Un gobierno de alternancia enfrenta los dogmas teóricos y las manipulaciones discursivas; los mexicanos votaron por una nueva forma de gobernar, que ponga al ciudadano en el centro de la gestión pública y no al capital, que rinde tributo a la alta rentabilidad, como única razón de ser, de toda actividad económica, aunque llenen el mercado de productos inútiles, que dañan tanto al ser humano, como al medio ambiente.

Los EU y la economía mundial salieron de la crisis del 29-33, cuando el Estado se hizo cargo de la conducción de la economía, el neoliberalismo se construyó en la perversión de la economía al transformarla de generadora de bienes satisfactores a productora y consumidora de mercancías, en convertir al dinero, de un medio de cambio, en la forma más inhumana de enriquecerse, por las incrementales tasas de interés, o sea la usura.

Las naciones que lograron su independencia hace 200 años, superaron el yugo político pero no han podido romper las cadenas de la deuda, el instrumento ha sido la inversión extranjera directa que propició la internacionalización de los procesos productivos, hoy han incluido los procesos científicos-tecnológicos y de innovación, como los de propiedad industrial e intelectual, proceso que dio pauta a la dependencia estructural internacional.

Ese proceso histórico de explotación económica y social no hubiera sido posible sin la cooperación de políticos espurios y traidores como Victoriano Huerta y Porfirio Díaz en aquel entonces y ahora Peña Nieto con un PRI envilecido, sometido a la voluntad de las corrientes neoliberales internacionales principalmente a las grandes empresas transnacionales.

Según los financieros, un país está en banca rota cuando se declara en insolvencia de pagos, concepto aplicado a los bancos centrales cuando se quedan sin reservas.

En el caso de México es la población empobrecida, por la aplicación de políticas neoliberales, orientadas a la alta rentabilidad para las empresas transnacionales y mantener bajos salarios, generándose una insultante desigualdad, expresión de la alta, acelerada e incremental concentración del ingreso.

El sector bancario es el consentido de ese sistema neoliberal, que en 2017 acumuló ganancias por más de 124 mil millones de pesos, 27 por ciento superior a las ganancias obtenidas en 2016, espere usted para que den los reportes de este 2018, que se estima serán superiores.

Mientras tanto, de cada 10 mexicanos que solicitan créditos en el sistema financiero mexicano, siete están en buró de crédito, son 62 millones de mexicanos que están en el buró de crédito, claro, las grandes empresas transnacionales no se financian en México, sino a través de sus filiales en el extranjero logran créditos a tasas más bajas de las que pagarían en México.

Mientras que en México el índice de morosidad en créditos personales alcanza el 6.06 por ciento con una tendencia creciente, ya que es superior en 0.75 por ciento respecto al año anterior. Eso evidencia que los ingresos que obtienen las familias mexicanas, continuamente pierden mayor poder adquisitivo.

La Federación Estadunidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) propuso que en el TLCAN se establezca un salario de 16 dólares la hora para los mexicanos que trabajen en la industria automotriz, a nivel mensual representa un salario de más de 72 mil pesos, muy por arriba de lo que captó la consulta realizada por Mitofsky, donde el mexicano promedio considera que el salario debería ser de 19 mil pesos mensuales.

Si comparamos esas cifras con los 88.36 pesos diarios en 2018, que suman 2 mil 650 pesos mensuales, con menos prestaciones sociales, pero aumento de precios continuos por la inflación, mientras que la revisión salarial es anual; situación que ha venido empeorando desde el gasolinazo de 2017, a tal grado que la mayoría de la población ha tenido que reducir sus alimentos, con grandes dificultades para cubrir los gastos de escuela, transporte, diversión y sobre todo para acudir al médico, bueno, ni para pagar el Seguro popular, que dadas las limitaciones en calidad y ausencia de trato humano sale carísimo, cuando antes era gratuito. Por eso, el 70 por ciento de mexicanos en condiciones de precariedad son los que están en quiebra; ¿no lo cree usted?

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