Estamos viviendo una crisis sanitaria, económica, social y política, esta última viene agravar la complejidad de la situación, sobre todo por la deslealtad y falta de solidaridad, traicionando a los más de 53 millones de mexicanos en condiciones de pobreza, ¿protagonismo? ¿Ambición política-financiera? o ¿a la defensa de un modelo económico en proceso de desgaste desde la crisis del 2008? En lo referente a la crisis sanitaria, mientras que a nivel mundial se ha llegado a 2 millones 394 mil 291 casos confirmados, 611 mil 880 recuperados y 164 mil 938 decesos. México, al momento de escribir esta columna, registraba 8 mil 261 casos confirmados, 2 mil 125 recuperados y 686 decesos, en tanto Hidalgo registraba 87 confirmados, 11 recuperados y 14 muertes.

Las cifras se siguen moviendo, ojalá se logre el aplanamiento de la curva, como lo ha explicado Hugo López Gatell, injustamente atacado. De lo contrario la crisis de salud no solo se alargará, sino que se profundizará, los costos en vidas y económicos, son impredecibles, a pesar de todos los esfuerzos que se están realizando, ahí la trascendencia del programa “quédese en casa”.

El tan necesario autoaislamiento y distanciamiento social, implica también la desaceleración de los procesos productivos y de mercado, dando lugar a la reducción de la demanda interna como del exterior, limitando la ya de por si crítica formación bruta de capital, por lo que el efecto multiplicador negativo del consumo, se verá agravado por la falta de inversiones privadas.

La pandemia llegó, en el momento, en el que la confianza en el modelo global presentaba ya un deterioro desde una década atrás, en México, sucede cuando nuestra economía presentaba las consecuencias del desmantelamiento de sus sectores estratégicos, la depredación de sus recursos naturales fundamentales, y la corrupción de sus instituciones.

La reina del futuro es la incertidumbre, el análisis de las mega tendencias nos ubica en la probabilidad, pero en la medida que la pandemia se va incrementando, se percibe el decrecimiento económico en proporción inversa, a nivel global se prevé un PIB de menos 3 por ciento o 4 por ciento; México decrecerá entre 4 por ciento y 6 por ciento.

En el plano financiero, la liquidez se ha reducido a consecuencia de la caída de la demanda interna y de la casi total reducción de las actividades económicas, afectándose las cadenas de valor y de suministro, pero hay que decirlo, para la banca, sobre todo la trasnacional, como administradores de riesgo, esta pandemia representa, una oportunidad no esperada de financiamiento, es decir de negocio, porque lo que financien, no será gratuito lo cobrarán a como dé lugar.

La magnitud de los impactos en las finanzas mundiales derivan en la acumulación de la deuda que alcanzó en 2019 a nivel global, los 253 billones de dólares equivalente al 322 por ciento del PIB mundial, lo que significa que ya no hay condiciones para más créditos, de seguirlos dando, se puede provocar una crisis financiera mundial incontrolable, que colapsaría a todas las naciones.

La deuda del sector público mexicano a febrero del 2020 asciende a 11 billones 230 mil millones de pesos, endeudarse más para apoyar a los grandes empresarios, a nombre de las Mipymes, no haría más que aumentar la vulnerabilidad de la economía nacional, profundizando la crisis social.


En ese marco de referencia, gobernadores y empresarios coludidos, presionan para que se les otorgue facilidades fiscales, cuando hay depósitos de empresarios mexicanos en EU, por más de 76 mil millones de dólares, agréguele usted 50 mil millones de pesos que adeudan por impuestos no pagados, sin faltar 166 mil millones dólares que sacaron de México inversionistas extranjeros; por si fuera poco, la postura de algunos gobernadores, como el de Jalisco, que trae la ambición política-financiera a flor de piel, exigen una convención fiscal, lo que profundizaría la desigualdad entre los estados; la cereza del pastel, la pretendida descalificación de Javier Alatorre de TV Azteca, al subsecretario Gatell, imagínese usted, Ricardo Salinas Pliego cuya fortuna pasó de 10 mil 800, a 11 mil 700 millones de dólares, entre 2019-2020, quien le dio su aparente apoyo a López Obrador y hoy se le voltea, a todo esto como se le llama ¿falta de solidaridad o traición?

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