Esta prueba es, a nivel internacional, la mejor escala para evaluar la calidad, equidad y eficiencia de los sistemas educativos y uno de sus principales objetivos es demostrar a los países que pueden seguir en la mejora continua.
Las grandes preocupaciones que tiene la OCDE son los elevados índices de desempleo juvenil, la creciente desigualdad, las significativas diferencias por género y fomentar el crecimiento inclusivo mediante una mejor educación.
El informe PISA 2015 se centró en la ciencia, que en palabras del secretario general de la OCDE Ángel Gurría “todo el mundo necesita ser capaz de ‘pensar como un científico’ para sopesar datos y llegar a conclusiones válidas; o de entender que ‘la verdad’ científica puede ir cambiando con el tiempo”; es decir, qué hacer en el mundo real con lo que se sabe, aplicar lo aprendido en resolver los problemas cotidianos que se presentan al individuo.
En la evaluación participaron 540 mil estudiantes, con una muestra representativa de 29 millones de jóvenes de 15 años de escuelas de 72 países y economías participantes, con duración de dos horas por estudiante. La prueba constaba de 810 minutos de unidades de ciencia, lectura, matemáticas y resolución de problemas y cada estudiante realizó combinaciones diferentes de las unidades.
Singapur superó en ciencias al resto de países/economías, le siguieron Japón, Estonia, Finlandia y Canadá. 8 por ciento de estudiantes obtuvo resultados excelentes alcanzando los niveles cinco o seis, poseen las habilidades y conocimientos científicos suficientes como para aplicar lo que saben de manera creativa y autónoma en diversas situaciones aún desconocidas.
Mientras que 20 por ciento rindió por debajo del nivel dos, considerado el umbral básico de competencias científicas; entre esos estudiantes están los de México, quienes alcanzaron los siguientes puntajes: En ciencias el rendimiento medio en PISA 2015 fue de 493, México obtuvo 416; tendencia media en tres años es de menos uno, México tiene dos.
En lectura el rendimiento medio en PISA 2015 y la tendencia media a tres años fue la misma que la anterior; México tiene en la primera 423 y en la segunda menos uno. En matemáticas el rendimiento medio PISA 2015 es de 490 y la tendencia media a tres años es de menos uno; México obtuvo en la primera 408 y en la segunda cinco.
En ciencia, lectura y matemáticas las proporciones de estudiantes con nivel de excelencia en al menos una asignatura en nivel cinco o seis, en la media de la OCDE es de 15.3 por ciento y la proporción de estudiantes con bajo rendimiento en las tres asignaturas por debajo del nivel dos es de 13.0 por ciento; México tiene en el primer caso solo 0.6 por ciento y en el segundo caso tenemos 33.8 por ciento.
En cuanto a equidad en la educación destacan por los altos niveles de rendimiento y equidad Canadá, Dinamarca, Estonia, Hong Kong y Macao. Mientras que los estudiantes más desfavorecidos socioeconómicamente tienen casi el triple de posibilidades de no alcanzar el nivel de competencias básicas en ciencias, al igual que los estudiantes inmigrantes quienes tienen más del doble de probabilidades de no alcanzar los niveles de competencias básicas en ciencias, en ambos casos resalta el hecho de que 29 por ciento de los más desfavorecidos son considerados “resilientes” porque logran sobreponerse a la adversidad, alcanzando resultados por encima de las expectativas. 24 por ciento de inmigrantes también son considerados “resilientes”.
Sin entrar a un análisis más profundo, es evidente que mientras las políticas educativas no sean tales y no exista voluntad para cambiarlas por parte de todos los actores de las diversas corrientes encargados de hacerlo, mientras en el discurso se diga que avanzamos y que no nos preocupemos nuestro nivel educativo seguirá deteriorándose y más con los recortes al rubro de gasto educativo.
Hoy más que nunca resalta el trabajo de las universidades, que como la nuestra, ejemplo de una planificación estratégica, finanzas sanas y liderazgo colaborativo, hace mucho con menos, ampliando su cobertura al 100 por ciento en el nivel bachillerato, suple deficiencias educativas de estudiantes, egresa profesionistas competitivos no solo en el país sino en el extranjero, alcanzando reconocimientos con visibilidad internacional; nos permite ver que el trabajo docente vale la pena.
*Datos obtenidos del documento de la OCD, PISA 2015, Resultados Clave

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