A pesar de que la regla de Coldwater, de 1963, prohíbe a los psiquiatras estadunidenses evaluar a las figuras públicas antes de analizarlas en un desván, un grupo de 35 especialistas en la materia envió la famosa carta al The New York Times en la que se decidieron a opinar a los cuatro vientos que Donald Trump está incapacitado para gobernar cualquier país.
“Era demasiado lo que estaba en juego, como para mantenerse en silencio”, opinaron. En las evaluaciones que habían hecho dibujaron el perfil de un narcisista maligno, con incapacidad para ver la realidad, peligrosamente enfermo, con problemas de agresión y sadismo, y un desorden absoluto de personalidad.
Aunque la carta de los psiquiatras al rotativo, que hoy es acosado por Trump –junto a otros medios, como CNN, ABC, CBS, NBC, The Washington Post y, entre otros, Los Angeles Times– fue demasiado medida, en función de algunos remilgos profesionales de los firmantes, la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos ha desarrollado criterios para diagnosticar el narcisismo patológico. Lo llama desorden de personalidad narcisista (DPN).

Complejo de superioridad,
pomposo, arrogante, explotador…

Según las investigaciones, las personas que lo padecen se caracterizan por su persistente megalomanía, la excesiva necesidad de ser admirados y su falta de empatía. También evidencian una gran arrogancia, sentimientos de superioridad y conductas orientadas al sometimiento de quienes les rodean.
Quienes sufren de DPN tienen todos, o la mayoría, los siguientes síntomas: expectativas de que se reconozca su superioridad, fantasías de poder, inteligencia y atractivo físico, propensión a explotar a otros, convicción de que los demás le tienen envidia, propensión a comportarse de manera pomposa y arrogante.

Ansiedades del psicópata, de carácter francamente persecutorias

Independientemente de esa carta, analizando los protocolos de diagnóstico de la Asociación Psiquiátrica Americana, quien tiene una personalidad psicopática (dolencia del alma) “es una persona cuya condición es predominantemente amoral y antisocial, caracterizada por acciones impulsivas e irresponsables, encaminadas a satisfacer sus intereses inmediatos y narcisistas, sin importar consecuencias, sin demostrar culpa ni ansiedad.
“Las ansiedades básicas del psicópata son de carácter francamente persecutorias –continúa el protocolo–, que pueden alcanzar gran intensidad, y es por ello que necesita agredir a los demás. Es intolerante a la frustración, una mínima privación en sus logros le produce un intenso sufrimiento.”
Es inestable en su comportamiento y tiene una enorme facilidad de pasar a la acción, aunque cuando ve las cosas de a deveras, recule, continúa. El psicópata se caracteriza por haber tenido una infancia desfavorable para el desarrollo de una personalidad sana, e inadecuado control familiar, lo que explica el repudio de la madre a Trump por inepto y del padre por torpe.
El psicópata fanático es demasiado transparente en su actitud corporal, a leguas se ve su distorsión mental. Sobrevalora sus principios y sus ideas, y esto lo lleva a adquirir una postura dominante en su pensamiento. Su fanatismo lo lleva a cometer crímenes verdaderamente impresionantes, si se lo permiten.

Sus ataques aumentarán:
el mito de su grandeza se ha confirmado

Volviendo a la carta del grupo de psiquiatras estadunidenses, ellos opinaron en el texto de la misma que “las palabras y las acciones del señor Trump demuestran una incapacidad para tolerar puntos de vista diferentes a los suyos, lo cual le lleva a reaccionar con rabia… los individuos con estas características distorsionan la realidad para adaptarla a su estado psicológico, descalificando los hechos y a quienes los transmiten (periodistas y científicos). En un líder poderoso, estos ataques tenderán a aumentar, ya que el mito de su propia grandeza parece haberse confirmado… la grave inestabilidad emocional evidenciada por los discursos y las acciones de Trump lo descalifican para desempeñarse sin peligro como presidente”.

Genera severas angustias en
los demás, pero él no las siente

Tratando de defender la vigencia de la regla Coldwater, algunos psiquiatras estadunidenses opinaron sobre el contenido de la carta que Trump “no tenía desorden de personalidad narcisista porque no sufría la angustia y la discapacidad que caracterizan un desorden mental. Genera severas angustias en los demás, pero él no las siente”, concluyeron.
Sin embargo, para defender su argumento, añadieron que: “Los insultos psiquiátricos son una manera equivocada de contrarrestar el ataque del señor Trump a la democracia. Se puede y se debe denunciar su ignorancia, incompetencia, propulsividad y afanes dictatoriales… pero sus motivaciones psicológicas son demasiado obvias para que tengan algún interés, y analizarlas no detendrá su asalto al poder. El antídoto contra una distópica edad oscura trumpiana es político, no psicológico…”

