El pasado 12 de septiembre se llevó a cabo el Foro expansión 2016 con el tema “México 4.0 economía digital”, donde el secretario de Hacienda José Antonio Meade declaró que “con el uso de las innovaciones tecnológicas todos ganan”; esto es una verdad imprecisa, porque solo ganan los que desarrollan tecnología, la traducen en propiedad intelectual y aplican en procesos productivos y de mercado.
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual muestra que en 2014 se registraron más de 2.6 millones de patentes en el mundo, de las cuales más de 928 mil fueron de China, de EU más de 578 mil y Japón aportó más de 325 mil, mientras que en México, según datos del Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI), se presentaron en ese año solo 16 mil 135 solicitudes de patentes, lo peor es que 92 por ciento de esas solicitudes fue realizado por extranjeros. ¿Qué representan 16 mil patentes frente a las que genera China? tan solo 1.7 por ciento.
En nuestra economía es escaso el desarrollo tecnológico perpetuándose el rezago; para lograr un crecimiento competitivo necesitamos impulsar la investigación aplicada, que no se realiza en nuestro país, porque de las mil 232 solicitudes de patentes, presentadas por mexicanos en 2014, solo 394 fueron realizadas por universidades del país.
La investigación que se realiza en las universidades se queda en papeles como libros, ponencias y artículos indexados, no está orientada a mejorar las prácticas empresariales, sobre todo en Pymes, que necesitan incrementar su competitividad.
Además de la declaración anterior, el titular de Hacienda manifestó que “los mexicanos ganan con la economía digital, porque encuentran nuevas fuentes de empleo, nuevos espacios de inversión y oportunidades de crecimiento”.
Al respecto, cabe citar lo que expresaron otros ponentes como Juan Pablo Castañón, del Consejo Coordinador Empresarial, y el secretario de Turismo Enrique de la Madrid, quienes coincidieron que en los últimos 15 años EU perdió más de 6 millones de empleos porque los trabajadores no han podido adaptarse a las nuevas habilidades que las industrias a nivel global requieren.
Lo que implica que es necesario que las universidades y los sindicatos tengan mayor flexibilidad en sus esquemas operativos para dar paso al desarrollo de nuevas capacidades cognitivas como de nuevas habilidades y actitudes, para poder insertarse a la llamada economía digital; es imprescindible lograr una nueva dinámica de aprendizaje, articulando procesos productivos y procesos académicos como de investigación.
Esto es digitalizar a las empresas, como lo dijo Castañón, quien agregó “no alcanzaremos la competitividad como país, si no creamos políticas públicas que liguen los centros de innovación con la academia, gobiernos y empresarios”.
Lo que no mencionaron los ponentes, y claro ni el secretario de Hacienda, es que la digitalización de las empresas ya cuenta con aliados virtuales, como los observatorios tecnológicos, que se han estado creando, como el OMI de la Secretaría de Economía, el del Technopolis-IPN y del ITESM, sin faltar el del Ipicyt y, por supuesto, el Observatorio Tecnológico de Hidalgo que se desarrolló en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, mismo que se diferencia de los demás, incluso de los que existen a nivel internacional, porque su modelo es eminentemente interactivo, su principal oferta para las empresas es que pueden contar con espacios virtuales exclusivos para lograr una interactividad efectiva y transversal, identificando problemas y necesidades susceptibles de traducirse en oportunidades de negocio.
Estas comunidades virtuales son espacios tecnológicos que operan en la web para facilitar, desarrollar y optimizar la interactividad entre empresas, academia e instancias públicas. Si queremos insertarnos a la economía digital y que todos salgan beneficiados, es imprescindible apoyar el desarrollo tecnológico y educativo, que no sean víctimas de los de recortes presupuestales.
Tal parece que el presupuesto para 2017 no corresponde a los compromisos sociales y de derechos humanos, cuyo cumplimiento requiere de más y mejor educación y desarrollo tecnológico, al nivel de los cambios que nos impone la ineludible economía digital, sustentada en la revolución 4.0, soportada en sistemas físicos-cibernéticos y como eje articulador de todos los procesos económicos, políticos y sociales, la aplicación intensiva de conocimientos. ¿No lo cree usted?

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