales, las industrias aeroespacial, energética, electrónica, y la del automóvil, entre otras.

En ese sentido, se requiere de personal especializado para continuar con la trayectoria de crecimiento y para que se aumente la productividad. Pero existen factores comunes, que parece que tienen solo las universidades de clase mundial, quienes educan con base en unidad, justicia y trabajo continuo, forjando grupos de investigación y estimulándolos, dándole la importancia que merece al desarrollo científico y tecnológico, generando proyectos, y privilegiando el trabajo en equipo en torno a problemas que deben solucionarse, avanzando con visión, compromiso y trabajo.

Un desarrollo genuino involucra mejorar la confianza en el sistema de educación superior para que tenga un marco de referencia fuerte que fomente un proceso de mejora continua, y es precisamente ese trabajo continuo lo que distingue a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) con los excelentes resultados obtenidos. A decir del rector de nuestra máxima casa de estudios Adolfo Pontigo Loyola: “La grandeza de la UAEH es innegable, pues es el fruto del trabajo de 150 años, que dan testimonio y la acreditan. Y que a pesar de librar embates para mantener intactos los derechos de la Autónoma de Hidalgo y, por ende, el progreso del estado, la razón por la que se ha mantenido inamovible es el respeto y una seguridad profunda respecto al significado de la vida académica universitaria. Por otro lado, la UAEH ha hecho un gran esfuerzo para ofrecer una educación de calidad a sus estudiantes por medio de la habilitación de docentes, la construcción de los laboratorios de ciencias básicas en la Preparatoria uno, los centros de servicios académicos y de simulación en el área de ciencias de la salud, entre otros.

“Eso no sería posible sin el complemento de recursos propios, autogenerados por un espléndido Patronato que preside Gerardo Sosa Castelán, quien comprometidamente dirige en aras de fortalecer proyectos como los que he mencionado”. Finalmente, dijo: “Ustedes serán por siempre universitarios y nadie puede negar su grandeza. Los invito a que retribuyan el regalo de su formación con el ejercicio correcto de sus profesiones, siempre valientes y afanosos en los momentos más adversos, siempre solícitos. Por ello, no solo honrarán a sus familias, sino a esta, que es la casa de todos ustedes, el lugar donde se forman mentes libres para tener instituciones fuertes”.

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