Acá, gente poseída del
trastorno límite de la personalidad

Los cinco requisitos para el ejercicio del poder que estableció Michael Korda: desearlo, pelearlo, obtenerlo, ejercerlo y disfrutarlo, en el entendido que si faltaba uno solo, los demás no existían, ya no operan. ¡Ahora hay que agregarles un sexto: ejercerlo y disfrutarlo en su sano juicio, por personas equilibradas psicológicamente!
Porque, para ser justos, tendríamos que empezar por aceptar que acá en el rancho grande no cantamos mal las rancheras: estamos inundados en los altos niveles del poder por gente poseída del trastorno límite de la personalidad, conocido mundialmente como síndrome borderline. Usted y yo lo habíamos platicado aquí hace más de dos años.
Nuestros próceres borderline acusan exceso en todas las medidas, gasto excesivo, derroche, ostentación paranoica, promiscuidad, abuso de sustancias, robos, latrocinios, actitudes extremas ante la vida, en el marco de la depresión, la inestabilidad y la ansiedad al ejercer desmesuradamente el poder.

Hiperactivos para el moche, pesimistas, cínicos y deprimidos

Nuestros próceres borderline no tienen un humor base controlado, sino son inconteniblemente hiperactivos para el moche, pesimistas, cínicos y deprimidos. Pero con una condición neurológica: todo al mismo tiempo. Cambian de maníacos a depresivos más rápido que los bipolares, pues mientras éstos pueden durar meses o años en sus estados anímicos, los borderline cambian en segundos.
‎Pero eso no es todo: nuestros próceres borderline también son una especie muy rara de reptilianos. Aquellos depredadores a quienes les importa un comino la suerte de su pueblo. Primero está su beneficio, su molicie y su confort personal. Manejan el gobierno entero como si fuera un gran botín. Fuera de ahí, todo puede ser Cuautitlán.
Se manejan por instintos primarios básicos de insolencia y avasallamiento económico. Se agachan ante los poderosos como si no tuvieran columna vertebral. Al primer grito creen que oyen acuéstate, cuando les piden solo que se sienten. Son empinados e indignos a más no poder. Entreguistas hasta donde tope. ¡Ah… y todavía quieren que se les llame estadistas!

Nunca defenderán a migrantes, el comercio ni la seguridad

‎Ellos nunca podrán tener un enfoque ni una posición de defensa de los migrantes, del comercio, de la seguridad, ni contra los insultos o la befa internacional, solo saben que nacieron para ser más ricos que Carlos Slim al finalizar el sexenio. Todo lo demás, “el que venga atrás que arree”, por eso la llamada “estrategia” Vi(rey)garay, de esperar a ver qué más se le ocurre al loco anaranjado, para obsequiarlo en toda la línea, y más.
¿Qué estaremos pagando los mexicanos?
‎¿Usted qué hubiera hecho?, pregunta el reptiliano borderline desde su hoyo en Los Pinos.

Índice Flamígero: Antes de la Próxima Revolución, es el título del nuevo libro de Napoleón Gómez Urrutia, presentado el martes en la CDMX. El líder minero expresa en su obra la preocupación por el futuro de los trabajadores y sus familias y de todos los sectores del pueblo en general, por alcanzar un justo y equilibrado desarrollo social, económico, político y cultural, así como para que el país pueda establecer una explotación responsable de la minería, la preservación del medio ambiente y sobre todo, la permanencia de los empleos dignos ante los nuevos desafíos que impone la innovación tecnológica del siglo XXI. Manifiesta, asimismo, que factores como la violencia y la pobreza, aunadas a la falta de oportunidades de empleo, los bajos ingresos y la política pro empresarial de los últimos gobiernos, han propiciado la frustración de los mexicanos y las mexicanas que día a día luchan por un mejor futuro, desafiando cotidianamente la crisis en la que estamos sumidos debido a la incompetencia gubernamental. Hay que leerlo. + + + Dos comentarios de don Alfredo Álvarez Barrón, con los respectivos epigramas de El Poeta del Nopal, le comparto en esta fecha:

Los dirigentes nacionales del PAN y el PRI exigen que sean investigados los presuntos vínculos financieros entre Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, y Javier Duarte, ex Gobernador de Veracruz…

En éste duelo bizarro
voy doble contra sencillo,
pues el verdadero pillo
¡camina con pies de barro!

Felipe Calderón anunció que donará su pensión de 205 mil pesos mensuales a la asociación civil “Aquí nadie se rinde”, pero conserva escoltas y colaboradores que le cuestan al erario público 817 mil pesos al mes …

Responden, casi en el linde,
entre la rabia y la fe,
los niños de la ABC:
¡aquí ninguno se rinde!

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@pacorodriguez

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Columnista político desde 1977. Comentarista radiofónico y de televisión. Publica su columna “Índice político” en 47 medios de comunicación de la República mexicana y tres de Estados Unidos. Apunta con el Índice, pero también propone.