A veces las encuestas, consultas, referendos, en general cualquier contacto con la ciudadanía, son ejercicios que tienden a bajar de su nube a la clase política. Los resultados contradicen muchas veces las agendas que calculan los legisladores, gobernadores o presidentes municipales. Piensan que el interés público va hacia esa dirección, pero resulta que, al consultar al pueblo, sale una respuesta contradictoria. En los últimos, digamos, cinco años, legisladores de izquierda han llevado a la agenda pública la posibilidad de regular el uso de la mariguana con fines medicinales, recreativos o industriales. Esto, no solo por convicción de un partido que comulga con una política progresista, sino que las circunstancias de nuestro país, en el que el tráfico, consumo y producción de drogas forman parte de la vida cotidiana, así lo ameritan. Y pese a que al menos la discusión ya se ha abierto (recordemos la serie de foros de consulta que hubo este año), la legalización sigue en el cajón de los asuntos proscritos. Quizá el hecho de que el tema se mantenga relegado se deba a resultados como los que arrojó la encuesta denominada Legalización Sobre la Mariguana los cuales mandan un mensaje claro: la mayoría de los mexicanos no ve factible su legalización. La consulta, realizada por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, indica que casi 80 por ciento considera que México no se encuentra preparado para la regulación de la mariguana y 60 por ciento desaprueba su legalización. En contraste, 15.3 por ciento considera que el país está preparado para incursionar en la regularización de su uso. Hay otros matices, por ejemplo: ante la pregunta de qué tan a favor o en contra se encuentran de la legalización con fines medicinales, recreativos o industriales, 83.1 por ciento reaccionó de forma positiva a que se emplee con fines medicinales. Pero, cuando es para fines recreativos, los detractores de esta idea alcanzaron 77.6 por ciento frente a solo 18.7 por ciento a favor. Es decir, la mayoría teme a los fines lúdicos, que ve además, como una puerta para incursionar en otras drogas. En conclusión: la agenda de los políticos respecto a este asunto seguramente fracasará si se confronta con lo que busca la mayoría. Pero, a pesar de este rechazo, México y su política hacia las drogas deben cambiar. No podemos quedarnos aislados. De filón. Con tres palitos Mineral de la Reforma tiene que salvaguardar la seguridad de sus miles de habitantes. Los números fríos explican todo: según el último conteo levantado en 2015, el municipio tiene 150 mil 176 habitantes. Pues bien, el alcalde tiene 115 policías para todos ellos. Esto es, un policía para cada mil 300 habitantes. ¿Verdad que es absurdo?

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