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Mi otra casa: Taiwán

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Luis Daniel Hernández
Licenciatura en comercio exterior

Durante mi primer semestre de movilidad traté de participar en la mayor cantidad de actividades escolares. En las primeras dos semanas se llevó a cabo la celebración del Moon Festival, en la cual las familias se reúnen y disfrutan esos días comiendo moon cake, un pastelito relleno con diferentes sabores acompañado de té.

Además hubo una convocatoria para convivir con una familia taiwanesa durante cuatro días, en la cual participé y pude conocer más a fondo su cultura y su forma de vida, esto me dejó maravillado ya que son muy hospitalarios y siempre buscan ser lo más amables posible; asimismo, otro chico de Hungría vivió en la misma casa que yo, a ambos nos consideraron como uno más de su familia, y a pesar de que en ese entonces teníamos conocimiento nulo de su idioma, no nos sentimos incómodos por eso. Al terminar esos cuatro días nos ofrecieron volver a su casa en cada ocasión que quisiéramos, por lo que en el siguiente mes lo hicimos en un fin de semana largo.

Casi a finales de semestre hubo un concurso de fotografía con el objetivo de que los estudiantes de intercambio mostraran sus impresiones de Taiwán. Fueron exhibidas las fotografías y se publicaron nuestras fotos en un libro institucional entregando reconocimientos a los participantes.

A pesar de haber vivido en Taipéi durante cuatro meses, quería conocer más sobre los alrededores, en algunas ocasiones recorría la ciudad en mi bicicleta para descubrir algunos lugares con mercados nocturnos, los cuales desde el primer momento que los vi me agradaron, algunos de ellos tienen comida y postres ¡muy deliciosos! Mi mercado favorito fue Shillin Nightmarket, aunque cerca de mi dormitorio se ubica Raohe Street, Shida Night Market, entre otros.

Durante mi segundo semestre apoyé a un club escolar con sus actividades dentro de la universidad, ya fuera para ayudarlos a estudiar español (que aunque para algunos es difícil tienen el verdadero interés en aprenderlo), e incluso les ayudé a vender comida durante el aniversario de la universidad utilizando mi regular pronunciación del idioma mandarín, pero al hacerlo se mostraban más interesados en comprar y me preguntaban de qué país era.

En otra ocasión se celebró el Dragón Boat Festival, una celebración muy importante dentro de su cultura ya que simboliza el final de la dinastía Zhou y el comienzo de la dinastía Qing, las actividades me dejaron sorprendido ya que por primera vez utilicé un kayak y remé al ritmo de sus tambores, es una experiencia que vale la pena experimentar. Nos enseñaron a hacer dumplings de arroz y amuletos para la buena suerte, todo esto en el mismo día, para finalizar este festival apoyé como maestro de ceremonias junto a una compañera de la universidad, en la cual debíamos hablar en ambos idiomas, inglés y mandarín, nunca había hablado delante de un considerable grupo de personas en un idioma que no fuera el mío, pero de esto se trata la movilidad, aprender, experimentar y mejorar.

Luego de vivir dos semestres en Taipéi puedo decir que tengo extraordinarios recuerdos de ese lugar, una parte mía siempre estará en Taiwán. Lo último, pero no menos importante, es que Taiwán cuenta con impresionantes lugares para visitar, con excelentes vistas dentro y fuera de Taipéi. Entre los lugares que pude visitar se encuentran Yilan, Kaoshiung, Tansui, Keelung y Chiayi, en donde todo comenzó.

Agradezco a la dirección de relaciones internacionales e intercambio académico por su apoyo y darme la oportunidad de estudiar en otro país, a todo el personal de movilidad ya que siempre estuvieron pendientes de mis trámites y dudas, a ambas coordinadoras de mi licenciatura porque sin su ayuda no hubiera podido cursar un año en otro país, a los profesores que en todo momento creyeron en que podía lograrlo y sobre todo a mi familia que a pesar de la distancia siempre supe que estaba cerca de mí.

A todos ustedes, muchas gracias por impulsar mi camino y expandir mis horizontes mucho más allá de lo que siempre imaginé.

En las primeras dos semanas se llevó a cabo la celebración del Moon Festival, en la cual las familias se reúnen y disfrutan esos días comiendo moon cake, un pastelito relleno con diferentes sabores acompañado de té

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