Mi aportación a la caricatura ha sido el feminismo: Bolio

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Ciudad de México.- A lo largo de sus 24 años de carrera, la caricaturista Cintia Bolio ha intentado aportar el punto de vista de “una feminista sobre la coyuntura política y toda la problemática de la violencia en contra de las mujeres. Lo he hecho aunque he sido censurada en la prensa desde 2008. Sin embargo, precisamente por esta trayectoria las instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Museo de la Mujer me han dado un espacio”.

Participó en el conversatorio virtual Monera: Ser Mujer tiene su Chiste, dentro del primer Festival para Leer en Libertad, “De las calles a las redes”, organizado por la Brigada para Leer en Libertad. Dejó claro que su aportación a la sátira política ha sido el feminismo. Además, su regla es que el humor deba ejercerse en contra de los victimarios, no las víctimas: “Hay que cambiar la mirada para dejar de normalizar la violencia, dejar de revictimizar”.

Para Bolio, el problema es estructural: “Es el patriarcado que no deja pasar, porque uno de los elementos más relevantes de la caricatura política, o el cómic político, es el sentido del humor. Allí ya hay un conflicto, o entramos en conflicto o estamos derribando una barrera al hacer uso del humor como mujeres para burlarnos del poder. En lo cultural, nos enseñan a no ser irreverentes, sino calladas, sumisas, sobre todo, someternos. Una mujer sumisa no se va a burlar del poder”.

En la sesión, conducida por Daniela Campero, la creadora aseguró: “Cuando naces del sexo femenino hay muchos más obstáculos para alcanzar aquello con lo que trabajas. El arte no es propiedad de los hombres, sin embargo, las mujeres artistas han sido invisibilizadas. Nos tienen en un gueto. Somos la eterna cuota de género. Queremos que llegue el momento en que se mire un arte hecho por seres humanos y que no se nos considere como una cosa rara, como la mujer barbuda del circo”.

Influenciada desde niña por la caricatura de Eduardo del Río Rius, Bolio nunca pensó que esta fuera una labor exclusiva de los varones, aunque veía solo firmas masculinas: “Eso ni me alejó ni me intimidó ni me hizo pensar que no podía dedicarme a aquello”.

Aunque es difícil abordar temas como el feminicidio, la artista dijo tener “una combinación de indignación, tristeza, furia, pero también de saber contestar con humor, de reírse del poder patriarcal que está ejerciendo esta violencia para poder hacer mi trabajo”.

La caricatura política, agregó, “nos provee de una válvula de escape muy necesaria para la sociedad. En este caso, las mexicanas necesitamos de este tipo de salidas para abrir estos temas en la mesa de la casa o en los espacios sociales, así sean virtuales. Señalar las cosas con una sonrisa puede ayudar a condenar estas agresiones cada vez más en lo social”.

Para las jóvenes con aspiraciones a ser moneras, les recomendó, aparte de leer mucho, saber de la historia del país, además de poder sintetizar “toda esta información en una sola imagen. Saber qué quieres decir y hacerlo con las palabras exactas. Si puedes lograrlo sin textos, mucho mejor”.

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