‘México debe diversificar sus apuestas’

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Idafe Martín/Agencia Reforma

BRUSELAS.- Rebeca Grynspan (San José, Costa Rica, 1955) fue vicepresidenta costarricense, secretaria general adjunta de Naciones Unidas y administradora asociada del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Economista y socióloga de formación, desde 2014 dirige la Secretaría General Iberoamericana, responsable de unas cumbres regionales que ya cumplieron más de un cuarto de siglo.

De visita en Bruselas con motivo de su participación en las European Development Days -jornadas sobre desarrollo organizadas por la Comisión Europea-, Grynspan repasó las crisis de América Latina y los problemas que afectan a todo el subcontinente.

México tiene ahora, probablemente, al Estados Unidos menos amigo de los últimos 70 años.

Tener un buen vecino siempre es fundamental y, cuando usted tiene 3 mil kilómetros de frontera, con mayor razón. Pero creo que se ha abierto una ventana de diálogo que inmediatamente después de la llegada de Donald Trump parecía cerrada. En este momento, sí parece haber una posibilidad de diálogo, especialmente con respecto al Tratado de Libre Comercio.

¿Qué debe hacer el gobierno mexicano?

México es muy consciente de que tiene que diversificar sus apuestas, porque una dependencia excesiva a un solo país tiene muchas vulnerabilidades. México ha apostado por la Alianza del Pacífico y es una buena puerta, pero también veo importante el acercamiento de la Alianza del Pacífico con Mercosur. La importancia de la región es que es bioceánica, muchas de nuestras cadenas de producción son bioceánicas. La convergencia entre Mercosur y la Alianza del Pacífico es una apuesta ganadora y México es consciente de eso. México aprendió todos estos años y tiene un sector productivo que puede dar un gran salto. Es el momento de aprovechar esas plataformas y apostar por la diversificación.

¿Qué debe hacer México contra la inseguridad?

Es un problema prioritario que tiene que ser atendido en los distintos niveles de gobierno. Uno de los problemas es cómo coordinar mejor esos distintos niveles de gobierno para combatir la inseguridad, y la falta de claridad entre estos niveles hace mucho menos efectiva la acción de los cuerpos de seguridad. Es un debate complejo en un Estado federal como es México, pero muy necesario.

¿México puede hacerlo sólo?

La violencia en México también proviene del crimen organizado internacional. No es un problema que México pueda enfrentar en solitario y tiene que haber mucha más coordinación entre los países de la región, que también están sufriendo el flagelo de un crimen internacional que tiene recursos, capacidades y coordinación.

¿México puede ser el país que más esté pagando por la “guerra contra las drogas” de las últimas décadas?

Estoy convencida, sí.

La profesión de periodista en México es de alto riesgo, son decenas los asesinados al año. Se denuncia al gobierno por su inacción. ¿Qué se puede hacer?

El canciller Luis Videgaray reconoció en una visita a Madrid que es un problema serio, que muchos de estos asesinatos estaban ligados al crimen organizado y también la complejidad de parar esta tendencia. Dijo que México estaba tomando el problema con seriedad y que la inacción no era una posibilidad. Ahora estamos esperando el plan que nos presente el gobierno.

¿Cómo se sale de una situación en que la corrupción parece llegar hasta el fondo de las instituciones de América Latina?

La corrupción es fundamental y afecta a varios países de la región. Pero yo veo el vaso medio lleno. La corrupción no es nueva en la región, pero algo cambia: en el pasado nos sabíamos el nombre de los generales, hoy nos sabemos el nombre de los jueces. No es un cambio menor en América Latina. Muchos escándalos de corrupción están saliendo a la luz y se han convertido en crisis no sólo por malas razones sino por buenas razones. Hay más transparencia para sacar los casos de corrupción a la luz y en muchos países se ha fortalecido el poder judicial y tiene más independencia para actuar.

América Latina es una de las regiones del planeta más desigual. La desigualdad daña a la economía y a la democracia. ¿Qué debe hacer la región?

La desigualdad en América Latina bajó en los primeros 10 años del nuevo milenio. Se pudo hacer y hay políticas específicas que se pueden desarrollar para bajar la desigualdad y permitir una mayor redistribución. Se hizo con la entrada masiva a mayores niveles de educación de amplios sectores de la población y la incorporación del sector rural a pensiones públicas.

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