México está postrado, desmantelado, humillado por el tirano que se sustenta en la irracionalidad, la prepotencia y el odio a los mexicanos, pero ¿la peor desgracia cuál es? La crisis económica que vivimos, que no es coyuntural como se nos quiere hacer ver, es estructural; esta crisis económica, social y política se incubó desde la década de 1980, al imponernos un modelo económico privatizador y transnacionalizador, que ha puesto como motor de la economía nacional a las grandes empresas globales, dueñas de nuestros recursos y de las tecnologías, como de los procesos de investigación, que se desarrollan en todo el mundo.
Un modelo económico congruente con los intereses de EU, pero contrario a nuestras Mipymes y a nuestros pequeños productores del campo; sí, se hipotecó el bienestar de los mexicanos cuando nuestros gobernantes desdeñaron a la tecnología y a la transferencia de conocimientos como estrategia de desarrollo, proceso socioeconómico con la sólida presencia de las instituciones de educación superior que darían soporte a nuestra estructura productiva regional y nacional, pero no fue así.
Hay talento en México, pero la peor desgracia de la vida no es carecer de talentos, sino ignorar a los que se tienen al alcance; solo los peores o los más perversos y antipatriotas son los que han llegado a puestos de toma de decisiones estratégicas, aplicando las directrices que les imponen en EU, como pago tienen el presupuesto nacional a su disposición, mismo que dilapidan, además de los negocios que a luz de la corrupción crean, pero esos capitales millonarios no les son suficientes para lavarse las humillaciones de que hoy son objeto, por parte de un irracional y racista mandatario estadunidense, lo grave es que esa humillación ha lastimado gravemente a la dignidad de todos los mexicanos.
La crisis es estructural porque con la llegada del ya indeseable Trump a la presidencia de EU, no se hubiera deteriorado la economía nacional tan rápido como lo está, veamos: la deuda pública en 2011 representaba 32 por ciento del PIB con una tasa de crecimiento de 15 por ciento; pero en el tercer trimestre de 2016 llegó a 48.2 por ciento del PIB, registrando una tasa de crecimiento de 16 por ciento, y eso que Hacienda dice que los recortes son para que no nos endeudemos.
En materia de productividad total de los factores de la producción, según la OCDE México registra 60 por ciento por abajo del promedio de las naciones integrantes de ese organismo, al crecer solo 0.7 por ciento, mientras que las otras naciones crecieron 1.6 por ciento, al grado que en 2014 se registra un índice de PTF de menos 0.3 por ciento; el indicador más bajo es el de servicios profesionales científicos y tecnológicos que cayó a menos 4.9 por ciento, la explicación de la baja productividad es el bajo nivel educativo, ya que solo 19 por ciento de los adultos tienen educación básica y media superior, pero de mala calidad.
El índice de productividad laboral registraba una tasa trimestral en 2011 de 1.5 por ciento y para 2016 bajó a menos 0.3 por ciento, lo que también se explica por la falta de una efectiva educación, ¿y la reforma educativa de educación superior?; en materia de pobreza laboral, es decir, la población que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso laboral de su hogar, pasó de 39 por ciento en 2011 a 40 por ciento en 2016; si usted le suma la situación generada con el gasolinazo que hizo que la inflación subiera de 3.36 por ciento en diciembre de 2016 a 4.78 por ciento en enero de este año, cuando en enero de 2016 era de 2.6 por ciento, evidencia que el deterioro del poder adquisitivo es alarmante prometiendo más pobreza; todos ya sentimos el encarecimiento, ¿todo esto es culpa de Trump?, claro que no, es consecuencia de una política absurdamente privatizadora que está convirtiendo los derechos humanos (como el agua) en mercancías cuyos mercados dominan las transnacionales.
Dicen los ilusos que renegociando el TLC saldremos de la crisis, no hay disparate más grande que esa forma abyecta de pensar, primero Trump no negocia, él impone y amenaza, además que el TLC es el responsable directo de que nuestros productores del campo sean improductivos, ya que según un estudio de la UNAM, 72 por ciento de los productores agrícolas mexicanos quebraron porque al abrirse el mercado del maíz con el TLC los productores norteamericanos recibieron apoyos financieros y en desarrollos tecnológicos, que los hicieron más competitivos, la condición del TLC para México es que el gobierno no subsidiara a los pequeños productores agrícolas, resultado: el maíz mexicano no podía competir con los precios de importación.
Además, según la Federación Internacional de los Derechos Humanos, México a la luz del TLC importa maíz más barato pero con aspertosina, que produce un hongo cancerígeno, lo que gracias a la corrupción de autoridades mexicanas y al TLC, nuestra nación se convirtió en el basurero agroalimentario estadunidense.
Sí, México requiere de unidad, pero de unidad entre todos los mexicanos, no entorno a un funcionario federal que solo ha hecho dejar que humillen al país, y dado su abyecto modelo económico, se está incrementando la pobreza y la criminalidad, y así nos quiere hacer creer que defiende a los mexicanos. ¿Usted le cree?

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