México, con el 50% de trabajo infantil en América Latina

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trabajo infantil
  • A escala mundial el trabajo infantil sigue cobrándose 168 millones de víctimas, de las cuales 85 millones realizan labores peligrosas, alertó la Organización Internacional del Trabajo.
 
“El trabajo infantil perpetúa el círculo vicioso de la pobreza e impide que los niños adquieran las calificaciones y la educación necesarias para asegurarse un futuro mejor. Asimismo, las consecuencias de ese nocivo fenómeno van mucho más allá de la niñez: recaen también sobre la economía de un país pues éste pierde competitividad, productividad e ingresos potenciales”.
La Convención sobre los Derechos del Niño, exhorta en su Artículo 32 a proteger a las niñas y niños de ser víctimas de explotación económica y de desempeñar cualquier trabajo que pueda ocasionarles daño, entorpecer su educación, o que sea perjudicial para su salud y desarrollo.
Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), creó el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), cuyo objetivo pretende prevenir y erradicar todas las formas de trabajo infantil. Para ello, se han expuesto metas y lineamientos como la delimitación sobre la edad mínima para trabajar y la definición de las peores formas de trabajo infantil, metas y lineamientos que México ha ratificado.
En el logro por erradicar el trabajo infantil, es necesario contar con información confiable y actualizada de esta problemática, que permita conocer el monto de los niños en esta situación.
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México, alrededor de 2.5 millones de niñas, niños y adolescentes entre los 5 y 17 años trabajan; lo que implica el 8.6% de la población.
También se observó que de estos el 61.7% eran empleados por un familiar y 31.5% estaba expuestos a riesgos en su trabajo. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), destacó que el 40% de las y los menores de edad que trabajan en el país, no asisten a la escuela, lo cual vulnera sus derechos humanos en dos vías.
El trabajo infantil, sin embargo, es un problema difícil de erradicar cuando las condiciones económicas de las naciones están fragmentadas, cuando forma parte del proceso de producción primero familiar y luego social. Las condiciones de marginación a las que están expuestas las familias deben de modificarse para poder suprimir estos ejercicios.
Es necesario que los gobiernos implementen medidas para reactivar las economías locales y generen actividades de participación, más saludables, que no vulneren o pongan en riesgo los derechos de las y los menores.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) afirmó que la vigencia y efectividad de los derechos de niñas, niños y adolescentes en México, a pesar de haber habido avances, no sólo están muy lejos de ser una realidad, sino que se encuentran en riesgo permanente de vulneración, sobre todo los de quienes cubren sus necesidades de subsistencia ante los insuficientes ingresos de sus padres o tutores, como consecuencia de la desigualdad y pobreza en que viven.
“Exponer a niñez y adolescencia a diversas formas de trabajo infantil es ponerlas en riesgo de hacerlas víctimas de explotación, esclavitud y trata de personas, fenómenos delictivos para los que no debe existir tolerancia social ni omisión de las autoridades”, expuso el organismo defensor de los derechos humanos.
La CNDH destacó que las tres entidades federativas con mayor población de niñas, niños y adolescentes que trabajan son Estado de México, con 286 mil 153 (11.55 por ciento), Jalisco, 220 mil 116 (8.89 por ciento) y Puebla, 208 mil 450 (8.41 por ciento).
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