Carlos Chimal es divulgador de la ciencia, químico y escritor, seguramente por eso logró dar pincelazos a pedazos de una historia que merece cada color que él agregó, la historia de una de los grandes inventores que nació en México, alguien que consideraba que, si nuestra mirada siempre atrapa colores, justo era crear un aparto lleno de imágenes coloridas. Ese hombre se llamó Guillermo González Camarena y para recorrer su vida el autor dio a conocer Fábrica de colores, editado por el Fondo de Cultura Económica, en su colección la Ciencia para todos.
Es así como el inicio de esta historia inicia en la calle de Havre 74, donde un matrimonio tendrá varios hijos, entre ellos un pequeño curioso llamado Guillermo. El texto muestra las fotos de esa casa, de la pareja recién casada, el niño que será inventos está con sus hermanos, son fotografías en blanco y negro. El inicio de la historia con esa carga emotiva que siempre da el blanco y negro.
Después vamos descubriendo cómo ese niño toma como guarida el sótano de su casa y se lleva objetos para armar y desarmar, aparatos para conectar y desconectar, cables para enredar su creatividad, chispas que surgen de su mente y de cada experimento. Desde siempre ese pequeño tuvo la certeza de que inventar sería su manía, su obsesión, su oficio, su profesión, su vida. Por supuesto, el niño “nerd”, lo van a molestar, sumergido en sus inventos no puedo evitar escuchar las burlas que resuenan en la ventanita enrejada de su sótano. Al otro día, los hostigadores reciben con creatividad su merecido. Al tratar de asomarse para dejar escuchar sus burlas, la reja les da unos buenos toques, Guillermo la transformó en una reja que daba los toques justos de electricidad.
Ese niño siempre lo supo, sería inventor. Y ahí está, gastando su domingo en comprar cables, pilas, focos, bulbos, así se aproximó a lo que sería su primera radio armada por su instinto científico y sus certezas técnicas. Pero, nos pregunta Carlos Chimal, ¿cómo se enteró de los secretos necesarios que cualquier aprendiz de brujo debía estudiar con el fin de sacarle el jugo mágico a los objetos electromagnéticos capaces de enviar voces y sonidos a largas distancias? El libro poco a poco nos responde, nos aproxima, provoca la admiración sincera, la historia que siempre vamos a recordar.
Al poco tiempo, la historia narrada nos ubica cuando ese chico, ya de 26 años, radioaficionado de corazón, cuerpo y mente, pasó de las siglas que le daban permiso para pasar de la transmisión en radio, en la XEIGC, a las que le permitían ahora transmitir imágenes: XHGC Canal 5.
Guillermo González Camarena tiene mucho que ver con la historia y desarrollo de la televisión mexicana, desde la instalación de la antena transmisora hasta la sugerencia al presidente de México de cómo debería ser nuestra televisión. Pero, sobre todo, la televisión en nuestro país y en el mundo tendrá color gracias a González Camarena, la televisión a colores en su obra maestra.

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Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.