El avance tecnológico, por demás asombroso, se aleja cada vez más de la mayoría de los mexicanos como forma de vida; a pesar del gran talento con que contamos, los mexicanos seguimos siendo usuarios más que generadores de tecnología, y lo peor, de lo que se llega a generar no tenemos la cultura de proteger, cuando la propiedad intelectual es la determinante para dominar los mercados, siendo las grandes empresas transnacionales las que más generan los conocimientos científicos y tecnológicos, apropiándose de ellos a través de la propiedad intelectual, en tanto que nuestras más de 4 millones de Mipymes, incluso las universidades del país, no protegen, pero ni las tesis de sus egresados.
Se acuerda usted, estimado lector, que la empresa líder de la industria de la imagen, llámesele fotografía, a nivel mundial fue Kodak, cuyo modelo de negocio lo instauró George Eastman en 1880 predominando hasta 1990, cuando irrumpió la tecnología digital de imágenes, abarcando hasta el año 2000, donde la aparición del paradigma de los smartphones y la lógica de las redes sociales, donde a su vez domina más el video, además de la falta de desarrollo tecnológico, llevó a Kodak a perder su gran mercado.
Entre las macrotendencias tecnológicas observadas en la llamada economía del conocimiento están la automatización inteligente, la economía de las plataformas, la disrupción predecible, las empresas digitales, el Internet de las cosas, las ciudades inteligentes, las empresas de base tecnológica y la fuerza laboral líquida, esta última sustentada en el aprendizaje autónomo y continuo, para hacer frente a los acelerados cambios en los procesos productivos de mercado, marcados por la industria 4.0, como por el desarrollo y aplicación de la inteligencia artificial.
Precisamente, la aplicación de esta tecnología de inteligencia artificial está revolucionando la industria automotriz, siendo Apple, una empresa con valor de más de 128 mil millones de dólares, está aplicando su concepto de machine learning para producir vehículos autodirigidos.
Un concepto parecido es el AutoML, que ha desarrollado Alphabeth (Google), proceso de red neuronal que genera capas y capas de códigos complejos y algoritmos para aprender de su entorno, crea su propia inteligencia artificial. Tesla Motors no se queda atrás, dado que ha superado ya a General Motors en la bolsa de valores gracias a su desarrollo tecnológico.
La competencia por el dominio de mercados se centra en la capacidad y velocidad de aprender a desarrollar y aplicar tecnología, generando mayor contenido de conocimiento en sus productos, es decir, mayor valor agregado, como lo expresó Schumpeter desde 1946. La competencia entre empresas como entre naciones e individuos es la velocidad y capacidad de generar, apropiarse y aplicar conocimiento científico y tecnológico.
¿Y México? Bueno, con una inversión de .45 por ciento del PIB en I+D+i, sin contar con una educación de alta calidad de manera generalizada, sin esquemas de transferencia tecnológica y de conocimientos por regiones, difícilmente transitaremos de ser usuarios a generadores de tecnología aplicada.
El rezago en los procesos científicos y tecnológicos trae como consecuencia la pérdida de productividad y competitividad, por ejemplo, la tasa anualizada de productividad en el primer trimestre de 2017 es de menos 1.9 por ciento cuando requerimos una tasa positiva de 4.8 por ciento, ¿de dónde? Si las tasas de interés seguirán creciendo, por lo que no hay incentivo a invertir, sobre todo en I+D.
Según el Ranking de Competitividad Mundial, México cayó del lugar 45 en 2016 a la posición 48 en lo que va de 2017; en cuanto al crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2012 se registró un crecimiento del PIB de 2.9 por ciento en el mismo periodo de 2017, el PIB fue de 2.7 por ciento, ¿y así decimos que vamos avanzando?
Si a esto le agregamos el incremento en el deterioro de las condiciones sociales en 99 por ciento de los mexicanos, la situación que se presenta es de crisis a nivel de emergencia, tal como lo planteó la Comisión Episcopal para la Pastoral Social: “México vive una emergencia humanitaria, política, económica y social”. El desafío, declararon, es cambiar las injusticias, la corrupción y las violencias, vengan de donde vengan. Tienen razón, pero ojalá y empezaran juzgando a los sacerdotes pederastas, ¿no lo cree usted?

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