Messi, el argentino

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Roberto Pichardo Ramirez

Raya en la obviedad el hecho de que Lionel Messi se transforma cuando se retira la camiseta blaugrana para vestirse con la albiceleste. No hace falta decir que el cinco veces Balón de Oro se convierte en un jugador distinto cuando debe enfrentar compromisos internacionales liderando a su selección. Y no es que deje la magia y el talento en Barcelona cuando viaja a su natal Argentina, pero su metamorfosis regresiva es evidente. Messi es otro cuando recuerda que es argentino.
Pensemos en el Mundial de Sudáfrica 2010 como contexto. En aquel entonces, Leo Messi tenía casi 23 años, había sido nombrado Mejor Futbolista del Mundo dos veces consecutivas y se había consagrado como el eje central en los planteamientos tácticos de sus entrenadores. Por un lado, Guardiola lo cobijó como su hijo pródigo. Lo dejó jugar a su gusto, acumulando todos y cada uno de los minutos por disputar y hasta adaptando el parado del Barcelona para convertir a Leo en iniciador y culminador de las jugadas de gol. El falso nueve. Por su parte, Maradona lo levantó en hombros para proclamarlo, a regañadientes, su sucesor. Le envolvió el brazo izquierdo con el gafete de capitán y lo convirtió en el salvador indiscutible de la causa ché. Grave error.
A los 23 años, Leo aún era un futbolista que se desenvolvía en el terreno de juego por placer. Su romance con el balón rebasaba cualquier ambición económica y de distinciones individuales. Messi quiere títulos porque le divierte conseguirlos. Tiene presente que jugar al balompié es precisamente eso: jugar, pasarla bien y ganar. La Pulga llegó a un club que volvía a acostumbrarse a saborear la victoria, esto de la mano de un brasileño fuera de serie, con picardía y ritmo, apodado Ronaldinho.
Cuando en Barcelona el panorama ha sido en su mayoría prometedor, para Messi la selección sigue siendo una cuenta pendiente. Los momentos más oscuros de su carrera como futbolista los ha vivido liderando a un grupo que no consigue la fórmula para conectar con el astro. El video de Youtube titulado Dásela a Messi exhibe con descaro este agravio. Y ahora que Argentina deberá afrontar cuatro partidos sin su líder, a dos puntos de despedirse de Rusia 2018, la interrogante continúa: ¿quién podrá lograr que Leo se sienta como en casa cuando se viste de argentino?

 

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