Es muy cierto que, si bien México aporta 5.8 millones de los 11.1 millones de migrantes que viven en el país vecino, una buena parte proviene de países centroamericanos. De acuerdo con el Pew Research Center, de El Salvador han salido 700 mil migrantes; de Guatemala 525 mil; y de Honduras 350 mil, la mayoría de los cuales transita por México para llegar a la Unión Americana. Algunos especialistas mencionan y opinan que México debe poner en la mesa la creación de un fondo para el desarrollo de América Central, financiado por los dos países, mediante el cual se provea de infraestructura de transporte y lo mismo para el traslado de combustibles como el gas natural. Además, México debería establecer un programa ambicioso de visados para 100 mil centroamericanos que les dé derecho a trabajar en México. Para permitir que con ese tipo de medidas México tuviera una mayor “autoridad moral” para negociar ese tema con Estados Unidos. Por ejemplo, solo durante 2014, México deportó a 150 mil inmigrantes indocumentados, de los cuales el 97 por ciento provenía de El Salvador, Guatemala y Honduras, un 44 por ciento más que el año anterior, de acuerdo con Rozental, quien mantenía que este es un trabajo que México hace por Estados Unidos y que les ayuda para contener el flujo de inmigración ilegal a su país. Sobre los migrantes estadunidenses en México, de acuerdo con el Inegi, el grupo poblacional más grande de extranjeros que reside en nuestro país es precisamente el estadunidense. Las cifras oficiales del Departamento de Estado del país vecino registran a más de un millón de ciudadanos estadunidenses residiendo en México de manera legal, mientras que, de acuerdo con el entonces embajador Rozental, “hay un tema del que nunca se habla, el más de un millón de estadunidenses indocumentados que viven en México”, la mayoría personas adultas mayores jubiladas, que entraron como turistas y simplemente se quedaron a vivir, gozando del buen clima y menor costo de vida. Aunque no existen cifras oficiales sobre el tema, dada su naturaleza ilegal, algunos expertos aseguran que los estadunidenses conforman la vasta mayoría de la población indocumentada en nuestro país, sin sufrir las consecuencias que sí enfrentan los inmigrantes centroamericanos y mexicanos.
Para ver las dimensiones en otro ámbito y cómo les conviene a los americanos que haya migración ilegal, hasta como negocio, les dejo el siguiente texto y hasta ahí llego, por hoy.
En las políticas antinarcotráfico, en México se cumplieron ya 10 años de guerra contra el narcotráfico (frase con marca registrada de Felipe Calderón) que ha costado la vida de alrededor de 150 mil personas –las cifras varían dependiendo de la fuente– y la desaparición de otras 28 mil. Además, el gobierno mexicano ha incrementado su presupuesto en materia de seguridad a una tasa de 15 por ciento anual. De acuerdo con la Coparmex, solo en 2014 el gobierno mexicano gastó 1.38 por ciento del PIB, equivalente a 212 mil millones de pesos al combate al crimen organizado. Esa cifra superó al crecimiento económico que el país alcanzó en 2013 (de 1.1 por ciento). Mientras tanto, a la par de la elección de Trump de 2016, los estados de California, Massachusetts y Nevada legalizaron el uso recreativo de la mariguana, sumándose al distrito de Columbia, Oregon, Washington, Colorado y Alaska. En total son ya 28 los estados de la Unión Americana en los que la mariguana es legal, ya sea para su uso recreativo o medicinal.
De acuerdo con The Tax Foundation, la derrama fiscal de la legalización de esa sustancia ha dejado solo en el estado de Colorado 113 millones de dólares hasta 2014, y se espera que se alcance la cifra récord de 140 millones al término de 2017. “Mientras tanto, México sigue actuando como policía de las drogas”, dijo el entonces embajador Rozental. Siento señores lectores que ¡debemos pensar más a fondo si queremos seguir haciendo ese favor a Estados Unidos!

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